Ana Calvo


Ana Calvo


Hablar de Evade House es hablar de la que, sin duda, es una de las firmas de moda más disruptivas de la escena nacional. Con un lenguaje propio que va más allá de las tendencias, la marca ha creado una narrativa personalísima y muy reconocible que combina prendas con emoción; estética con mensaje y memoria y herencia con visión de futuro y conciencia de presente.

Para conocerlo mejor, nos adentramos en el universo experiencial de Evangelina Julia, su fundadora y directora creativa, que triunfa con sus propuestas en pasarelas como OMODA Madrid es Moda y conquista con el carácter performativo de sus colecciones a mujeres como La Tania, Caroline Polachek, Charli XCX, Miranda Makaroff o Ana Rujas.

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Evade House ha desarrollado una identidad estética muy reconocible y emocional. ¿En qué momento comprendiste que tu visión creativa tenía el potencial de convertirse en una firma con lenguaje propio?

Creo que entendí que Evade House tenía un lenguaje propio el día que una clienta se emocionó hasta llorar al probarse una prenda porque le recordaba a una pieza de su abuela. Ahí comprendí que, más allá de toda la performatividad que desarrollamos en los desfiles — donde construimos experiencias 360 para generar una sensación concreta—, la verdadera fuerza de una prenda aparece cuando entra en contacto íntimo con una persona, en un espacio mucho más silencioso y vulnerable, como puede ser un cubo blanco.

Ese momento me hizo entender que la ropa podía activar memoria, emoción y vínculos profundamente humanos más allá de lo puramente estético. Desde entonces comprendí que lo que realmente me interesa no es solo diseñar prendas, sino construir objetos capaces de conectar emocionalmente con las personas, con sus historias y con la memoria que proyectan sobre ellas, permitiendo que ese legado narrativo continúe viviendo.


Cortesía Evade House


Tu trayectoria combina sensibilidad artística, construcción de marca y dirección creativa. ¿Qué experiencias personales o profesionales consideras decisivas en la formación de tu mirada estética?

Mi mirada estética se ha formado mucho desde la intuición y desde experiencias vitales bastante intensas. He estudiado moda y arte, pero también me han marcado muchísimo las relaciones humanas, la pérdida, el movimiento constante, la sensación de no pertenecer del todo y la necesidad de transformar emociones en algo físico. También han sido fundamentales los procesos artesanales, el contacto con materiales antiguos, la investigación textil y trabajar desde lugares muy emocionales más que desde tendencias.

En un contexto donde la moda tiende a la sobreproducción visual y conceptual, Evade House apuesta por una narrativa más atmosférica y selectiva. Más performativa. ¿Cómo defines hoy el ADN creativo de la firma?

Hoy definiría el ADN creativo de Evade House como algo performativo, atmosférico y profundamente ligado a la memoria y a la intención espacial. Nos interesa más generar una sensación que producir simplemente una imagen bonita. Hay una tensión constante entre lo ancestral y lo futurista, entre lo destruido y lo delicado, entre lo técnico y lo humano. Intentamos construir piezas que parezcan haber vivido algo antes de llegar al cuerpo.


Cortesía Evade House


Muchas creadoras hablan de referentes visuales, pero en tu caso parece haber también influencias cinematográficas, arquitectónicas y emocionales. ¿Qué disciplinas o universos culturales alimentan actualmente tu proceso creativo?

Sí, totalmente. Obviamente el cine, la arquitectura o la música siguen formando parte de mi universo creativo, pero curiosamente ahora mismo me interesa casi más todo lo contrario a ese gran imaginario visual tan evidente. Me interesa mucho más lo silencioso, lo mínimo, lo que aparentemente no sucede. Al final creo que todo es relativo y que muchas veces una sensación muy pequeña puede generar algo muchísimo más profundo que una gran imagen espectacular.

Actualmente la lectura ocupa un lugar muy importante en mi proceso creativo. Autores como Carlo Rovelli me inspiran muchísimo por cómo cuestionan la percepción del tiempo, de la memoria o de la realidad. También me interesa mucho la filosofía, la espiritualidad, los estados liminales y cómo el cuerpo se relaciona emocionalmente con el espacio, los objetos y los recuerdos. Más que buscar referencias estéticas directas, intento observar cómo las personas sienten, recuerdan o proyectan significado sobre las cosas. Ahí es donde realmente nace gran parte del universo de Evade House.

¿Cómo comienza una colección en Evade House: desde una imagen, un tejido, una emoción, una historia o una necesidad conceptual?

Una colección puede empezar desde cualquier sitio, pero normalmente comienza desde una obsesión. A veces es una emoción muy concreta, otras veces un material, una imagen encontrada o incluso una pregunta filosófica. Luego todo se va conectando: aparecen tejidos, sonidos, movimientos, textos, esculturas… Nunca pensamos una colección únicamente desde la ropa. Pensamos primero el universo y después cómo las prendas habitan dentro de él.


Cortesía Evade House


¿Cómo se encuentra el punto de equilibrio entre experimentación estética y viabilidad comercial?

Creo que el equilibrio aparece cuando la parte comercial no intenta destruir la identidad creativa, sino traducirla. No me interesa hacer prendas comerciales vacías, pero tampoco piezas imposibles que no puedan vivir fuera de una performance. Intentamos que incluso las piezas más experimentales tengan una conexión humana y una posibilidad real de ser apropiadas por quien las lleva.

Vuestros procesos creativos, de diseño y producción son tan disruptivos como vuestra estética identitaria. ¿Cómo trabajáis vuestras colecciones?

Nuestros procesos son muy abiertos y bastante poco jerárquicos. Trabajamos mezclando investigación, experimentación material, performance, sonido, imagen y tecnología. Muchas veces una colección nace desde conversaciones, maquetas, instalaciones o pruebas textiles antes incluso de existir como ropa. También nos interesa mucho la adaptación: reutilizar materiales, transformar prendas o permitir que las piezas evolucionen con el tiempo.

La moda independiente vive un momento complejo pero también fértil en términos de identidad y creación de comunidad. ¿Qué desafíos implica hoy sostener una firma de autor sin renunciar a una visión creativa propia?

El principal desafío es sostener económicamente una visión propia en una industria que constantemente empuja hacia la rapidez y la homogeneización. Pero al mismo tiempo creo que estamos en un momento muy interesante porque la gente vuelve a buscar autenticidad, conexión y proyectos con alma. Para mí lo importante es no perder la honestidad creativa aunque el crecimiento sea más lento.


Cortesía Evade House


En la construcción de Evade House, ¿qué importancia tiene el storytelling visual?

El storytelling visual es absolutamente esencial. No entendemos Evade House solo como una marca de ropa, sino como un sistema narrativo. Las campañas, los desfiles, las instalaciones, los textos o incluso la forma en la que mostramos una prenda forman parte del mismo universo. Nos interesa que las personas entren emocionalmente dentro de ese mundo.

Caroline Polachek, Charli XCX, Miranda Makaroff, Ana Rujas… ¿Qué supone para Evade House que mujeres con una personalidad tan potente vistan sus diseños?

Es muy bonito porque todas ellas tienen una identidad muy fuerte y muy propia. Nunca nos ha interesado vestir personas solo por visibilidad, sino conectar con gente que realmente entienda el lenguaje de la marca. Que mujeres tan diferentes pero con tanta personalidad conecten con Evade House nos confirma que la ropa puede convertirse en una extensión emocional de quien la lleva.

¿Para qué mujer diseña?

Diseño para almas que sienten la ropa como una herramienta de identidad y transformación. Sensibles, fuertes, complejas, contradictorias y libres. Mujeres que no quieren disfrazarse de tendencia, sino encontrar piezas que dialoguen con quienes son.

¿Sientes que existe una nueva generación de consumidoras que busca menos tendencia y más identidad? ¿Cómo dialoga Evade House con ese cambio cultural?

Sí, totalmente. Creo que existe una generación cansada de consumir imágenes vacías y tendencias efímeras. Cada vez hay más personas buscando piezas con historia, emoción y permanencia emocional. Evade House dialoga con ese cambio desde la honestidad, desde procesos más lentos y desde una visión donde la ropa tiene memoria y significado.

Mirando hacia el futuro, ¿qué te interesa explorar creativamente en este momento y qué conversación te gustaría abrir dentro de la industria de la moda actual?

Ahora mismo me interesa explorar todavía más la relación entre moda, instalación, cuerpo y experiencia inmersiva. También la idea de la moda como espacio de sanación, sonoridad, ritual o reflexión colectiva. Me gustaría abrir conversaciones sobre cómo producir menos pero sentir más, cómo recuperar el valor emocional de los objetos y cómo devolver humanidad a una industria que muchas veces ha perdido conexión con el cuerpo y con el tiempo.