Después de un largo camino rumbo a Tandil, a Güemes le costó hacer pie en un partido que se presentaba determinante. Por un lado, se enfrentaba a un Santamarina que llegaba con el ánimo por las nubes y con la chance de arrimarse a la punta. Por el otro, el Gaucho pretendía cortar la racha de tres empates de manera consecutiva para no dejar pasar una nueva oportunidad de afianzarse en lo más alto de la Zona B. Y tuvo que batallar mucho para levantar una situación que se había presentado complicada. Sí, hizo su milagro en su tierra Santa…

A poco más de 800 km. de distancia, Independiente de Mendoza, el escolta, jugaba al mismo tiempo contra Atlético de Rafaela. La Lepra tuvo un gran arranque y se puso en ventaja para quedar momentáneamente en la punta, relegando a los de Santiago del Estero del puesto de privilegio. Como si fuera poco, el Aurinegro comenzó ganando tras un gran tiro libro de Joel Juárez, que contó con la complicidad de Julio Salvá.

Lejos de atormentarse por el panorama oscuro, Güemes no se desesperó y cambió su suerte a partir de la tenacidad que mostró y de la reacción que encontró con los goles de Federico Boasso y Nelson Romero. Como si fuera poco, antes de la finalización del primer tiempo, Patricio Boolsen vio la segunda amarilla por un golpe sin pelota contra el propio Romero y dejó a su equipo con diez jugadores.

En el complemento, el Gaucho bajó la intensidad y jugó con la desesperación de un rival que fue con todo en busca que un punto que lo meta en puestos de Reducido. Aunque se quedó con las ganas…

Así, el líder le sacó cinco unidades de distancia a Independiente y estiró su buen momento (3PG y 4PE). Triunfazo, che.

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