No deberías estar con alguien si, al veros, no explota un volcán ni tiembla la tierra. Por bueno que sea, por bien que te trate, por esfuerzo que ponga, la lava debe surgir del suelo con violencia cubriendo todo a su paso hasta entrando en un AirBNB de vacaciones, comiendo macarrones recalentados y viendo una película en pijama. Esa es la tesis de la protagonista de ‘Erupcja’, una chica con una actitud vital tan intensa como egoísta y adolescente. Porque si siempre explotan volcanes a vuestro alrededor, lo único que aportáis es destrucción. 

Al Brat-móvil

Todo en ‘Erupcja’ orbita en torno a Bethany, una mujer a la que van a pedir matrimonio asustada por la idea de una eternidad de rutina amorosa. «A veces, bueno es bueno», le dice su amiga, consciente de su necesario paso hacia adelante; «a veces, bueno es aburrido», responde ella, autoconvencida y orgullosa de quedarse atrás. El guion, que podría dar solo su punto de vista y centrarse en su rupturista búsqueda de la parranda continua, los volcanes en erupción, las drogas de diseño y las borracheras encadenadas, es lo suficientemente inteligente como para mostrar la vida de aquel que queda sepultados por la lava, la terrible muerte tras la belleza más peligrosa, el dolor de el que solo quiere una disculpa.

Pero claro, no se puede culpar (tanto) a Bethany cuando enfrente de ella está Rob, el hombre que hace todo bien excepto tener sangre en las venas. El tipo que hace pis sentado, planea el día de arriba a abajo por sorpresa, reserva en los mejores restaurantes que encuentra en Google y con un conformismo vital enervante. Con él no explotan los volcanes. Con él no tiembla la tierra. Nel es tierra abierta, flores, drogas y carcajadas. Rob es comodidad, lugares comunes y siestas al llegar. ‘Erupcja’ es un festival de personajes imperfectos e incompletos destinados a entrecruzarse y hacerse daño, aunque, conste, este escaparate de personas a medio hacer no la convierte ni lejanamente en una película excelente. 

Al final, Pete Ohs ha rodado la cinta con cuatro duros y grandes dosis de improvisación (tanta, que sus cuatro intérpretes principales aparecen acreditados como co-guionistas), dejándose llevar por manierismos del cine indie: narradores omniscientes hablando sobre imágenes de distintos colores, diálogos poéticos y aparentemente profundos, personajes irritantes que parecemos obligados a entender… ‘Erupcja’ quiere ser una erupción volcánica, pero se queda en una mera cerilla encendida, tan bella y fascinante mirada de cerca como típica y olvidable en el conjunto general. 

Una película nada cara, muy brata

Obviamente, si estamos hablando de esta cinta es por Charli XCX, una de las artistas más populares de los últimos años a la que le honra haber metido la patita en el cine alejada de los blockbusters que seguramente le han ofrecido, en películas como ‘I want your sex’, ‘Faces of death’ o la nueva película de Takashi Miike, buscando el arte y su propia verdad por encima del dinero (que, por otro lado, ya amasó con el inigualable éxito de su disco ‘Brat’). Todo en ‘Erupcja’ empieza, termina y orbita sobre su personaje, y es capaz de darle un carisma y un tono que permite que comprendamos a una persona objetivamente horrible que todos hemos sido (o estado a punto de ser) en algún momento. 

En sus apenas 71 minutos de duración, la cinta no deja mucho tiempo a asentar su sentido del humor tan seco como particular (Varsovia, Polonia, la ciudad del amor), pero sí deja un curioso mensaje sobre el poder del perdón, la evolución sentimental en pleno siglo XXI y la obsesión con, negándonos la evolución personal, volver una y otra vez al lugar donde fuimos felices hasta que solo quede papilla. Puedes dejarte llevar por la erupción y ser una persona de mierda, conformarte con la rutina y encajar en los cánones sociales, o simplemente aceptar que hay un lugar en medio en el que quizá, entre la euforia y lo sinsorgo, puedas ser feliz.

Bethany cree que es especial porque hay erupciones de volcanes cuando está con Nel, pero la verdad es que, como bien apostilla Rob, entre 50 y 70 volcanes entran en erupción cada año. Su «tierra abierta», su «explosión» y su «magia» son tan artificiales como la propia Varsovia. Porque por supuesto que ‘Erupcja’ tenía que transcurrir en Varsovia, Polonia, una de las capitales europeas más aburridas (con mayor delito, estando al lado de Breslavia y Cracovia). El egoísmo, la falta de compromiso y la autocomplacencia al servicio de una vida que, en su resistencia a evolucionar y pedir perdón, en su egoísmo, en su continua chiquillada, acaba encasquillada en un pasado ya inexistente donde, más que un volcán, apenas queda una pequeña chispa.

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