C’est une équipe. Francia es un equipo: la explicación más sencilla casi siempre es la que mejor resume un partido. Durante su 1-0 ante Portugal con el que se aseguró -gracias a los resultados entre ambos; el anterior, 0-0 en tierras galas- un ticket para el final four de la Europa Nations League, el campeón del mundo exhibió sus mejores cualidades tanto en la fase ofensiva como al momento de cerrar filas en el fondo, equilibrado perfectamente por N’Golo Kanté. Que precisamente él haya convertido el gol de la victoria es un mensaje en sí mismo.

Francia, hasta los 75 minutos, fue totalmente superior a un Portugal demasiado largo, cuyas líneas se mostraron demasiado separadas. No funcionó el mecanismo de presión que Fernando Santos planteó para evitar que su rival saliera con comodidad. Con Kanté retrocediendo para ser punta de triángulo de los toques de Varane o Kimpembe, y soltando a los laterales (el peligroso Pavard y Lucas Hernández), el equipo de Deschamps consiguió desactivar el candado luso. Con overol, además, el campeón de Rusia 2018 supo impermeabilizar la zona de Joao Félix, picante atacante del Atlético Madrid, aislando de ese modo a Cristiano. Intentó, el segundo mejor jugador de la tierra, pero Lloris le tapó un tiro de media distancia y posteriormente un cabezazo suyo se elevaría demasiado.

Como contrapartida, el pack creativo -también con Kanté como eje- funcionó a espaldas de Danilo Pereira y William Carvalho: sin un Pogbá brillante, fue Rabiot el que se movió en zona de número 10 para repartir cartas hacia Griezmann o Coman, siendo Martial la referencia más cara. Tuvo dos claras: la primera, un cabezazo nacido a partir de una jugada preparada que incluyó una pirueta de Rabiot y que terminó estrellándose en el travesaño; la segunda, tras un desborde de Hernández, un remate que fue ahogado con reflejos por Rui Patricio.

Kanté, se dijo, fue todo. Relevó en las bandas, retrocedió, recuperó y atacó. Y convirtió. Apareció, como número 9, para empujar a la red un rebote corto que Rui Patricio dio tras un remate de Rabiot. Y 1-0 para Francia. Y clasificación al final four.

Portugal buscó ajustarse a partir de los cambios. Acabó el partido con siete futbolistas ofensivos, rodeando el área de Lloris con Moutinho, Félix, Diogo Jota, Trincao y, obviamente, Cristiano. Pero fue allí, cuando hizo falta overol, que apareció en escena otra de las grandes versiones del partido: Kimpembe. Primero, con un cierre ante un desborde por izquierda que estaba destinado a CR7. La segunda, una pelota birlada al astro de la Juventus. Y, así, Deschamps festejó. Porque, en Portugal, Francia fue el mejor equipo. Por no decir, el único.

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