Gerardo Godoy es de esos vecinos imprescindibles que se imponen por la fuerza y la perseverancia de su lucha.

Hace dos años empezó a reclamar a las autoridades por el servicio de agua potable por todas las vías de comunicación posibles: redes sociales, medios de comunicación y el infaltable boca a boca vecinal.

Así logró visibilizar la problemática de su sector, y que periodistas y funcionarios públicos le prestarán atención.

Como un periodista ciudadano, se lo veía en videos caseros cronicar los problemas hasta lograr amplificar su reclamo en los medios de comunicación tradicionales como Cadena 3 y La Voz del Interior, donde llegó a ser tapa al comienzo de la cuarentena por la pandemia del coronavirus.

Es que la llegada del virus chino a nuestro país expuso las contradicciones del poder público que llamaba a una población sin acceso al agua potable a higienizarse para evitar los contagios.

Toma de agua actual

Fue ahí cuando su reclamo se potenció y coincidió con la política del gobierno municipal de implementar el acceso al agua para familias de asentamientos urbanos. Esa simbiosis de intereses hizo que hoy, la cooperativa Camoatí, donde vive Gerardo pueda celebrar el pronto acceso al servicio de red de agua.

Cuando comenzaba la obra, ya terminada.

“La primera vez que hablé con el intendente prometió que traería los servicios y hoy debo decir que cumplió”, destaca Godoy al recibir a La Décima en su vivienda de la Manzana 2 Lote 1. Allí vive junto a sus dos hijos y a su mujer Vanesa Cabrera, quien cuenta que con la gestión municipal anterior nunca tuvieron suerte. “Recibíamos una patada en la frente cada vez que planteábamos el problema”, recuerda.

La obra de la Municipalidad de Córdoba, realizada bajo el programa “Más Agua, Más Salud”, comenzó a ejecutarse a mediados de agosto y terminó en octubre.  Consistió en la colocación de 805 metros de cañería de diámetro de 75 milímetros, con dos empalmes a la red existente de agua, sobre calle Cacheuta y sobre calle Carmelo Ibarra. La inversión prevista es de 3,8 millones de pesos.

Godoy junto a su mujer Vanesa CAbrera.

Las llaves para el acceso al servicio ya están colocadas y solo queda la conexión domiciliaria por parte de cada frentista. “En algunos casos, nos dijeron que van a aportar los tanques”, dice Godoy, quien cuenta que el disparador para empezar esta lucha fue cuando escuchó a sus hijos quejarse por el sabor del agua. “Tiene gusto a plástico”, le decían.

 

Es que el agua circula por una gruesa manguera conectada a una toma del hospital Príncipe de Asturias, contiguo al sector, y luego se reparte a los hogares. Obviamente, la presión es baja y en verano llega en cuentagotas.

Regina Oviedo, una histórica vecina del lugar, mientras riega para “domesticar” el polvo afuera de su casa dice que “todo se lo debemos a él (por Gerardo), porque anduvo mucho, fue el único que se movió”, dice.

La obra del agua beneficiará a 86 familias y más de 250 vecinos que viven en el sector.

También la luz

Pero la cosa no termina allí porque el sector también será conectado al tendido eléctrico formal.

Por caso, operarios de la Epec ya levantaron las columnas del tendido y el esqueleto de hormigón para instalar estos días el transformador.

“Las conexiones acá siempre fueron precarias y peligrosas para todos en época de tiempo y lluvia”, ilustra Godoy, quien dice que con el servicio eléctrico regular traerá bienestar.

“Por ahí tenés que encender el calefón a la mañana para poder bañarte a la noche”, ejemplifica.

El barrio también tiene cuatro contenedores para la basura y la próxima lucha es por el cordón cuneta.

“A mí me gusta ir para adelante y ya no mirar atrás, el barrio está progresando y me parece que las familias están contentas”, señala Godoy, quien destaca la “amabilidad” del intendente Martín Llaryora y el viceintendente Daniel Passerini por haberlos escuchado y haber dado respuesta a los reclamos.

 

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