Pocas prendas son tan básicas e imprescindibles como las bragas, y a pesar de ello no siempre es fácil dar con unas bragas cómodas, que sienten bien y que dentro de su sencillez sean algo monas. Aunque a decir verdad, esto último ya es algo que casi ni me fijo, porque sí, para el día a día me gusta que las bragas sean sencillamente cómodas y no soporto encajes ni que me aprieten por ningún lado.
En una de mis últimas compras online en Lefties «me pasé» por su sección de ropa interior y terminé comprando las Braguitas Hipsters Algodón que las describen así: Pack de 7 braguitas de corte hipster. Fornitura de encaje. Forro en la parte íntima. Tejido de algodón elástico. Por un precio de 12,99 euros, lo que nos indica que cada braga sale por 1,85 euros.
Son unas bragas básicas en toda regla pero por su forma y su puntilla suave de algodón (no de encaje que raspa) ya tienen otro toque. Además, su composición aunque no es cien por cien algodón, me parece correcta: es algodón 95% y un 5% de elastano y el forro en la parte íntima algodón 100%, como me gusta que sea para que la zona tenga buena transpirabilidad.
Vamos, que hasta aquí todo genial y que son unas bragas que no están nada mal, pero ay amigas. Mi sorpresa ha venido cuando he descubierto su enorme etiqueta, una etiqueta que viene integrada en la costura, ahí para jorobarnos bien. Pero si yo pensaba que esto ya lo habíamos superado, y que ahora, la mayoría de las etiquetas venían sobrecosidas y más tratándose de unas bragas que están en contacto con la piel. ¡Pero qué necesidad!, con la de cosas que tenemos que hacer antes que ponernos a coser unas bragas.
Porque no, para mí no existe la opción de cortar la etiqueta a ras de la costura, me molesta, me pincha, no lo soporto. Por eso quito las etiquetas de todas las prendas, las superiores, las laterales, todas. Como para no quitar las de unas bragas. El problema es que me toca descoser siete bragas y coser siete bragas, pues qué pereza oye.
De esta compra hace ya como dos meses y ahí están, mirándome cada vez que abro el cajón. Pero no porque no quiera usarlas, sino porque aún no sé coser, qué lástima. Bueno y porque tengo poca predisposición a intentarlo, ya de confesar…¿No pillaré por banda a mi madre? ¿Hago un zurcido y a correr millas? Mira no lo sé, lo único que sé que de momento seguirán ahí, que con estos calores no está una para cosederas. Lo que sí tengo claro, es que hasta que no dejen de venir integradas estas etiquetas con la costura, no vuelvo a comprar estas bragas ni otras del mismo pelo.
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