

Tener a uno de los mejores de la historia, si no el mejor, en el plantel no debe ser sencillo. Scaloni lo supo desde el día que lo llamó para contarle que sería el técnico, desde cada decisión que se toma alrededor de él. A días del debut en el Mundial 2026, el técnico de la Selección se pone a charlar a fondo con Olé y el otro Lionel, Messi, nunca puede pasar inadvertido si de la Selección argentina hablamos…
-La gestión de estrellas es un desafío. ¿Cuánto te ayudó haber compartido vestuario en la gestión de Messi?
-Al haber sido compañero, hay cosas que te juegan a favor, porque al final lo conociste en otro aspecto. Porque al final hay una distancia que tenés que marcar, porque entre cuerpo técnico y jugador siempre hay una distancia. Pero haber conocido el día a día, haber compartido vestuario, te da una cierta ventaja. Y después también ser natural: hay momentos y momentos para hablar tanto con él como con cualquier otro jugador, y siempre con la verdad por delante. Yo creo que es importante ser sincero. No sólo hablar de fútbol es fundamental. La vida de ellos pasa por un montón de cosas y no sólo por la pelota. Tienen problemas como todos nosotros. Sentarse a tomar unos mates, como lo hemos hecho con un montón de chicos, con Messi también, y hablar de la vida. Creo que es importante ese descanso de la atención puesta sólo en la pelota.
Mano a mano del técnico de la Selección con Olé.
-¿Cómo fue la primera vez que lo llamaste para contarle que eras el DT?
-Lo llamamos antes del torneo de L’Alcudia con Pablo para decirle que íbamos a agarrar como interinos. Él se sorprendió, se reía, nos decía: “Ustedes están locos”. Sabíamos que él no iba a venir a esos partidos. Después, cuando empezaron a pasar esos encuentros y nos confirmaron, lo llamamos para decirle que queríamos que volviera. Él siempre decía: “No sé, no lo tengo muy claro”. Y al final se desvive por la Selección. Nosotros sabíamos que si lográbamos tocarle esa fibra, volvía. Y volvió, e intentamos que estuviera contento, sobre todo porque era un momento en el que había una reestructuración y había muchos chicos que no lo conocían. Y lo que él genera es muy difícil de explicarlo. Yo puedo estar tirando conceptos acá una hora, pero hay que vivirlo en vez de explicarlo. Lo que él genera cuando entra a un vestuario, cuando entra a un salón…
Mano a mano con Olé. «Cuando le dijimos que agarrábamos como interinos, nos dijo ‘están locos’, je».
-¿Cómo lo sacás del póster ahí?
-Hablando con los demás y entendiendo. Pero la generación de ahora es bastante más echada para adelante. No tienen problema de sentarse a hablar, pedir una foto o lo que sea. Antes era diferente. Cuando estaba en Newell’s, por ejemplo, yo jugaba con el Tata Martino, con Fabián Basualdo, con Siviero… cuando los veía no te animabas a hablarles, te daba cosa. Entonces vos hacías la tuya. Y ahora ha cambiado para mejor. Todo eso ha mejorado para que pueda haber un acercamiento y eso fue lo que pasó. Se fue dando de manera natural y armando un grupo muy lindo para que él se sintiera cómodo.
-Y de esa charla inicial a ser el técnico con el que Messi pudo ganar cuatro campeonatos en la Selección Argentina. Y ahora, cuando nadie lo esperaba —o no sé, quizás vos sí—, está por jugar su sexto Mundial. ¿Cómo convive todo eso?
-Él va a jugar hasta que él quiera porque ya sabemos lo que es. No sorprende que juegue su sexto Mundial. ¿Cómo va a sorprender? Lo que sí sorprende es que haya ganado sólo cuatro títulos en la Selección. Estuvo a nada de ganar dos Copas América más y un Mundial. A nada y creo que totalmente inmerecido. Tendría que haberlos ganado. Entonces la línea es muy fina, pero ha demostrado unas ganas de querer estar increíbles. Es un ejemplo para los chicos que lo ven y dicen: “Mirá, lo sigue intentando, quiere estar, quiere estar, quiere estar”. Eso es el mejor ejemplo que tenemos. No ha cambiado mucho, él sigue siendo el mismo, sigue siendo competitivo, va a jugar su sexto Mundial y tiene las mismas ganas. Y no creo que cambie, es el ejemplo que se quiere dar para un futbolista. Mirá, no es lo que ganás, no es cómo jugás, sino cómo te tomás las cosas y eso es lo que intentamos hacerle entender a los chicos. Se dan cuenta.
El entrenador de la Selección Argentina habló a solas con Olé en la previa al Mundial 2026 y por el festejo de los 30 años de Olé, y se expresó sobre el lugar del Capitán en la Selección
-Ese concepto de que es “el equipo”, que él estuviera llorando al tener que salir en la final de la Copa América, ¿es ese ejemplo?
-Él quería jugar a la pelota, él quiere seguir jugando más allá de la situación de una final. Salir de la cancha, eso es terrible y sobre todo porque ha sido con nosotros tan noble: hay cosas que no puedo contar de cómo ha jugado él con nosotros. Y vos decís: para que salga es porque realmente algo pasa. De hecho, después de aquella final estuvo no sé cuánto tiempo de baja. Te da la pauta de lo que es. Son ejemplos que para mí tienen que quedar para siempre. O sea, vos ves esa imagen y decís: “¿Para qué llorás si ganaste un Mundial? ¿Qué problema tenés?”. Y no va por ahí, sino porque quería seguir jugando a la pelota, jugar con sus compañeros. A veces con palabras es difícil de explicarlo, basta con ver las imágenes.
-A veces ves que se enoja en un partido común y corriente de liga, ¿cómo te podés seguir enojando por un córner en un partido en tu club?
-Creo que todo nuestro trabajo, el de ustedes… No te quedás porque te fue recontra bien todo un año. No, vos querés siempre más. Esa es la señal de que creo que es una persona competitiva. Y en el caso de él, lo mismo, todos queremos siempre más. El que se aburguesa, el que dice “bueno, hasta acá llegué”, es difícil que consiga algo. Él sigue siendo el mejor porque siempre quiere más y demuestra querer más. Entonces es una señal, un ejemplo realmente de lo que uno quiere de un futbolista ejemplar.
Mano a mano con Olé y sus elogios para Leo.
-Hablaste mucho de que a Leo no le gusta salir… En un Mundial con más partidos, ¿hay una idea de que va a tener que regular como está haciendo con el Inter Miami en la MLS?
-Cada decisión que hemos tomado, la hemos hablado con él. Es inútil que yo me ponga a decir acá que decido yo: en el caso de él, y creo que es merecido, voy siempre a hablarlo y le pregunto cómo está, y vemos si llegamos a un acuerdo. Yo creo que así tiene que ser, porque repito, él, aun estando en la cancha con un montón de dificultades, nos ha dado un montón. Entonces hay veces que hasta es mejor que esté en dificultad por todo lo que genera.
-El rival no lo saca del póster.
-Y además no sabe cómo está. Solo el estar adentro de la cancha para nosotros es increíble. Pero también está su estado de ánimo, cómo lo ves. De hecho, creo que contra Colombia, acá, cuando estábamos con diez, él me hace señas para salir y lo hizo. Entonces son momentos, son decisiones que uno va tomando y va viendo en el día a día. Es inútil decir ahora que tenemos un plan si después está volando, ¿qué plan? El plan que tenía no existe: es llevarlo e ir viendo cómo está, qué sensaciones tiene y después ya tomaremos decisiones.



