

Lionel Scaloni tiene la Selección y el Mundial en su cabeza casi todo el tiempo. El que le quedó libre, antes de viajar a Kansas City, lo disfrutó en familia viendo jugar a sus hijos, metiéndole minutos a su pasión por el ciclismo y claro, en su faceta de actor convocado para varias publicidades. «Soy horrible», se ríe de sí mismo. Ah, como si fuera poco, también acaba de estrenar su propia serie «El método Scaloni». Tema por tema, asi se lo contó a Olé en un mano a mano imperdible.
-te tocó mucho hacer de actor este año con el tema de las publicidades. Y, si no hicimos mal la cuenta, no fuiste a la mesa de Mirtha.
-No, no fui. Me invitó, me invitó, y por una cosa u otra… De hecho, en la publicidad está grabado. Tiene razón, tiene razón que no fui. Y en el tema de las publicidades, al final, a veces estás un poco obligado. Más allá de que me cueste un poco, son cosas que se dan.
-El tema es cómo actuás vos…
-Horrible, ¿no? Una sesión que tiene que durar una hora y media dura como cinco, seis o siete.
-¿Quién te critica más?
-¿Quién me critica? No, porque no viene mi familia. La hago solo, entonces no me ven, porque si no se morirían de la risa. Pero bueno, es lo mismo. Y el problema son las eses: me ponen cosas con “s” y yo les digo: “Escuchame, escuchame…”. “No, bueno, decila natural”. Y cuando intento decirla no me sale, o sea, me trabo. Pero sí, es verdad que esto fue uno de los aspectos que hablábamos: después del Mundial te vienen un montón de cosas. Pero bueno, con naturalidad creo que lo sacamos bien adelante. Y con respecto a Mirtha, bien, estuvo muy bueno.
El técnico de la Selección: el cruce con Mirtha, la serie y qué le cuesta en las publicidades.
-¿Cómo fue el encuentro?
-Increíble. La verdad que conocerla, yo creo que cualquier argentino querría hacerlo, y yo la he tenido ahí. Espectacular. Un momento muy lindo y muy emotivo haber podido hacer algo con ella.
-Futbolero, fierrero, fanático de la bici. ¿Qué otra cosa hace Scaloni fuera del deporte?
-No salgo de esas. ¿Series? Pocas. Ahora a ver si me engancho a alguna en estos momentos en que estamos concentrados, pero no es esa mi vida. De hecho, es bastante aburrida, porque al final es ver partidos de fútbol, andar en bici, verlos jugar a los nenes al fútbol con mi esposa, llevarlos a entrenar siempre que puedo, Intento no perderme ningún entrenamiento.
-Me imagino al técnico de tus hijos con el técnico campeón del mundo ahí afuera mirando.
-Ahora ya es natural. Antes, quizás el primer año, llamaba más la atención. Pero ahora, como son los mismos chicos, ya más o menos me conocen y para ellos es natural. Y está bueno. En el club donde están también están cómodos. Pero bueno, esa es una vida como la de cualquier persona que lleva a su hijo a entrenar, después prepara la cena para los nenes y al otro día los lleva al colegio. Y cuando los llevo al colegio aprovecho yo para salir en la bici.
-Y ahora hasta tenés tu propia serie…
-Espero que la gente la disfrute. Al final se trata de mostrar lo que somos nosotros como cuerpo técnico, un poco el corazón del día a día; que hablen los chicos también y cuenten nuestra manera de ver las cosas. Está bueno. Se hace un poco también para todos estos chicos que nos ven ahí arriba, para que vean que somos normales, muy normales, y que alguno de ellos algún día puede estar en este mismo lugar. Esa es la idea de todos, desde el día que nos sentamos como entrenadores de la Selección: que ese sueño se puede cumplir. Es la realidad.



