A menudo, las mujeres de 50 años o más son invisibles en las series. Están ahí, pero como madres, esposas o abuelas de los personales masculinos principales y no como protagonistas que viven, sienten, sufren, aman y tienen sexo. Hay, afortunadamente, excepciones a esto, como es el caso de la sátira española Furia, que hace poco estrenó su segunda temporada, o de la serie que hoy nos ocupa, y con la que esta comparte plataforma: HBO Max.

Se trata de Youth, una dramedia británica que desde que la vimos en el calendario ya nos llamó la atención por el nombre que tiene detrás de sus guiones y delante de la cámara, Sharon Horgan. Ella es la autora de series tan notables como Catastrophe, Divorce, Motherland o Hermanas hasta la muerte, en las que ya demostró su talento para dibujar personajes femeninos con un enfoque naturalista pero a la vez con un sentido del humor ácido, muy british.

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Si miramos su currículum, se podría decir que ha retratado la experiencia femenina desde varios ángulos y a lo largo de los años, a medida que ella y sus personajes (en varias de estas series ha sido también protagonista) cumplían años: un embarazo no deseado, un divorcio tras muchos años de matrimonio o los vínculos familiares. Ahora le toca el turno a una mujer divorciada de 50 años que desea recuperar su vida sentimental y sexual tras unos años enfocada en la crianza de su hijo.

De ligues, sexo y negocios editoriales

Cuando conocemos a Alex (el personaje de Horgan), tiene un pequeño problema de salud: se le desencaja la mandíbula. No es grave, pero su doctora le advierte que no debería practicar sexo oral durante un tiempo. Gajes de la edad. Esta anécdota nos da una pista de por donde va la serie: utiliza un tono desenfadado para mostrarnos cómo llegar a cierta edad, o envejecer, pero sin una mirada paternalista ni excesivos dramatismos. Alex, además, está soñando con el nido vacío: su hijo, al fin, se va a marchar a la universidad y ella será libre de hacer y deshacer en su casa.


Sharon Horgan, que interpreta a Alex, en una imagen de Youth.


HBO Max


Así comienzan las aventuras (más bien desventuras, que sino no habría comedia) de Alex volviendo a darle una oportunidad al romance y al sexo, ya sea retomando viejos ligues o teniendo citas a ciegas concertadas por su mejor amiga. ¿Primer obstáculo? Que su hijo dura apenas unos días en la universidad y vuelve a casa, trastocándole los planes, aunque no está dispuesta a seguir aplazando sus necesidades por los demás.

Además de esto, Youth tiene un plus de interés para los aficionados a la lectura, ya que Alex trabaja en una editorial, lo que nos abre la puerta a descubrir los entresijos del mundillo literario: desde estrellas del cine que quieren escribir libros absurdos o las guerras por quedarse a autores de renombre, pasando por las sagas de romantasy de dudosa calidad o qué se cuece en las ferias editoriales donde cada sello presenta sus novedades y trata de vendérselas a homólogos de otros países.

Lo mejor y lo peor de Youth

Es de agradecer que Youth aporte una visión realista de una mujer en sus cincuenta sin que la madurez sea tratada como una etapa de resignación y de pérdida de agenda, sino un momento vital interesante y activo como cualquier otro. También, que esboce a su protagonista desde las diferentes facetas de su vida: no se queda solo en una retahíla de citas y ligues, sino que la conocemos como profesional, madre o hija, abordando temas como la masculinidad en la adolescencia o la responsabilidad de cuidar a los padres, mientras una trata de no olvidarse de sí misma.


Rupert Friend y Sharon Horgan en una imagen de Youth.


HBO Max


Sin embargo, si la serie triunfa creando situaciones con las que es fácil reconocerse o empatizar, le falta un punto extra de humor y mordacidad, siendo esta mucho menos ácida que otras series anteriores de Sharon Horgan, como Catastrophe. La autora tiene talento para combinar los pasajes más ligeros y divertidos con otros dramáticos sin que la mezcla se corte, pero quizás en esta ocasión se queda corta a la hora de sacarnos unas carcajadas.

Quizás con esta advertencia, de que no es una comedia tronchante pero sí una serie en la que te apetece acompañar a sus personajes, entre mejor la propuesta de Youth. Nos sirve de recordatorio de que, al igual que la protagonista no es una persona ejemplar, nosotros tampoco, pero que a pesar de nuestros fallos y meteduras de pata hacemos lo que podemos. Y que aunque parezca lo contrario, la vida adulta se nos hace bola a todos y nadie la tiene tan bajo control como debería.

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