
El analista, Santiago Llull, cuestionó las perspectivas de crecimiento de la Argentina y puso en duda qué factores podrían impulsar una recuperación económica el próximo año. Según señaló, las proyecciones oficiales y del Fondo Monetario Internacional se redujeron respecto de las estimaciones iniciales.
En diálogo con +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Llull, junto con Alberto Leo y José Luis Ammaturo, analizó las perspectivas de la economía, los riesgos de sostener el dólar como ancla antiinflacionaria y los obstáculos que enfrentan las pymes industriales por la presión impositiva y los costos de producción.
Las dudas sobre el crecimiento económico y la estabilidad cambiaria
“Entonces es muy difícil entender que este año que tuviste, realmente todas a favor”, sostuvo Llull al referirse al contexto económico y a los beneficios que genera para el país el precio del petróleo. También puso en duda qué sectores podrían impulsar una expansión más fuerte en el corto plazo: “El año que viene, eleccionario, ¿por qué subiría? ¿Por qué crecería el PBI de la Argentina? Es que eso es lo que nadie explica”.
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Por su parte, Alberto Leo advirtió que mantener estable el dólar mientras aumentan los demás precios puede afectar tanto el consumo como las decisiones de ahorro. “Es peligroso esto de mantener la estabilidad del dólar y atarse solamente a esa ancla para contener el resto de los precios de la economía”, afirmó.
La presión impositiva y los costos que complican a las pymes
José Luis Ammaturo, desde su experiencia en el sector metalúrgico, explicó que la estabilidad del dólar encarece los costos laborales medidos en moneda extranjera, porque los salarios se actualizan según la inflación. Según señaló, esta dinámica deteriora la competitividad de las empresas industriales.
“Mínimamente no pedimos que haya una devaluación grande, porque ya los industriales sabemos que esas grandes devaluaciones, como bien dice, sirve para un momento, un veranito, y no sirve”, remarcó. En su lugar, pidió abordar los problemas estructurales de la economía.
El empresario también cuestionó la carga impositiva que enfrentan las compañías, pese a los cambios en algunas condiciones para importar insumos. “La carga impositiva que seguimos teniendo es importantísima, es un Estado que realmente nos complica día a día para poder competir”, señaló.
Ammaturo precisó que los impuestos nacionales, como el impuesto al cheque, siguen vigentes y que los tributos provinciales y las tasas municipales se suman a los costos de producción. Según explicó, esa acumulación a lo largo de la cadena de valor puede representar entre el 30% y el 35% del precio final.
“Eso es uno de los grandes problemas que tiene hoy básicamente la industria”, concluyó, al advertir sobre las dificultades para sostener la competitividad en el mercado argentino.



