Carla Domínguez

Hay series que consiguen algo más que mantenernos pegados a la pantalla: despertar las ganas de leer. Puede que hayas descubierto a la familia Bridgerton gracias a Netflix o que conocieras a Miren Triggs viendo La chica de nieve, pero lo cierto es que muchas de las producciones más conocidas de la plataforma comenzaron mucho antes de convertirse en fenómenos televisivos. Su origen está en las páginas de una novela, un cómic o una saga literaria.

Netflix ha querido poner el foco en esa relación entre literatura y entretenimiento audiovisual, recordando cómo las adaptaciones pueden dar una segunda vida a los libros que las inspiran. Entre los ejemplos internacionales destacan Los Bridgerton, basada en las novelas románticas de Julia Quinn; Heartstopper, que nació como una historia gráfica de Alice Oseman; y El Eternauta, la emblemática historieta argentina creada por Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López.

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En España también encontramos ejemplos de este fenómeno. La chica de nieve, de Javier Castillo, y Valeria, de Elísabet Benavent, son dos de las ficciones que han traspasado las fronteras gracias a sus adaptaciones. Según explica Netflix, llevar estas historias a la pantalla ha contribuido a acercarlas a lectores de otros países y a favorecer su llegada a nuevos idiomas y mercados editoriales.

Para Javier Castillo, la experiencia ha supuesto un momento especialmente importante en su trayectoria. El escritor malagueño considera que trabajar con Netflix en las adaptaciones de sus novelas es «uno de los mayores logros de mi carrera literaria» y destaca la oportunidad de llevar sus historias a espectadores de todo el mundo.

Para Javier Castillo, «Netflix y yo compartimos la ambición de llevar historias universales únicas a los hogares de todo el planeta, y sé que no podría haber encontrado un mejor aliado para convertir mi oscuro universo literario en un fenómeno global».

Pero, ¿qué ocurre cuando una novela se transforma en una serie? Aunque los personajes y el argumento puedan resultar familiares, cada adaptación propone una interpretación diferente de la historia original.

Los guionistas y directores incorporan nuevas perspectivas, modifican determinados elementos y trasladan al lenguaje audiovisual situaciones que antes solo existían en la imaginación de los lectores. Por eso, incluso después de haber visto todos los episodios, regresar al libro puede resultar una experiencia distinta.

La apuesta de Netflix por la literatura también se refleja en su sección Disfruta viendo tus libros favoritos, estrenada el pasado mes de junio, que reúne producciones inspiradas en obras escritas y permite descubrirlas según diferentes gustos y géneros. Una iniciativa que recuerda que las grandes historias pueden disfrutarse de muchas maneras y que, a veces, terminar una serie es la mejor excusa para empezar un libro.

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