Después de ver el homenaje que la nostálgica y empoderada Shakira le ha rendido en Madrid a su paisano Gabriel García Márquez, evocando sus Cien años de soledad, hemos descubierto que Alejandro Sanz también tiene su Macondo. Nada que ver con el de la colombiana, pero un guiño, al fin y al cabo, a la población que fundó el soñador José Arcadio Buendía. En paralelo, de lo que puede presumir ya el artista madrileño más gaditano es de tener un musical, recién estrenado en el teatro Coliseum, en plena Gran Vía, nuestro Broadway.
Este musical, con el título de El alma al aire, que es casi como decir El corazón partío o Amiga mía, está ambientado en un pueblo pesquero de la costa de Cádiz, marcado por el viento de levante, donde personajes de distintas generaciones se enfrentan a decisiones que marcarán su destino. Este pueblo ficticio se llama Gazulea y remite «al realismo mágico que está tan presente en las canciones de Alejandro», en palabras del poeta y dramaturgo Álvaro Tato, autor del libreto. Y remite, en lo geográfico-sentimental, a Alcalá de los Gazules, el pueblo de la madre del cantante, donde pasó buena parte de su infancia y adolescencia. Se verá con todo lujo de detalles cuando se inaugure -en principio, en febrero de 2027- su museo, el Alejandro Sanz Experience.
Sanz no pisa el escenario, pero es el protagonista. No quería un biopic. «No quería que tratase de él, pero sí que estuviese el sur, su cultura y sus raíces», explica Tato, quien se dejó llevar por la intuición y se montó en un tren camino del sur con todo su repertorio en los cascos. De ahí, y del acervo clásico que maneja el también cofundador de la compañía teatral Ron Lalá, salió este laberinto de amores, desamores e identidades, con un joven músico llamado Ale como protagonista -interpretado por Pepe Nufrio-, que nos conduce de la ficción a la realidad. De Gazulea a Alcalá de los Gazules, un pueblo blanco blanquísimo de los muchos que hay en Cádiz, de calles empinadas y casas encaladas.
Qué ver en Alcalá de los Gazules
Alcalá de los Gazules está en la comarca de la Janda, dentro del Parque Natural de Los Alcornocales y, como dato curioso, forma parte de la Ruta del Toro. Un itinerario turístico que recorre las zonas ganaderas en las que se crían los toros bravos y la raza autóctona retinta, entre Jerez de la Frontera y Tarifa. Tuvo en la cima de su cerro un castillo musulmán, levantado entre los siglos XII y XIII, en uso hasta 1811, año en que fue destruido por los franceses durante la guerra de la Independencia.
Alcalá de los Gazules es un pueblo blanco de Cádiz en la comarca de la Janda.
LUIS ROGELIO HM/WIKIPEDIA
A esta fortaleza le debe el municipio su nombre, al ser entregada por el rey de Granada a la estirpe de los Gazula, de origen bereber (Qalat at Yazula, en árabe). Fernando III el Santo la conquistó, poco antes o después de la rendición de Sevilla en 1248. Pero volvió a caer en manos musulmanas, y fue su hijo, Alfonso X el Sabio, quien la reconquistó en 1264 y la llamó por primera vez Alcalá de los Gazules. De aquellos tiempos, solo queda en pie el torreón del castillo, algunos lienzos de muralla y la puerta de la Villa. Un viaje a la Edad Media.
El Alejandro Sanz Experience
También en las alturas, en la plaza de San Jorge (o Alta), se alza la iglesia del mismo nombre (s. XVI), que hace las veces de castillo por la verticalidad de su torre campanario, a la vista desde todas partes. Donde está hubo una mezquita. Sus dos portadas son espléndidas. A su lado, queda la pintoresca Casa Consistorial, joya del Renacimiento. No son sus únicos monumentos. A destacar: las fuentes de origen árabe, el convento de Santa Clara, el antiguo convento de Santo Domingo y el santuario de Nuestra Señora de los Santos, lugar de romería conocido por su colección de exvotos pintados. El pueblo es conjunto histórico-artístico.
Aquí, en la parte alta, se abrirá el Alejandro Sanz Experience. Exactamente, en la Casa Diañez, una vivienda noble del siglo XVII, donde se reunirán fotografías, objetos personales, instrumentos musicales, cartas de fans, testimonios de su labor solidaria y demás para trazar un recorrido por su vida y obra. La idea es crear una red de museos en la provincia de Cádiz relacionados con grandes de la música. Se unirá con el Museo Camarón de la Isla de San Fernando, el de Paco de Lucía en Algeciras, el de Lola Flores en Jerez de la Frontera o el de Rocío Jurado en Chipiona.
Un tesoro en el Louvre
Además de vivir a fondo un pueblo blanco de estas características, con las canciones de Alejandro Sanz en vena, si se quiere, y el alma al aire, es muy recomendable contestar a la llamada de la naturaleza. Primero, para ir en busca del yacimiento romano de la Mesa del Esparragal. Un asentamiento de origen fenicio y romano donde se encontró el Bronce de Lascuta, fechado en el 189 a.C., considerado el documento en latín más antiguo de España y expuesto en el Louvre, y donde se halla la torre Lascuta, construida con restos de edificaciones romanas.
El santuario de Nuestra Señora de los Santos en Alcalá de los Gazules.
CÁDIZ TURISMO
Segundo, con destino al área recreativa El Picacho, desde donde parten cuatro itinerarios que son clásicos del senderismo (con autorización): la subida al propio Picacho, la ascensión al Aljibe, la garganta del Puerto Oscuro y la travesía del Aljibe. Desde el Picacho se ve Alcalá de los Gazules, pero también Barbate, Vejer de la Frontera y la sierra vecina de Grazalema.
Rutas de senderismo
La ruta hasta el Aljibe transcurre entre alcornoques centenarios. La garganta llega al nacimiento del río Barbate. Y la citada travesía eleva la apuesta y une tres senderos del parque: el Picacho, el Aljibe y La Sauceda, poblado que fue cobijo de bandoleros, bombardeado durante la guerra civil española al considerarse refugio de republicanos. Se atraviesan bosques y saltos de agua, y se divisa aún más allá, hasta el Parque Natural de la Sierra de las Nieves.
Alejandro Sanz durante la presentación del musical El alma al aire.
@ALEJANDROSANZ
El mismo Alcalá de los Gazules se presenta como pueblo mágico, el Gazulea del musical. Ya lo dijo el artista, hijo adoptivo de la localidad, en verso: «Pobre de aquel pobrecito/ que no conozca Alcalá./ Casas blancas, gente de oro,/ sol de estaño, la salá./ Es chiquito mi tesoro…/ Plaza Alta y madrugá./ Un espejo y las estrellas,/ es la sierra que va el mar./ Pobre del pobrecito/que no conozca Alcalá,/ que no aprenderá en su vida/ por qué en este pueblo/ todos sabemos volar». Y encima se come bien: carne a la brasa, quesos payoyos, potaje de tagarninas o gazpacho caliente.






