Matt Haig es el escritor del momento, y no por casualidad; sus obras tratan sobre la salud mental, la esperanza, pero, sobre todo, de las segundas oportunidades que nos merecemos en la vida. Escribir sobre este autor es como hacerlo a través de un faro de esperanza, luminoso, que nos guía por momentos difíciles de cualquier etapa vital que hayamos atravesado. El éxito internacional de La biblioteca de la Medianoche lo confirma, sobre todo tras haber conectado con lectores de distintas generaciones sin distinción.
Ahora vuelve a hacerlo con un nuevo libro, El tren de la Medianoche, donde hacemos un viaje por la memoria de su protagonista a los 81 años. En parte, este transporte es una metáfora del paso del tiempo, la memoria y las decisiones. La idea de mirar atrás y preguntarnos qué habría ocurrido si hubiéramos tomado otros caminos cobra todo el sentido, pero conecta también con una preocupación universal: el arrepentimiento y la imaginación de lo que podríamos haber vivido.
Desde Mujerhoy, hablamos con Matt Haig sobre literatura, amor y la necesidad de aprender a vivir el presente sin miedo al futuro. Una entrevista cargada de sentimiento, donde aparece una voluntad de buscar sentido en momentos de oscuridad, pero con una luz brillante que nos guía en todo momento.
La esperanza como hilo conductor
En los últimos años, la obra de Matt Haig, tanto en la ficción como en el ensayo y la literatura infantil, ha girado en torno a una misma idea: encontrar esperanza en medio de la oscuridad. «Ahora mismo ese es el hilo conductor», explica el escritor, que reconoce que la escritura se ha convertido también en una forma de refugio personal.
Después de la repercusión de La biblioteca de la Medianoche, Haig se enfrentó a opiniones muy diversas sobre su trabajo y comenzó a preguntarse si sería capaz de volver a encontrar el espacio mental necesario para escribir. Sin embargo, descubrió que no hacerlo le hacía sentir peor. «El siguiente libro realmente lo empecé a escribir por mí, por mi salud mental. Una parte de mí necesita escribir y necesita hacerlo de la forma en que lo hago», asegura.
El tren de la Medianoche, la nueva novela de Matt Haig.
AdN Novelas
En El tren de la Medianoche, el protagonista tiene 81 años, una edad muy alejada de la del autor. Haig explica que necesita cierta distancia para poder volcarse en sus personajes: «No sé muy bien por qué pasa esto de que cuanto más distancia tienen de mí mis personajes, más puedo poner de mí en ellos». También reconoce su vínculo con la nostalgia y con épocas que ni siquiera llegó a vivir. Mientras escribía la novela, su padre estaba recibiendo tratamiento contra el cáncer y él pensaba en sus padres y en cómo se conocieron en los años sesenta. «Por eso busqué un personaje que encajara en ese momento temporal», cuenta.
Frente a la idea de que la sombra pueda ser más importante que la luz, Haig matiza que la cuestión no está en otorgarle mayor relevancia, sino en comprender que la vida se construye a partir de los opuestos. «El bien se define por su contrario, igual que la felicidad. Es en ese contraste donde encontramos lo que realmente es importante», afirma. Desde su propia experiencia, asegura haber vivido más momentos de felicidad después de su depresión que antes de ella y defiende que no existe una vida perfecta: «Tenemos que aprender a aprovechar al máximo la que tenemos. Es una verdad muy incómoda, pero con la que tenemos que hacer las paces».
Cómo aprender a vivir con el pasado
El arrepentimiento es otro de los grandes temas de su literatura. Para Haig, mirar al pasado puede ayudarnos a aprender de nuestros errores, aunque también puede convertirse en una forma de parálisis. «Es muy fácil estar constantemente dándole vueltas al pasado o preocupado por el futuro», señala. En su caso, leer y escribir son herramientas para procesar esas emociones y observarlas desde otra perspectiva. «En mis novelas me cuento el tipo de cosas que necesito aprender», explica.
Con el paso del tiempo, el escritor cree que la comprensión de nuestros padres llega de manera natural, aunque considera que lo ideal sería alcanzar esa perspectiva mientras estamos viviendo nuestra propia vida. Haig reconoce que, en ocasiones, el trabajo y la preocupación por la opinión ajena le hacen perder de vista sus prioridades. Sin embargo, situaciones como la enfermedad de su padre o los problemas familiares le han ayudado a recuperar la perspectiva. «Deberíamos poder aplicar esa nostalgia que sentimos por el pasado al presente», reflexiona.
Matt Haig, autor del universo de la Medianoche.
Kan Lailey
En una de las escenas de la novela, un personaje agradece a Wilbur que simplemente lo vea. Para Haig, ese gesto conecta con una idea esencial del amor: «Creo que el amor es como una conversación, realmente. Y la parte, el acto de amor, es prestar oídos al otro». El escritor considera que escuchar es algo que hacemos demasiado poco, especialmente en una época dominada por las redes sociales, donde muchas personas «básicamente están conversando consigo mismas constantemente».
La literatura como salvavidas para Matt Haig
Los libros también han sido un salvavidas en los momentos más difíciles de su vida. Haig recuerda una adolescencia complicada, los problemas en el colegio y la muerte de su abuela cuando tenía 16 años. Fue en la biblioteca de su pueblo donde volvió a encontrar el placer de la lectura, a través de autores como Stephen King y de novelas que le hicieron comprender que el arte y la literatura son para todos.
Años después, durante una fuerte crisis de salud mental, encontró consuelo en libros infantiles como Alicia en el país de las maravillas y Winnie the Pooh. «Cuando estás en la depresión te sientes atascado, como si no avanzaras. Y, en esencia, un relato es una historia de cambio y evolución. Por eso, para mí, la ficción es un antidepresivo», afirma.
La elección del tren como escenario de la novela responde a varios motivos. Por un lado, Haig se inspiró en las numerosas metáforas relacionadas con los trenes que existen en inglés para hablar de la vida. Por otro, el tren le permitió conectar la historia con el funcionamiento de la memoria: «Hay periodos de nuestra vida que nos pasan volando junto a la ventana, mientras que nosotros realmente nos detenemos en cosas que pueden ser importantes o absolutamente insignificantes y que, por algún motivo, se nos quedan clavadas en la memoria».
La biblioteca de la Medianoche.
ADN NOVELAS
Si pudiera regresar a algún momento de su vida para observarlo desde la distancia, Haig viajaría hasta su infancia, una etapa en la que conserva recuerdos felices y amistades importantes. Sin embargo, reconoce que probablemente se bajaría del tren enseguida. «Siento que mi felicidad y mi satisfacción con la vida no hacen sino crecer a medida que me hago mayor», asegura. «Sé que parece una cosa muy sentimental, pero ahora mismo me gusta mucho la parada en la que estoy, sobre todo en esta de Madrid».
A quienes viven atrapados en el arrepentimiento, el escritor les recuerda que cambiar el pasado no garantiza un resultado mejor. Algunas decisiones que parecían correctas pueden terminar teniendo consecuencias inesperadas, mientras que ciertos errores pueden conducir, con el tiempo, a resultados maravillosos.
«Es imposible predecir el futuro y las consecuencias de las cosas, y es totalmente inútil vivir en ese universo de hipótesis de lo que podría pasar o lo que podría haber sido», concluye. «Si vivimos constantemente en un perpetuo arrepentimiento, somos incapaces de seguir adelante. Y eso es lo que hay que hacer: ir tirando, hacer las cosas como se pueda en cada momento y esperar lo mejor».







