
«Así, así, así gana el Madrid», reza un famoso cántico español y aunque evolucionó en una burla por el arbitraje, destaca un poderío goleador histórico del equipo. Aunque claro, también las hazañas deportivas llegaron por lo que tiene en el arco. El Merengue triunfó en cuatro de los primeros cinco partidos en LaLiga 2026/27 y el pasado martes 8 de septiembre, empezó la Champions League a paso firme: victoria 2-1 sobre el Inter de Lautaro Martínez. Entre lujos y gambetas, las luces de los reflectores se las suelen disputar Kylian Mbappé, Vinicius Jr, Jude Bellingham o hasta Federico Valverde, pero el que brilla con una luz mucho más tenue es Thibaut Curtois.
El Arquero Adelantado de la semana es el belga de 2,01 metros de altura que, mucho más silencioso que sus compañeros de ataque, es vital en la estructura del elenco de José Mourinho. Otro fiel reflejo del puesto más ingrato: las siete atajadas que protagonizó en el Bernabéu no ‘venden’ tan bien como la definición de Kiki o los regates de Vini, siempre más portada de los diarios que el nacido en mayo de 1992 en la pequeña ciudad de Bree.
En su partido número 100 por Champions, competencia que ganó dos veces (2022 y 2024) entre los 23 títulos que ostenta en su vitrina personal; fue vital para mantener la victoria madrileña ante un Neroazzurro lanzado al ataque y en búsqueda del empate. Sobrio bajo palos, cumple con el prototipo del arquero de línea moderno, altamente posicional y muy seguro en su área chica. Paradójicamente, su mayor virtud es la de no lucirse: eficiencia para estar bien ubicado siempre, no toma riesgos innecesarios y los minimiza en cada acción por su lectura de juego. Vuelve sencillo lo que para otro es complejo y eso, de nuevo, aunque no venda gana partidos.
Nacido en una familia de voleibolistas, empezó como lateral izquierdo y llegó al arco casi de casualidad. Debutó en Primera con apenas 16 años, Chelsea lo compró y lo mandó al Atlético Madrid, donde logró la explosión necesaria para estar en boca del planeta entero. Después llegó al Real Madrid, fue campeón de todo y aunque atravesó dos graves lesiones de rodilla, se mantiene más vigente que nunca en uno de los arcos más grandes del mundo.
Video: ESPN.
Sus comienzos y el jugador de vóley que no fue
Courtois comenzó jugando como lateral izquierdo en el Sportvereniging Belisia Bilzen. Antes de convertirse en arquero, recorría la banda y colaboraba en defensa. Después llegó al Genk, el club que terminaría marcando su vida para siempre. La transformación se produjo durante un torneo infantil en Alemania. En las inferiores de esa institución, los chicos todavía rotaban de posiciones y su entrenador, Marcel Nies, necesitaba un arquero. Probó a Courtois y funcionó.
Según recordó años después en diálogo con The Guardian, sus compañeros tampoco veían en aquel momento a un fenómeno indiscutible: simplemente había aparecido un chico enorme que se sentía cómodo debajo del arco. El famoso efecto mariposa ya que si no se probaba los guantes, todo estaba encaminado a otra actividad…
Por su familia, desde que nació el deporte tenía otro nombre: vóley. Sus padres, Thierry y Gitte, fueron jugadores de esa disciplina y su hermana Valérie también llegó a representar a Bélgica. El pequeño Thibaut creció entre pelotas, redes y una superficie muy distinta al césped que hoy abraza. No es casualidad su destacada trayectoria, gracias al salto, la coordinación, la velocidad de reacción y la capacidad para desplazarse lateralmente; entre los recursos que Courtois trasladó al arco.
Del debut por necesidad a la gloria
En abril de 2009, como suele suceder en este bonito e ingrato puesto, a Courtois se le abrió la gran oportunidad en Genk a causa de varias bajas de otros arqueros del equipo. Sem Franssen (lesión) y Davino Verhulst (sanción) no estaban disponibles y el DT también contaba con un joven Koen Casteels, quien salía justamente de una recuperación en su mano y por eso se inclinó por la Jirafa ante el Gent.
Con apenas 16 años, Courtois tuvo su debut como profesional, con una historia colorida que contaría años después: la tarde anterior al gran estreno, Thibaut se la pasó jugando en un trampolín. Sí, era un niño que debió ser adulto de golpe para que dos temporadas después, sea el titular afianzado que ganó la liga belga.
Tanto se lució que Chelsea decidió invertir casi 10 millones de euros en su llegada a Londres allá por el 2011. La todavía vigencia de un histórico como Petr Cech lo invitó a buscar rodaje en un Atlético Madrid en plena reconstrucción. Y allí la Jirafa se hizo gigante. Con Diego Simeone al mando, ganó la Europa League, la Supercopa de Europa, la Copa del Rey y LaLiga. En la temporada 2013/14, además, fue una pieza fundamental del Atlético que llegó hasta la final de la Champions superando en semis ¡al Chelsea! El saldo fue 0-0 en el viejo Vicente Calderón y 3-1 a favor en Stamford Bridge. Finalmente, el Aleti perdió la corona con el Real 4-1.
Quizás no tan progresivo y más meteórico fue el comienzo de su historia en la selección. Bélgica confió en sus virtudes desde su debut en 2011, en un empate sin goles frente a Francia. Georges Leekens fue su primer DT cuando Courtois tenía apenas 19 años y el tiempo lo volvió tan indiscutido como legendario. Su destacada actuación en Rusia 2018 le permitió ser el Guante de Oro del Mundial y posteriormente elegido The Best como el mejor del planeta bajo los tres palos. Aunque actualmente decidió «tomarse un descanso» tras la Copa del Mundo 2026, en los Diablos Rojos mantienen la ilusión de verlo nuevamente con el buzo que defendió en 115 compromisos internacionales.
Real Madrid y su rol como inversionista del club que lo vio nacer
El nacido en Bree llegó a la capital española en agosto del 2018 y por 35 millones de la divisa europea. Con contrato vigente hasta mediados de 2027, la Jirafa ganó todo en el Merengue, conquistó a los hinchas por su regularidad y 339 partidos disputados, con 130 vallas invictas y 330 goles encajados. Números de grande y en un club gigante, donde le llegan poco y responde mucho.
De momento, 14 títulos en ocho temporadas: dos Champions League, tres Mundiales de Clubes, dos Supercopas de Europa, tres Ligas, una Copa del Rey y tres Supercopas de España. También sumó el Yashin y el Zamora. Y en este 2026 demostró estar más vigente que nunca. Va bien de arriba, está rápido para atorar y promete dar mucho más.
A sus 34 años, regresó al club donde empezó su historia, pero de una manera inesperada: como inversor. Su vuelta a Genk se dio fuera del área y a través de NXTPLAY, la plataforma de inversión en deporte, medios y tecnología que cofundó. Courtois adquirió una participación minoritaria en la institución que lo formó como profesional y esta vez no para defender su arco, sino para ser parte de las decisiones que se toman fuera de él.
«Esta inversión es como volver a casa. Con este compromiso, quiero ayudar al club a seguir creciendo y a consolidar sus ambiciones deportivas. De Limburgo a la cima de Europa. Esta inversión no solo tiene un valor estratégico para mí, sino también un gran significado simbólico”, llegó a decir el arquero en una charla con la pagina web del club en 2024.

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