No hay cosa que nos guste más al pasar un fin de semana en un hotel que el despertarse e ir directas a desayunar como una marjá. La comida más importante del día empieza por un bufé libre que presenta a tu disposición desde embutidos, pasando por huevo revuelto, hasta bollería de todas las clases. Decimos que sí al zumo de naranja, nos hacemos un bol de yogur con frutas y granola. Hay un mundo de posibilidades y todas están a nuestro favor. Pues resulta que nuestra fantasía se ha visto interrumpida por la realidad, y es que esta dinámica podría suponer un riesgo para nuestra salud

El tecnólogo de los alimentos Mario Sánchez ha lanzado una advertencia en su cuenta de divulgación alimentaria en redes: «Los bufés son uno de los mayores focos de contaminación microbiana que hay«. El problema no reside en el tipo de comida que se ofrece en estos lugares, sino en las pinzas, cucharas, cubiertos de servicio y otros elementos que son manipulados continuamente por diferentes personas de las que desconocemos sus hábitos de higiene. 

«Hay gente que lo toca antes que tú y no sabes si se ha lavado las manos correctamente», insiste el experto. Y es que cuando ponemos la comida en nuestro plato con las pinzas o cucharas, no vamos directas al baño a lavarnos las manos, sino a comer a la mesa.

Las pinzas son el mayor problema

Las manos son una de las principales vías de transmisión de microorganismos y, por eso, lavárselas correctamente es esencial en cuestiones de seguridad alimentaria, porque recurrimos de una forma u otra a ellas cuando manipulamos los alimentos. Por ello, el experto propone una medida para evitar el riesgo en bufés: instalar, antes de entrar en la zona de servicio, un espacio para lavarse las manos con agua y jabón antes de comenzar a servirse.

Este paso ya se lleva a cabo en la industria. De hecho, en áreas de producción, los trabajadores deben seguir protocolos de higiene específicos antes de acceder a espacios en los que se manipulan alimentos, con el fin de minimizar la posibilidad de introducir microorganismos. Este simple hecho de compartir unas pinzas en un bufé convierte este lugar en un foco de intoxicaciones

Esta propuesta podría parecer un poco exagerada a los comensales, pero lavarse las manos antes de servirse es un gesto fácil que puede reducir una de las posibles vías de transmisión de microorganismos. No hace que el bufé sea al 100% un entorno libre de riesgos, pero ayuda a limitar el paso de microorganismos entre personas y, posteriormente, hacia los alimentos y la boca.

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