La industria de la moda se considera ampliamente en diversos informes de la ONU como una de las más contaminantes del mundo. De hecho, es señalada con frecuencia como la segunda después del sector energético o petrolero. Un sambenito que le ha caído por motivos de peso y al que se está haciendo frente con proyectos en los que la sostenibilidad es la base y en los que la artesanía tiene cada vez más peso.
La moda ha desviado así su foco del llamado fast fashion y ha puesto en valor los productos manufacturados, las técnicas de confección antiguas y los materiales de calidad. Y no solo por parte de las firmas de lujo, muchas otras marcas reviven la producción antigua, el gusto por los pequeños detalles y oficios que estaban quedando en el olvido.
Es el caso de Ownever, una firma de bolsos portuguesa en la que cada pieza se crea en colaboración con maestros artesanos en Portugal, cuyos saberes están desapareciendo silenciosamente. Para este proyecto, los artesanos anónimos son el latido silencioso del verdadero lujo portugués, y que el mundo aún está descubriendo.
«En Ownever, no empezamos con un plan de negocios, empezamos con un sentimiento de inquietud. La incomodidad de ver al mundo consumir sin reflexión, de ver el lujo reducido a logotipos, y el tiempo escaparse de las manos que una vez lo moldearon, de presenciar cómo las historias detrás de las cosas caen en silencio«, explican desde la marca.
Los artesanos de Ownever.
«Así que decidimos hacer las cosas de otra manera, reducir la velocidad, honrar lo que importa y crear bolsos que no solo sean hermosos, sino duraderos«. Para ello, escogieron manos reales y dar voz así a maestros artesanos en Portugal, cuyos oficios están desapareciendo con el tiempo.
Por ejemplo, el Pinto, que moldea la porcelana como si escribiera poesía; o Graça, que cose a mano como si preservara recuerdos, hilo a hilo. De hecho, el packaging es todo un homenaje a la artesanía portuguesa. Antes de recibir el bolso ya tienes en tus manos un proceso de manufacturación de los que pocos quedan.
La pieza viene en una caja realizada por a Estrela, la última artesana en Portugal dedicada a fabricar cajas de lujo completamente a mano, y pintada por Salómé, pintora de azulejos. La artista creó una ilustración original inspirada en los azulejos que representa tres generaciones: abuela, madre y nieta. Un símbolo perfecto para una marca que cree en piezas destinadas a ser apreciadas y transmitidas de generación en generación.
Más que un embalaje, es un gesto de cuidado creado por manos que entienden el valor del tiempo. Una filosofía que se extiende a todos los aspectos de la firma y que confirma la coherencia de un objetivo. Es por ello, que a la venta solo puedes encontrar ocho modelos de bolsos diferentes, algunos de ellos solo cambian en color y tamaño.






