A cuatro años del intento de asesinato de Cristina Kirchner, volvió a ponerse en el centro del debate la situación del peronismo, su eventual unidad y el escenario político de cara a 2027. En este contexto, Miguel Ángel Pichetto analizó en Modo Fontevecchia, por +Perfil y Radio Perfil (AM 1190), el presente del Gobierno de Javier Milei, el impacto del deterioro económico y las posibilidades de una reconfiguración del mapa electoral.

Pichetto sostuvo que la oposición tiene una oportunidad si logra construir una propuesta común y consideró que la unidad del peronismo será determinante para competir en las próximas elecciones. A partir de su experiencia junto a distintos presidentes y de su lectura del comportamiento electoral argentino, planteó además una hipótesis contundente: “No veo espíritu reeleccionista” en la sociedad y consideró que el peronismo podría llegar a imponerse en primera vuelta.

Miguel Ángel Pichetto es un abogado político de extensa trayectoria que actualmente se desempeña como diputado nacional y presidente del bloque Encuentro Federal. Fue senador de la Nación Argentina por la provincia de Río Negro desde 2001 hasta 2019 por el Partido Justicialista. Fue jefe de la bancada peronista en el Senado durante 17 años.

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—Miguel Ángel, no podría haber mejor día para juntarnos aquí. Se cumplen cuatro años del atentado de asesinato a Cristina Kirchner. De hecho, hace un ratito Kicillof colocó un tuit sobre ese tema. Mi pregunta es si aquel hecho, que parece realmente increíble —que se intente asesinar a un presidente en la puerta de su casa, en ese caso un vicepresidente y expresidente en ese momento; la bala no salga; además, los que lo llevaron adelante eran gente verdaderamente marginal—, ¿ese hecho, de alguna manera (no lo vimos en aquel momento, en 2021) marcó un síntoma de la descomposición de la Argentina que luego daría origen a Milei presidente?

—Bueno, yo creo que el origen de Milei presidente tiene también otros elementos para analizar, Jorge. Creo que en la cuarentena y todo el proceso vivido, el encierro, ahí hay algo más también, mucho más profundo, que todavía hoy la sociedad niega a abordarlo como debate. El tema vacunas, el porqué de algunas vacunas sí y otras no, que todavía no está clarificado. Ayer lo vi al doctor Novak en una entrevista que hizo otro periodista muy importante, tratando de construir un mensaje de lo que pasó, de por qué no pudimos acceder a la vacuna Pfizer inmediatamente. Pero bueno, esto todavía está hoy en interrogantes. Creo que el atentado marca un punto tremendo de la historia argentina. Un hecho incluso subestimado, Jorge, por algunos cronistas y comentaristas que lo devaluaban, como que creían que era parte de una maniobra. El hecho burdo en sí mismo, como vos decís, realizado y llevado adelante por marginales, nunca se pudo probar hasta el día de la fecha en el proceso judicial, ni tampoco algún componente intelectual. Yo también veo y analizo algunos eventos previos a este atentado que tienen que ver con la agresión que sufrió la vicepresidenta en sus propias oficinas, en una marcha que se realizó frente a la Plaza del Congreso y en donde columnas que venían de sectores que incluso eran ciertamente afines al gobierno hubo una pedrea impresionante que iba dirigida a su oficina, la que fue marcada previamente con pintura. Ese hecho nunca se investigó por parte del propio gobierno de Alberto Fernández para identificar los responsables y los autores intelectuales. En ese momento había tensiones, Jorge, entre la vicepresidenta y el presidente. Lo que digo es que había algunos avisos. Había algunos avisos, algunos hechos que fueron jalonando este evento, que además, desde el punto de vista insólito, ¿qué estaban haciendo estos muchachos vendiendo copitos en una calle de Buenos Aires a la tarde? Y vos decís: bueno, estaban en una plaza donde había chicos. Bueno, todo esto es absurdo, pero hay algunos elementos que todavía no se han podido dilucidar en el proceso judicial. Aparecen las responsabilidades de estos autores, de los que ejecutaron la acción, del que apretó el gatillo y que lamentablemente estuvo al frente de la presidenta para poder matarla. También ahí hay una fragilidad del sistema de seguridad. Bueno, se cumplen cuatro años y se cumplió más de un año ya de la detención que tiene…

—Dejame, antes de ir al tema de la detención, el presente y el futuro del peronismo. Vos fijate que ese grupo también había llevado guillotinas a la Plaza de Mayo, escrachaba a políticos cuando caminaban por la calle. Obviamente, la pandemia contribuyó a la construcción de eso. Pero probablemente el atentado a Cristina es, como para decirlo de alguna manera, el hecho más…

—Diría que había actos preparatorios ahí. De estos personajes que aparecían en la vida pública y que irrumpían prácticamente en una postura de ruptura con el sistema político. Había como una preparación hacia ese evento que era la muerte de Cristina Fernández. Que se salvó milagrosamente, realmente.

—Y vamos ahora al presente. Kicillof hoy envía un tweet haciendo referencia a «Cristina libre», cumpliéndose estos cuatro años. Dice: “Es realmente grave que a cuatro años del intento de asesinato a Cristina Kirchner la investigación no haya arrojado ningún resultado sobre los autores intelectuales. Hoy Cristina continúa injustamente detenida y el intento de asesinato que sufrió sigue impune. Son dos caras de la misma moneda. Un plan para disciplinar al campo popular y amedrentar a todos los que quieran representar a nuestro pueblo. Seguimos exigiendo que se haga justicia”. Las palabras “Cristina libre” era lo que le reclamaba siempre el sector más cercano al kirchnerismo al gobernador bonaerense, que él se negaba, tratando de marcar distancia, a pronunciarla. Ahora la pronuncia. ¿Qué significa esto? Vos, que sos uno de los, podríamos decir, mentores desde el principio de la necesidad de unir a todo el peronismo. ¿Qué significa esta actitud de Kicillof, que parece distinta a lo que fue en el pasado, tratando de tomar distancia de ese “Cristina libre”?

—A mí me parece, primero, una actitud de solidaridad. El gobernador define estos dos temas, el atentado y la detención, cumpliendo prisión domiciliaria, como un acto de solidaridad. Dos hechos que tienen cierta coherencia en términos de… Porque a mí lo que me parece más grave, y lo he conversado contigo y también con otros colegas periodistas tuyos, es el tema de la inhabilitación perpetua, que es una pena que no es propia del siglo XXI. Hay hechos que están ocurriendo en el mundo, lo que pasó con Marine Le Pen. Hay que empezar a construir el pensamiento de lo electoral en la Argentina, no mirando solamente la persona que está condenada o inhabilitada, sino también el derecho de una parte de la sociedad a votarla y a elegirla. Esto me parece que es una nueva perspectiva que incorpora el fallo Le Pen en Francia, a través de la revisión que hace la Cámara de Apelaciones. Dice: bueno, vamos a permitirle la reducción de la condena de inhabilitación para que pueda ser candidata. Y hoy tenés un escenario, un escenario en Francia de cara a la elección del año que viene, con, por un lado, la izquierda con Mélenchon, la izquierda insumisa de Mélenchon, que es una construcción que viene consolidándose en el tiempo, y el Frente Nacional, que es, digamos, un centro de derecha que Le Pen también ha ido atenuando. Pero ¿qué dijo la Justicia? Bueno, el derecho a participar y el derecho de la sociedad a votar. Esto me parece que es un elemento que hay que incorporar en la Justicia, en este debate y en esta discusión.

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—Ahora, Miguel, vos que fuiste, nuevamente insisto, desde el comienzo, abogaste por ese proceso de unión. ¿Cómo ves el proceso de unión? ¿Qué significa esto de Kicillof? ¿Creés que es otra señal más en que el peronismo se encamina a un proceso de unión que se va a resolver a través de qué forma esa candidatura?

—Bueno, un camino empieza con un paso. Y creo que ya hubo un primer paso en una reunión previa que se hizo por parte del gobernador de la provincia de Buenos Aires. También estuvo Máximo, Sergio Massa y otros dirigentes gobernadores. Y este hecho me parece muy significativo porque plantea también ahí, repito, un concepto y una idea que uno tiene que tener en el marco de la solidaridad política. Frente a la adversidad, frente a una persona que está condenada, frente a alguien que fue dos veces presidente, una vez vicepresidente, senadora, diputada, presidenta del partido (cuando fue condenada era presidenta del partido). Me parece que esto es un gesto realmente muy positivo por parte del gobernador de la provincia, camino a la consolidación de un proyecto de unidad que tiene que servir para derrotar a este Gobierno, que es un Gobierno que destruye todos los días. Hoy nos despertamos con los nuevos aumentos. Y no hay aumentos salariales como correlato al aumento del colectivo, del gas, de la luz, de todo lo que son los servicios públicos, la pérdida del poder adquisitivo, el cierre de empresas, la pérdida de empleo. Bueno, hay un problema de devastación de la política económica.

—¿Eso significa que las posibilidades de ser reelecto de Milei son, podríamos decir, inversamente proporcionales a estos aumentos?

—Siempre hay que recordar la frase de Perón que decía que la víscera más sensible es el bolsillo, el proceso económico. Hay un deterioro muy profundo que está viviendo la sociedad argentina. Y nadie vota a alguien que le ha destruido el salario, le ha destruido el nivel de vida, el poder adquisitivo, la pérdida a lo mejor de los sectores medios que mandaban los chicos a una escuela y tuvieron que sacarlos y mandarlos a otra escuela pública. Hay un montón de procesos emocionales que están ocurriendo, que se están desarrollando en la sociedad y que van a gravitar en el momento que haya que votar.

—Ahora está la discusión que vos escuchás repetidamente, de que el peronismo gana en primera vuelta, pierde. ¿Podríamos decir que está creciendo un antimileísmo que haga que quizás este vaticinio de que el peronismo siempre en un balotaje pierde porque el antiperonismo es mayor que el peronismo, que en este caso no sea necesariamente así?

—Bueno, yo tengo algunas percepciones, tal vez quizás con mi voluntad. La voluntariedad de verlas, ¿no? Veo también que el sector empresario, sectores más importantes de la industria, de la industria nacional en la Argentina, empiezan a ver con mucha preocupación la marcha del gobierno. Estuve el otro día y participé de un evento que se hizo en el MALBA, que se organiza anualmente por parte de Clarín y La Nación, que es un debate abierto. Participé con una mesa de senadores y diputados, después también hubo intendentes, gobernadores. Esto es un hecho que sirve también para reflexionar a la Argentina y tal vez algunas de mis expresiones hace un año atrás hubieran tenido algún síntoma de rechazo y, sin embargo, ese día, que hace menos de 10 días fue ese evento, por lo menos creo que fueron escuchadas con cierta preocupación, respeto y les dije: bueno, acá no es solamente la PyME que está en caída libre rumbo al abismo, a la pérdida del empleo y al cierre de empresas. Acá está pasando algo también con las grandes empresas argentinas. El grupo de AEA, las grandes industrias. El Gobierno abrió la importación de caños de aluminio, impactó sobre Aluar, que fabrica aluminio en la Argentina y que genera empleo en la Argentina y en Puerto Madryn, en la Patagonia. Techint, la gran empresa argentina siderúrgica que fabrica caños y que ha sido el artífice fuertemente del último gasoducto, Néstor Kirchner, que se hizo como un hecho importante en el gobierno anterior, impulsado por el ministro de Economía en ese momento, Sergio Massa, y también el presidente Fernández, ha perdido tres licitaciones consecutivas y el empresariado argentino se lo tiene que fumar a más no poder, lo digo esto casi rústicamente. ¿Qué significa fumarlo? Entró en el mercado argentino nacional un empresario que viene de Miami y no sabemos cuál es el expertise, los antecedentes en la Argentina para ser adjudicatario de una obra de construcción de un oleoducto que va de Vaca Muerta a Sierra Grande para transportar combustible. Y también hay otra construcción que se ha hecho, para mí, falsa, con el argumento de que son empresas privadas, pero cuando vos analizás la principal empresa que está a la cabeza del consorcio de empresas privadas petroleras es YPF, con 51% del patrimonio estatal. El señor Presidente, que trabajaba para Techint, no hay nada peor que en la vida que la ingratitud. Porque además tuvo algunos comentarios despectivos respecto a su jefe. Toda su vida transitó por Techint. Bueno, la licitación que se hizo respecto a la fabricación de caños la ganó una empresa india, dicen. Mentira. La empresa es china e india. Pero ¿por qué no podían adjudicarle a la china? Porque lógicamente hay tensiones geopolíticas con Estados Unidos. Entonces, la disfrazan con que China hace el laminado y la terminación se hace en India. Una buena construcción, pero en realidad, detrás de este tipo de operaciones siempre están los chinos. Entonces, bueno, ¿qué quiero decirte con esto? Que el impacto ya es generalizado.

—O sea, vos lo que sentiste es que en ese ámbito, y mencionaste específicamente que la alienación, un año atrás no hubieran sido escuchadas las críticas al gobierno con la misma actitud que fueron escuchadas hoy.

—O tal vez me hubieran descalificado, seguramente. Lo que sostuve es que hay un proceso de destrucción de la industria nacional, de que ingresa China de manera desaforada, destruye todo, no queda nada. Y el otro día también hay un artículo muy interesante, un reportaje muy interesante que se hace a un especialista en China, estudioso de China, que dice que el mundo tiene que analizar el proceso económico de expansión del capitalismo chino porque se lleva puesto todo. Y Europa está tratando de accionar con aranceles, Estados Unidos ha fijado también criterios restrictivos en el ingreso y acá entra todo, entra por plataformas. El crecimiento desbordante de la venta de plataformas ya en Temu ha sido impresionante. Después entra por contrabando…

—¿Vos sentís que el círculo rojo está empezando a sentir que este plan económico que creía que le convenía ya no le conviene más?

—Yo creo que empiezan a impactarlos y a afectarlos con medidas que en realidad no tienen ninguna visión de lo nacional, del interés de tratar de defender a las empresas que generan empleo, porque detrás de esa empresa está el empleo argentino. Cuando vos contratás a una empresa china, estás sustituyendo trabajo argentino. Y estás obligando también al empresario a buscar otros horizontes. Techint ya se instaló y se consolidó en Brasil también.

—Miguel Ángel, ¿cómo imaginás el escenario electoral de 2027 y qué papel imaginás que va a tener el peronismo? ¿Te imaginás que va a haber una tercera fuerza, algún outsider o la construcción de una tercera vía?

—Yo tengo una visión sobre la base de la experiencia, Jorge. A ver, yo he sido crítico respecto a la última gestión de Alberto Fernández y la construcción del modelo de lo que fue el kirchnerismo, el modelo planero, el pobrismo, y no participé del gobierno. Como no participé de los procesos que se han judicializado tampoco. Y además, cuando se define la candidatura también de Fernández, yo tomo una decisión de ir a la construcción de un espacio más del centro y hago un acuerdo con el presidente Macri. Nunca dejé de pensar la vida política económica como peronista. Y Macri lo sabía. Supo desde el primer día. Pero bueno, ese proceso lamentablemente no resultó, aun cuando tuvo una adhesión muy fuerte del electorado, 41% de los votos. Pero el fracaso, digamos, de la última gestión obliga también a construir una propuesta de cara a la sociedad que tenga un contenido capitalista, productivista, que aliente a la industria nacional, que genere también un marco muy importante. Mirá, te voy a contar algo, es una infidencia. Es una infidencia porque recientemente estuve en una charla y tomando un té en la casa ahí en San José 1111 con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. En una visita que lógicamente fue autorizada por la Justicia.

—Planificada con anticipación.

—Exactamente. Y ella me dijo algo muy importante, que merece ser rescatado y reproducido acá. La Argentina es inviable en la medida que exista esta controversia de dos sectores que se dividen casi por el… que rememora la vieja historia de unitarios y federales, de peronistas, antiperonistas. El 50% de un lado, del otro. No hay destino para el país, me dijo. En este proceso también de reflexión que ella está teniendo en la soledad, en la prisión, aun cuando sea domiciliaria. No hay camino para la Argentina que no sea a través de la reconstrucción de la idea central de la unidad nacional. Lo cual me parece un dato muy valioso, muy importante. Ese pensamiento estratégico de la unión nacional.

—¿Hubiera pensado eso hace 10 años ella?

—Bueno, a ver, los procesos de los hombres y también la política implican también una evolución, analizar sobre los errores, pero… Me parece que en esto está teniendo una mirada muy certera, porque esta antinomia, este esquema de odio que emana desde el Gobierno, desde el presidente, el odio a determinados sectores, el aliento a estudiantes para que insulten y agravien a periodistas, a opositores. Una cosa tremenda. No lo hemos vivido con anterioridad. No, no en la manera tan extrema que se ha desarrollado ahora.

—Y de esa reunión, de esa infidencia… ¿Qué conclusión sacás en función de tu experiencia y de estar con ella, que va a terminar siendo la resolución de la interna de la fórmula peronista el año próximo?

—No, la veo muy ubicada en la realidad, la veo pensando la Argentina, la veo analizando también el proceso económico, el drama del esquema bimonetario, la veo dedicada a la lectura, la veo muy bien, muy bien desde el punto de vista también del desarrollo de su propia experiencia, de haber sido dos veces presidenta de la Argentina, de haber estado en un segundo plano como una figura de la Constitución como vicepresidenta, pero la veo muy bien.

—¿Eso implica que imaginás que hay posibilidades altas de que el peronismo vaya unido?

—Es que la unidad es el valor central para poder ganar la elección. Yo creo que va a haber un escenario de primera vuelta. Yo no veo espíritu reeleccionista en la sociedad argentina. Yo he vivido otras experiencias, estuve al lado de Menem, estuve al lado de Néstor Kirchner, he transitado la vida política contemporánea desde el 83 en adelante y estuve muy cerca de todos los presidentes, aun de los presidentes del radicalismo. Por estar en la Cámara, por estar… Y siempre lo que uno ha podido percibir, y esto seguramente le pudo haber pasado a los ciudadanos, cuando había ambiente para una reelección. En el 93, 94, después del triunfo de medio tiempo de Carlos Menem, había una voluntad de la reelección. Y tal es así que el peronismo… Y el propio Raúl Alfonsín lo entiende y lo comprende y acompaña un proceso de reforma de la Constitución. Y eso estaba porque había un nivel de estabilidad, porque había un cierto crecimiento, un buen nivel de vida, buenos salarios. Había problemas, claro que había problemas, siempre hay problemas. Y había algunas situaciones también, o algunos hechos que habían sido de fuerte cuestionamiento en el terreno de la corrupción, que todo gobierno tiene factores o elementos de corrupción. También lo tuvo Alfonsín. Pero la sociedad estaba acompañando un proceso que iba camino a la reelección del presidente y, en el caso de Néstor Kirchner, lo mismo. Después que termina el primer período, la continuidad podría haber sido el propio Néstor Kirchner o, eventualmente, la continuidad a través de Cristina Fernández de Kirchner, que era un activo político en ese momento muy importante.

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—¿Y vos no ves ese espíritu?

—Yo no lo veo eso ahora.

—¿Tampoco lo veías con Macri?

—No, con Macri hubo ahí un momento en que podría haber sido… Yo personalmente creo que Macri, el equipo de Macri subestima lo que significa la primaria. Por eso Milei quiere eliminar la primaria. La subestimación de la primaria fue un grave error del equipo que rodeaba a Macri, de Marcos Peña. La dejó venir, no hubo un trabajo preparatorio, no se aprovechó la estructura del poder político que el gobierno tenía, que gobernaba además provincias importantes como la provincia de Buenos Aires, en donde ni siquiera hubo a veces control de los comicios en las grandes zonas del conurbano. Bueno, se pensó que la gente iba a ir a votar, como se venía del triunfo de medio tiempo. Hubo un planteo casi… Yo te digo, conversé en su momento con Durán Barba, me dijo la noche antes o el día antes, me dijo: no, estamos con un diferencial de dos puntos a favor. Le digo: mirá, no la veo así. Yo venía de recorrer la Argentina. Le digo: no tengo esa sensación, pero bueno, veremos qué ocurre. ¿Qué ocurre? La primaria es un instrumento. Es un instrumento diseñado por el peronismo y por Néstor Kirchner después del año 2009, cuando pierde las elecciones de medio tiempo en la provincia de Buenos Aires, que sirve para marcar la cancha. Es un instrumento de poder político, fundamentalmente en manos del gobierno, en donde si ganás la primaria ya señalás el camino hacia octubre. Hay un tiempo si perdés la primaria… Y si perdés la primaria se te va volando el dólar. Eso es lo que le tiene miedo Milei.

—Vos decís: mirá, la calidad de vida de los ciudadanos cada vez es peor, por lo que las posibilidades de que este Gobierno sea reelecto, dijiste textualmente, «no veo espíritu reeleccionista». Entonces la pregunta es, en esos pasos, de haberlos, que todo parece indicar que es más probable ese escenario que el contrario, el año próximo, en agosto, ¿te imaginás el oficialismo por un lado, el peronismo por el otro, y te imaginás un tercer jugador? ¿El PRO, como fue en las últimas dos elecciones presidenciales anteriores, o, por el contrario, una polarización entre estos dos y dos, podríamos decir, dos fuerzas más testimoniales, que podría ser el trotskismo por un lado y una derecha nacionalista con la vicepresidenta por el otro?

—Bueno, el trotskismo va a tener tres, cuatro, cinco puntos. Nunca hay que mirar la imagen con la intención de voto. Pero bueno, cinco puntos el trotskismo, cinco puntos el nacionalismo con Victoria Villarruel.

—Sí, bueno, ese es un problema para Milei. Y también para el peronismo, ¿no? Porque ese 5%, no tanto.

—Eso abrevó en la propuesta de Milei. Villarruel fue un actor importante en la sumatoria de sectores nacionalistas, católicos, de raíz militar. Ese electorado es un electorado duro, que está en el escenario, que se remonta incluso a alguna construcción intelectual del propio Seineldín, cuando fue juzgado por levantamiento militar. Bueno, Rico. Rico anteriormente también, que aparece en el escenario de la provincia. Pero digamos, hay ahí un electorado que…

—Otro 4 o 5%, pero de dos lados.

—Tal vez pueda llegar a 7 también. Hay algunos números que están dando vuelta. Pero eso se lo quita todo a Milei.

—¿Cómo imaginás una primera vuelta?

—Porque eso es mala praxis de La Libertad Avanza. Imaginate esto: vos tenés entre el trotskismo, por un lado, y el nacionalismo, por el otro, de derecha, 15%. Te queda 85% que se divide entre peronismo y antiperonismo. Modelo colombiano.

—¿Vos imaginás no, cuatro, ocho, diez candidatos?

—No, no. En Colombia no hubo eso.

—Ah, perdón, eso fue en Perú, tenés razón.

—En Perú fue eso. El modelo colombiano, fíjate que tiene una característica de…

—Pero allí en la derecha hubo dos derechas, ¿no? O sea, vos estás imaginando el PRO separado.

—Hubo dos derechas, pero la derecha uribista…

—Que sería el PRO, para ponerlo de alguna forma.

—Claro, exactamente, que además había gobernado Colombia. Tenía un candidato que era el sobrino de Uribe, que lo asesinan en una calle de Bogotá. Todavía en Colombia existe el crimen político de una manera atroz, y un hombre joven como era Uribe, que era senador y que representaba indudablemente la alternativa electoral frente a Petro y Cepeda, es asesinado seis meses antes. Y ahí emerge De la Espriella. La mujer que sustituye a Uribe, al sobrino del presidente Álvaro Uribe, saca cinco puntos. Aparece la extrema derecha, aparece este sujeto que también invoca a Dios, esta visión mística. “Gracias a Dios que el terremoto ocurrió cuando yo asumí”, dijo De la Espriella. Invoca a Dios todos los días, qué sé yo. ¿Qué tendrá que ver Dios con las cuestiones del Estado? Pero bueno, eso es un viejo debate que deviene de la Revolución Francesa.

—Entonces ponele, 15% entre el nacionalismo y el trotskismo.

—Sí, el resto es polarizado.

—Entonces no hay resultado en primera vuelta, porque ninguno tendría 10 puntos de diferencia sobre el segundo. O alguno que logre el 45.

—Puede haberlo, puede haberlo. El planteo sería que alguien logre el 45. Fijate que, más aún en el deterioro profundo de la economía con la inflación, estuvo a 1,7 de la primera vuelta. Puede haberlo. Acá hay realmente sectores silenciosos que están sufriendo el ajuste de manera vigorosa, que han perdido el empleo, que se están desarrollando en toda la Argentina y que piensan que en el pasado, con el peronismo, a pesar de algunos hechos y de toda la crítica de la voz moral —la voz moral es una cuestión compleja también—, a pesar de todo eso, lo que dicen es «no vamos mejor». Y eso está desarrollándose muy fuertemente.

—Me quedo pensando con tu hipótesis de primera vuelta, dividiendo un 85% del electorado entre dos, y que en realidad la primera vuelta sea una segunda vuelta. Que uno saque el 47 y el otro saque el 44. O uno saque el 46 y el otro el 42.

—El Gobierno tiene hoy 30 puntos, de manera optimista. Lo dicen las encuestas, no es que lo invente yo. 30 puntos en la base electoral que tuvo en la primaria de 2023. Ese es un núcleo duro que tiene el Gobierno. En algunos casos hay un poquito menos, según donde se mire la…

—Ese 30 tenía a Villarruel dentro.

—Tenía a Villarruel dentro y tenía la expectativa de lo nuevo. Y la esperanza de que la dolarización iba a cambiar la vida de los argentinos. El gran acierto de Milei en términos electorales es la dolarización.

—Ahora, si Milei sacara el 30%, ¿habría lugar para una tercera fuerza, además de los dos extremos?

—No lo veo. El espacio que cuentan ahora los encuestadores de que hay un 20, un 30, que no votaría acá, no votaría allá.

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—O sea, ¿no creés que va a haber un outsider?

—No, y además es muy difícil, por experiencia directa, la construcción de una vía, de un centro democrático, esa mal llamada tercera vía, es muy difícil construirla en la Argentina. En función, digamos, de… Acá el drama central de la política argentina, desde el punto de vista de la oposición, es el liderazgo. Del otro lado está Milei. No hay ningún invento ahí. El problema de Bullrich es que su electorado se diluye con Milei. Es un electorado que está dentro del electorado de Milei. Es más genuino, es más chico, pero más genuino el de Villarruel. Porque es propio y porque existe previamente.

—Entonces, vuelvo, vos imaginás al PRO en las elecciones nacionales junto con La Libertad Avanza.

—Bueno, parecería que va hacia ahí, aun con mucha disconformidad de muchos actores, que no soportan las formas, porque a veces forma y fondo es lo mismo, que no soportan que son ninguneados permanentemente, despreciados, humillados. Entonces, no hay un componente de adhesión emocional, afectiva. La política también es eso.

—Yo te escucho y me queda una síntesis, ¿sabés? Que voy a tratar de compartir con la audiencia. Que si viniera un extranjero y te preguntara en privado qué chances le asignás a los distintos actores de ser presidente el año próximo, vos colocás a Milei con muy pocas chances, colocás al peronismo con mayor cantidad de chances, y dentro del peronismo a Axel Kicillof, finalmente como el candidato. O sea, ¿qué dirías? ¿Qué más posibilidades tiene de ser presidente el 10 de diciembre?

—A ver, es el que aparece con más distracción y además está haciendo cosas para hacerlo. Creo que tiene que consolidar este camino del tweet. Porque el peronismo requiere de una voluntad común y de una figura central que, aun estando presa, mide mucho en la opinión pública. Hay mucho de imagen y también la imagen es la intención de voto que esa persona tiene. Estoy hablando de Cristina Fernández de Kirchner. Después también hay alternativas porque la elección primaria puede hacer una participación democrática fortaleciendo también el programa y las ideas.

—Pues si son las PASO, en la que además haya un gobernador y Sergio Massa, por ejemplo.

—Puede darse, tranquilamente puede darse. Hay figuras de gobernadores que tienen muy buena administración. Hay uno que viene gobernando con mucha eficacia y con gran resultado electoral, que viene del interior, que muchas veces desde la mirada céntrica de Buenos Aires lo subestima, que es Gerardo Zamora. El caso de Sergio Uñac, que es una figura estética interesante. Con la minería. La estética tiene mucho que ver con la política. Entiendo dónde va. Se pone traje, corbata. Y no lo ves. No lo ves a Massa. No usa trajes azules con zapatillas blancas. No es poco la estética.

—¿Y a Massa cómo lo ves?

—Lo veo siempre con una voluntad indeclinable porque Massa es un hombre muy resiliente. Siempre se ha levantado de la adversidad y siempre ha estado… Muchas veces ha perdido y, en el fondo, es un político. El político es eso. Toda la vida. La voluntad es permanente. Perdés, te caés y te tenés que levantar. El tipo que no esté capacitado para resistir la adversidad no puede hacer política.

—Te leo en primera persona.

—No, bueno, a mí me ha tocado perder. No hay nada peor para un político que perder. Vos sentís que la gente no te quiere. Porque en la búsqueda del político está el amor colectivo. Vos que sos especialista, un psicoanalista. Es la misma historia. La búsqueda de… No te alcanza la individual. El amor individual necesita que te quiera todo. Cuando no te votan, vos te caés, te deprimís, tenés que reconstruirte. Yo me encerré ahí en el mar, ahí en el Cóndor, ahí en la cercanía de Viedma. Porque tenés que reconstruirte como para poder volver de vuelta.

—Te quedaste vacío como Messi, pero en el caso de los políticos se vuelve a llenar. Es así.

—Y claro, y eso es la política. Fijate Lula. Tres veces candidato a presidente. Ganó en la cuarta. Y tiene 80 años y está peleando con muchas posibilidades.

—Absolutamente. Miguel Ángel, un lujo como siempre.

—Jorge, ha sido un gusto también venir al nuevo estudio y te felicito. Realmente está la redacción atrás. Muy bueno. Y felicito tu valentía, Jorge. No te lo digo porque tenga un aprecio de tipo personal, sino porque sos el hombre que en el periodismo viene marcando verdades que muchas veces otros no dicen.

—Muchas gracias, Miguel.

—Gracias por invitarme.

LMM