Para encontrar una ficción con la potencia simbólica y el calado generacional de Carrie solo podríamos recurrir a Mujercitas, el tótem de Louis May-Alcott en el que no dejan de mirarse niñas y adolescentes de todo el mundo. Con una diferencia: lo que en el clásico del siglo XIX es una reivindicación sensible de la autonomía femenina, en la novela de Stephen King se vuelve un estallido de ira femenina que a unas alivia y a otros inquieta. No haremos espóiler, pero hablamos de un relato de terror. De terror muy sangriento.
Las razones por las que Carrie se ha convertido en un personaje importante para lectoras, aficionadas al cine y creadoras son evidentes: los temas que Stephen King puso sobre la mesa en su novela y Brian de Palma recogió de manera tan fascinante en su película no han perdido actualidad. El acoso escolar, la exigencia de belleza a las mujeres, el control a través de la ropa, la crueldad con los otros como herramienta para cohesionar el grupo, el fanatismo religioso… Digamos, además, que King se atrevió a poner en primer plano un hecho biológico femenino apestado en la época: la menstruación. Una pista: todo empieza y termina con mucha sangre.
Avancemos algo de la trama, lo imprescindible para acercarse al personaje sin desmontar la serie que el 7 de octubre estrenará Prime Video. No se sabe gran cosa, pero de la actualización del argumento cabe esperar innovaciones importantes por parte de Mike Flanagan, director de The Haunting of Hill House y Midnight Mass (ambas recomendadísimas). Carrie es un adolescente que, además de padecer el maltrato de una madre fanática religiosa, sufre acoso en el instituto. Hasta que descubre que posee el poder de la telequinesis: puede controlar las cosas con su mente.
Carrie, la novela de Stephen King
Stephen King se consagró con su primera novela publicada, Carrie (1974), que fue la cuarta que escribió. Su mujer, Tabitha, rescató de la basura los folios en los que nació, como un cuento fallido para la revista masculina Cavalier, y le animó a retomarla. Él mismo contó que quiso demostrar a un amigo que sí podía escribir personajes femeninos y que se basó en una chica de su escuela. De hecho, se propuso hacer una versión invertida del cuento de la Cenicienta.
«Ella era una niña muy particular que provenía de una familia muy peculiar», contó King en una entrevista. «Su madre no era una fanática religiosa como la madre de Carrie, era una fanática del juego… La chica tenía sólo un cambio de ropa para todo el año escolar, y todos los otros niños se burlaban de ella. Recuerdo muy bien un día que vino a la escuela con un nuevo traje que había comprado ella misma. Había cambiado falda negra y su blusa blanca por una blusa colorida y una falda a la moda. Y todos empezaron a burlarse más de ella, porque nadie quería verla con otro estilo.»
Carrie estuvo 14 semanas en la lista de los libros de ficción más vendidos de The New York Times tras el estreno de la película de Brian de Palma en 1976, pero su edición en tapa blanda en 1974 ya había vendido un millón de ejemplares: nada mal para una primera novela. Gracias a este éxito, Stephen King pudo dejar su empleo de profesor y dedicarse por entero a la escritura. De hecho, rápidamente termino su segunda novela, El misterio de Salem’s Lot, que se publicó en 1975. Solo dos años después publicó El resplandor.
Portada de la primera edición de Carrie.
D.R.
Carrie, la película de Brian de Palma
Aunque la sustancia de Carrie estaba ya en la novela de Stephen King, Brian de Palma supo depurar la historia y reformularla en imágenes de manera magistral: puso el foco de atención en el personaje principal e hizo girar toda la acción alrededor de sus emociones. King utilizó en su trama múltiples puntos de vista a través de distintos tipos documentos (cartas, informes policiales, noticias de periódico), a la manera de Bram Stoker en Drácula, el clásico que enseñaba a sus alumnos mientras escribía Carrie. Si el libro se convirtió en uno de los más censurados en las escuelas de Estados Unidos, la película llegó a estar prohibida en Finlandia.
Pese a la prevención por su crudeza, la película fue un éxito de crítica y taquilla. De hecho, es uno de los pocos filmes de terror nominado en los Oscar: a la Mejor Actriz y a la Mejor Actriz de Reparto. Pese a las lecturas críticas que luego se han hecho, la decisión de convertir la llegada de la menstruación en el momento en que la protagonista recibe sus superpoderes posee un potente simbolismo que no existe en la novela de King, donde se baraja que pudieron ser una herencia genética. Convertir en metáfora la dimensión monstruosa, irracional, del shock hormonal que produce la menstruación es, a la vez, genial y misógino.
Sissy Spacek, la actriz de Carrie
La Carrie que Stephen King tenía en mente no tiene nada que ver con la Carrie que quiso Brian de Palma: la primera era una chica regordeta, para redondear el cliché de la típica estudiante acosada en clase; la segunda poseía un físico más que delicado, casi fantasmal. De Palma buscaba alguien que comunicara vulnerabilidad pero, a la vez, pudiera evocar esa extrañeza que suscitan figuras de otros mundos como las brujas. El de la actriz Sissy Spacek, ganadora de un papel que pretendieron Melanie Griffith, Nancy Allen o Betsy Slade, era perfecto.
Spacek tuvo que luchar por el personaje, pero se presentó al casting con el pelo engrasado con vaselina y luciendo un vestido de marinera que su madre le había comprado de niña: más extraña, imposible. Una anécdota: las pruebas convocadas por Brian de Palma se produjeron al mismo tiempo que las de La guerra de las galaxias, y parece que tanto Sissy Spacek como Carrie Fisher hicieron casting y fueron consideradas para sus protagonistas: Carrie y la princesa Leia.
Ha habido más Carries en cine y televisión y más actrices que se han enfrentado a un personal que Sissy Spacek llevó casi a la perfección. Antes de la serie de televisión que se estrenará este otoño aún tenemos una versión más o menos reciente: la que protagonizó Chloë Grace Moretz en 2012, con Kimberly Pierce en la dirección. En 2002 hubo una película para televisión con Angela Bettis como Carrie y en 1999 se rodó la secuela de la original de Brial de Palma, The Rage, protagonizada por Emily Bergel.
La portada del segundo disco de Hole: un homenaje a Carrie.
D.R.
La influencia pop de Carrie
Necesitaríamos muchas líneas para enumerar todas las citas que se han hecho a Carrie desde todo tipo de productos de la industria pop. Hemos visto referencias a escenas icónicas de la película de Brian de Palma en: Futurama, Glee, The IT Crowd, Buffy cazavampiros, Bing Bang Theory, The Witcher, Los Simpsons, South Park, Daria, Derry Girls… También en infinidad de películas de terror o en taquillazos como Los juegos del hambre o La sustancia. Rihanna aparece hecha una Carrie cualquiera en el videoclips de Bitch Better Have My Money.
Fueron más allá de la cita, por ejemplo, Stranger Things: sus creadores, los hermanos Duffer, admitieron que el personaje de Carrie había sido inspiración directa a la hora de crear a Eleven. Imposible no citar la portada de Live Through This (1994), el disco más influyente de Hole, la banda de Courtney Love. Quentin Tarantino cita a Carrie como una de sus películas de referencia, influyente en Gloriosos bastardos, Django desencadenado o Kill Bill.
Más allá de la fascinante puesta en escena visual de Brian de Palma, la novela de Stephen King alcanzó logros aún más determinantes. Fijó para la posteridad arquetipos que han trascendido el mundo del terror, como el adolescente marginado, perdedor, que hace de su venganza su destino. El escenario del baile de fin de curso adquirió, después de Carrie y para los restos, un reverso tenebroso insoslayable. Ya nadie discute que el instituto suele ser un infierno. Y, sobre todo, abrió una nueva vía para el terror en el que lo peligroso ya no eran alienígenas, monstruos o seres paranormales, sino los trágicamente reales seres humanos.






