En verano siempre encuentro inspiración en Italia, y más concretamente, en el estilo de las italianas. Su forma de entender la moda cuando el termómetro supera los treinta grados es toda una declaración de intenciones. Mientras otras nos obsesionamos con sobrevivir al calor, ellas parecen haber encontrado el equilibrio perfecto entre comodidad, elegancia y un cierto aire despreocupado que resulta imposible de imitar.
Basta con pasear por Milán, Roma o cualquier rincón de la Costa Amalfitana para darse cuenta de que nunca renuncian a la feminidad. Frente al minimalismo francés, las italianas abrazan el color, los estampados, las joyas especiales y las siluetas que favorecen a cualquier tipo de cuerpo. Sin embargo, eso no significa se compliquen. Al contrario. Sus armarios estivales están construidos a partir de un puñado de básicos muy bien seleccionados que van desde vestidos fluidos hasta pantalones de lino, sandalias bonitas y accesorios con personalidad propia.
Saben que la clave no está en acumular, sino en decantarse por aquellas opciones que les permitan soportar el calor sin perder un ápice de elegancia. Y después de muchos veranos observándolas (y copiándoles más de un look) he llegado a la conclusión de que su mayor truco tiene que ver con la actitud. Las italianas visten para disfrutar del verano, no para sufrirlo. Priorizan tejidos naturales, prendas con movimiento y combinaciones que funcionan a cualquier hora del día. Para ello, estos básicos son imprescindibles.
Seis básicos que llevaría una italiana en verano
Top de tirantes de Prada, 1.300 euros.
Top de tirantes de Prada, 1.300 euros. Las italianas saben que un buen armario de verano empieza con básicos que funcionan con todo. Por eso, los tops de tirantes en tonos neutros ocupan un lugar privilegiado en sus maletas estivales. Son ligeros, favorecedores y tienen esa capacidad de acompañarte desde un desayuno frente al mar hasta una cena improvisada.
Falda lencera blanca de H&M, 24,99 euros.
Falda lencera blanca de H&M, 24,99 euros. Pocas prendas resumen mejor el verano mediterráneo que una falda satinada con detalles de encaje. Es femenina, fresca y presume de tener ese aire relajado que parece sacado de una película rodada en Sicilia.
Vestido estampado de Mirto, 175 euros.
Vestido estampado de Mirto, 175 euros. Me parece uno de los más bonitos de la selección. Mientras nosotras seguimos refugiándonos en el negro, las italianas no tienen miedo al color. Los estampados inspirados en jardines, limones o paisajes mediterráneos forman parte de su ADN desde hace décadas.
Vestido fucsia de Antik Batik, 290 euros.
Vestido fucsia de Antik Batik, 290 euros. Las italianas llevan años recurriendo al fucsia porque favorece muchísimo a la piel bronceada y transmite alegría sin esfuerzo. Te lo podrás poner para ir a tomar el aperitivo, para salir a pasear o para una noche improvisada.
Pantalones amplios de Hand Over, 69 euros.
Pantalones amplios de Hand Over, 69 euros. Las prendas amplias se repite en prácticamente todos los armarios italianos. Ellas saben que, cuando suben las temperaturas, la comodidad es innegociable. Pero eso no significa que sean aburridos. Este es un buen ejemplo, llévalo con tops lenceros, camisas o camisetas de manga corta lisas.
Vestido blanco bordado de Zara, 49,95 euros.
Vestido blanco bordado de Zara, 49,95 euros. No podía faltar el gran clásico del verano italiano. El vestido blanco, sobre todo si incorpora pequeños bordados o detalles artesanales, es una de esas prendas que nunca pasan de moda. Tiene algo profundamente mediterráneo que nos recuerda al mar. Es un imprescindible.







