
Una vez finalizada la participación de su selección en el Mundial 2026, en el que fue una de las sedes, la federación estadounidense de fútbol no perdió tiempo y comenzó a planificar el futuro. Y por eso decidió tomar una medida rápida: renovó el contrato de Mauricio Pochettino al frente del seleccionado hasta el Mundial 2030.
La continuidad de un proyecto
El entrenador argentino, de 54 años, había asumido en su cargo en septiembre del 2024. El objetivo era cumplir un buen papel en la Copa del Mundo. Y las conclusiones fueron positivas. Estados Unidos ganó su grupo (dos victorias ante Paraguay y Australia, y una derrota cuando ya estaba clasificado ante Turquía), venció a Bosnia en los 16avos de final y quedó eliminado en los octavos al perder con Bélgica.
Más allá de ser noticia por el resonante caso Balogun, en la que su delantero pudo jugar ante los belgas pese a su expulsión frente a Bosnia, EE.UU. mostró un buen nivel futbolístico, por encima de las expectativas.
Es por ese motivo que la federación consideró positivo el trabajo realizado por Pochettino, con quien iniciaron las negociaciones para la renovación del contrato apenas finalizado el Mundial. La apuesta de la US Soccer es clara: sostener un proceso de largo plazo con el argentino al mando y que esos frutos se puedan ver en la Copa del Mundo del 2030.
El calendario que afrontará Pochettino
La renovación no apunta únicamente a la próxima Copa del Mundo. El nuevo vínculo incluiría todas las competencias importantes que afrontará el seleccionado norteamericano durante los próximos años.
En el horizonte aparecen las Copas Oro de 2027 y 2029, los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 -uno de los grandes objetivos deportivos del país- y el Mundial de 2030. Además, existe la posibilidad de disputar la Copa América 2028, siempre que el certamen vuelva a celebrarse en territorio estadounidense y la Concacaf reciba nuevamente invitaciones para participar.
Con ese panorama, la continuidad de Pochettino representa una apuesta por la estabilidad y por consolidar una identidad de juego en un seleccionado que buscará llegar mucho más competitivo al próximo Mundial.

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