Carla Domínguez

El príncipe George cumple 13 años y entra oficialmente en la adolescencia. Para celebrar una fecha tan señalada, los príncipes de Gales han compartido en sus redes oficiales un nuevo retrato de su hijo mayor, continuando así una tradición familiar que permite comprobar cuánto ha cambiado desde que apareció por primera vez ante las cámaras, apenas un día después de su nacimiento.

Aquella presentación pública, celebrada el 23 de julio de 2013 en las escaleras de la Lindo Wing del hospital St. Mary’s de Londres, dejó una de las imágenes más reconocibles de la familia real británica. El príncipe Guillermo y Kate Middleton salieron del centro médico con su primer hijo en brazos y, aunque todas las miradas estaban puestas en el recién nacido, el vestido escogido por la princesa de Gales también terminó convirtiéndose en protagonista.

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Kate apareció con un diseño azul claro de lunares blancos que, trece años después, podría volver a llevar la princesa de Gales sin problema. No solo porque responde al estilo clásico y femenino que sigue definiendo buena parte de su armario, sino porque los lunares son un tipo de estampado que no pasan de moda.

¿Quién firmó el vestido lunares de Kate Middleton en su salida del hospital?

El diseño estaba firmado por Jenny Packham, una de las creadoras de confianza de Kate Middleton para sus grandes apariciones públicas. Se trataba de una pieza confeccionada especialmente para ella en crepé de China de seda azul aciano, con pequeños lunares blancos distribuidos por toda la prenda.

El vestido tenía un cuello redondo, manga corta y unos delicados pliegues en la zona superior. Su silueta fluida se ajustaba ligeramente bajo el pecho mediante un fino cinturón realizado en el mismo tejido, una construcción pensada para resultar cómoda y favorecedora después del parto. Kate lo combinó con unas alpargatas de cuña de Pied a Terre, consiguiendo un estilismo elegante, pero también natural y coherente con el momento.

Frente a los vestidos estructurados, los abrigos entallados y los tocados que suelen acompañar sus compromisos oficiales, aquella elección mostraba una versión mucho más relajada de la princesa. Llevó el cabello suelto, un maquillaje discreto y apenas añadió accesorios, dejando que la sencillez del vestido y la emoción de la escena fueran suficientes.

La repercusión del look fue inmediata. Aunque el diseño era exclusivo y no estaba disponible para comprar, la página web de Jenny Packham recibió tal cantidad de visitas que llegó a sufrir problemas técnicos. Era una nueva demostración del denominado «efecto Kate»: la capacidad de la princesa para agotar o multiplicar el interés por cualquier prenda que incorpora a su vestidor.


Kate Middleton con vestido de lunares en la presentación a los medios del príncipe George tras su nacimiento en 2013.


Getty

El posible homenaje de Kate Middleton a Diana de Gales

La elección del estampado tampoco pasó inadvertida. En 1982, Diana de Gales había presentado al príncipe Guillermo a la salida del mismo hospital con un vestido verde de lunares blancos, de silueta amplia y cuello camisero.

Por eso, cuando Kate Middleton apareció tres décadas después con otro vestido de lunares para presentar al hijo de Guillermo, muchos interpretaron el gesto como un homenaje a su suegra. Nunca se confirmó oficialmente que esa fuera la intención, pero el paralelismo visual entre ambas imágenes era inevitable.


Diana de Gales embarazada de Guillermo, y junto a Sarah Ferguson, llevando el mismo vestido de lunares que usó en la presentación del nacimiento de su hijo.


Gtres

Kate ha recurrido en numerosas ocasiones a este tipo de referencias. En lugar de reproducir los looks de Diana, suele rescatar colores, estampados o códigos que recuerdan a ella y los traduce a su propio armario. Los lunares, precisamente, han sido uno de los elementos que más han unido estilísticamente a ambas.

Por qué este vestido sigue funcionando 13 años después

Buena parte de la vigencia del diseño reside en su sencillez. No incluía grandes volantes, transparencias, adornos llamativos ni elementos asociados exclusivamente a una temporada. Estaba construido a partir de una silueta limpia, un color luminoso y un estampado clásico.

El azul claro continúa siendo uno de los tonos más fáciles de llevar durante los meses de calor. Resulta suave, favorecedor y admite complementos blancos, marrones, negros o metalizados. Los lunares blancos aportan interés al diseño sin restarle versatilidad, mientras que el corte ligeramente marcado bajo el pecho consigue estilizar sin resultar rígido.

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