De chica jugaba a ser la princesa de un castillo rosa para, con la ayuda de la imaginación, escaparle a una realidad que se presentaba gris. Nació en Córdoba capital y a sus tres años su familia se mudó a Unquillo. El traslado no detuvo el nomadismo: las mudanzas a casas prestadas fueron comunes hasta que en un terreno, otorgado por la Casa del Niño, empezaron a construir su casa. Las carencias no hicieron mella en la pequeña Florencia «Floppy» Rivero a la que la creatividad la impulsó a cumplir sus sueños, abrirse camino en el mundo del estilismo y construir su propio castillo rosa. Y, ahora, a escribir su primer libro.
Distinta, en un mundo de fotocopias es una obra autobiográfica en la que la narración del camino recorrido por la artista del cabello es la excusa para invitar al lector y/o lectora a romper con los mandatos y transformar la diferencia en una fortaleza.
La estilista sostiene que el libro nace de una sumatoria de cosas, no de una en particular. No tiene un puntapié claro, pero sí una intención y deseo.
– Siempre digo que mi vida en general es un ‘sin querer queriendo’, entonces no hubo un disparador exacto para empezar a escribir. Fue una acumulación de cosas, desde las charlas que tenemos con el equipo después de las capacitaciones hasta lo que uno trae personalmente. De aceptar de dónde vengo y de lo que me tocó pasar en la vida. De todo eso, lo personal y lo profesional, nace el libro.
– ¿Qué trae Floppy de su vida personal?
– Yo nací en Córdoba capital y nos vinimos para Unquillo al poco tiempo. Éramos mi mamá, papá y tres hermanos. De chica uno no lo ve, pero deambulamos por varias casas prestadas. Mis viejos eran laburantes, hacían changas, algunas semanas eran mejores y otras peores. Hasta que pudieron construir una pieza donde vivíamos los seis. Pienso que mi salvación en la historia que me tocó vivir es la imaginación y la creatividad que siempre tuve.
– La peluquería tiene mucho de creatividad, ¿es algo que descubriste de chica?
– No, fue de grande. Tenía 20 años cuando fui a una peluquería de Villa Allende y mientras me atendía le contaba que me gustaba pintar las uñas. Ella me pidió que empiece a ir para hacerle las uñas a sus clientas. A todo esto, yo trabajé siempre en el rubro de la gastronomía. A los meses de esa charla, la peluquera me dice que tenía una propuesta para mí porqué necesitaba alguien que la ayude. Yo no sabía mucho de peluquería, pero trabajé poco más de cuatro años con ella, en el medio me di cuenta de que me gustaba en serio y decidí estudiar para tener el título de estilista.
Indaga en su pasado y no recuerda familiares directos que sean peluqueros. Lo que sí tuvo y nunca le faltó fue el ingenio: se acuerda que desde que tiene uso de razón se hacía “inventos en el pelo”, sin ningún tipo de herramienta o video explicativo. Los “rodetitos” fueron su invento para tener el pelo ondulado y las tijeras escolares -siempre poco filosas- eran sus aliadas para cortarle el flequillo a sus amigas o el pelo a sus hermanos.
“Hoy pienso en todas esas cosas y me doy cuenta de que eran indicadores. Pero nunca les presté atención”, cuenta desde su casa de Mendiolaza, a pocos kilómetros de su peluquería de Unquillo.
El camino hacia su castillo rosa
Distinta, en un mundo de fotocopias trasciende el universo de la peluquería y se convierte en un texto dirigido a cualquier persona que necesite “leer algo distinto” sobre la libertad de “elegir quién querés ser”. El libro que será presentado el 30 de julio cuenta cómo reinventarse y sortear obstáculos es parte del ajetreado camino de la vida.
En febrero del 2015 el aluvión en las Sierras Chicas causó estragos en varias localidades de esa región. Rivero sufrió importantes pérdidas materiales en su casa de Unquillo y la peluquería de Villa Allende donde trabajaba cerró.
“Fue un golpe fuerte que me dejó un tiempo paralizada. Cuando al mes volvió a abrir la pelu yo lo único que quería era estar con mi nena. No tenía cabeza para otra cosa y no podía cometer errores. Así que trabajé menos de un mes y dejé para ponerme a trabajar con mi marido que es panadero”, dice Floppy y pausa por algunos segundos el relato. “Me doy cuenta ahora de que estaba renunciando a mis sueños”, remata.
Fue su socio y marido, Daniel Sklofsky, quien sostuvo su sueño y la impulsó a continuar. “Él me decía todo el tiempo que me animara a abrir un lugar propio”, refiere. ‘A pulmón’ reconvirtieron un garage en local y en junio del 2015 Florencia abrió su primera “pelu”.
- Foto: La Unión Regional
Desde 2022, el local dejó de ser un garage: “La Casona” se transformó en el lugar donde atiende a sus clientes. Además allí funciona la academia, un espacio de streaming y el local de productos profesionales.
La intención nunca fue hacer lo mismo que el resto. “DISTINTA” es la palabra que se lee en un tatuaje que tiene en la parte frontal de su cuello.También está presente en el título de su primera obra.
– Nosotros queríamos ir por el camino de la calidad para los clientes y para mí que, como cualquier profesión, le tenés que poner el cuerpo. La idea siempre fue la de dar un servicio diferente, con atención personalizada porque no solo se trata de estudiar tantos años. También es escuchar a cada persona que viene.
– ¿Qué te identifica con la palabra “distinta”?
– Que siempre todo lo que encaré fue distinto. El mercado quiere que seamos todos iguales y cuando vos te empezás a replantear los modos y fórmulas que te enseñan encontrás que hay otras maneras que, a mí y a mi cliente, pueden servir. Formas que hacen que esa persona vuelva porque le gusta el modo de trabajar o porque el color le dura más. Entonces es eso, confiar en que lo distinto que vos podés lograr también es válido. En cierto punto es mi rebeldía.
– ¿Es difícil marcar la diferencia en el mundo del estilismo?
– Creo que la clave es confiar en lo que vos haces. Confiar en que es real, que está bueno y se puede sostener en el tiempo. En este rubro y en el que sea a veces simplificar las cosas también te hace distinta. Es tan simple la vida que a veces la complicamos al vicio.
“No negocio mi identidad”
Su autenticidad la llevó a ser reconocida como Artista Creativa Internacional de Framesi Argentina en 2023. Fue la primera artista latina en subirse al escenario principal del Congreso Mundial de la marca de peluquería profesional, el evento anual que reúne a cientos de estilistas y coloristas de todos los rincones del mundo.
Desde el ‘interior del interior’ logró ser una de las primeras mujeres del país en ser reconocida internacionalmente como marca personal en la industria del arte del cabello.
“El 90% somos mujeres las que trabajamos en el rubro y, sin embargo, los artistas reconocidos son hombres. Es raro que haya tantas mujeres increíbles laburando que no pueden subir solo con su nombre propio. Nosotros (con Daniel, su compañero de ruta) desarrollamos mi marca personal, nuestro método, confiamos en lo que proponemos y eso hizo que yo pudiera subir a un escenario con mi nombre y apellido, sin una marca”, sostiene.
La creadora del concepto “Peluquería Under” asegura que, además de su marca personal, es importante aliarse con marcas que acompañen el camino. Esta dimensión comercial del trabajo creativo es uno de los temas que abarca la cuarta parte del libro que no se propone como capítulos rígidos, sino como cuatro niveles de conciencia.
Floppy llevó sus capacitaciones fuera de Córdoba, a otras provincias y a otros países. En total visitó 18 países y en su itinerario para este año quedan Costa Rica, Guatemala, Panamá y, uno de los que más ansía, Marruecos. Allí dará una masterclass de color en el marco del Congreso Internacional Framesi 2026.
“Es un método propio que voy compartiendo. Es una locura”, comenta Rivero que -entre risas- asegura que lleva su “cordobés básico” por el mundo. Siempre con la precaución de que no sea lo suficientemente cordobés como para que los traductores no puedan entenderlo. “Todo lo que logré lo hice sosteniendo mi esencia y mi identidad. No la negocio”, afirma.
La suerte es trabajo
A pesar de su despegue internacional, Unquillo sigue siendo su lugar. Mientras mantiene una comunicación telefónica con la cronista tiene una vista privilegiada: las sierras. La tranquilidad de una ciudad pequeña es lo que la lleva a quedarse. Además, gran parte de su clientela está radicada fuera de la ciudad y asegura que eligen trasladarse 20 minutos en auto y no tener que encontrar un lugar donde estacionar en plena capital provincial. Ahora, la Casona es también un punto de venta de su nuevo libro.
– Tu historia dice que la suerte no te trajo a este presente, ¿qué fue?
– Mi suerte son miles de horas extras de trabajo, cambiar el descanso por trabajo. Mi dedicación y prioridad está en mi carrera porque es lo que me permite disfrutar con mi familia, mis hijas. Es un equilibrio, pero son horas de mucho trabajo.
– ¿Quiénes te inspiran a diario?
– Me inspira mucho la vida misma, no sé si le pongo nombre y apellido de alguien del rubro. Me inspiran mis clientas y el seguir atendiendo en mi salón. Y mis hijas me inspiran muchísimo a seguir creciendo y a dejarles un camino habilitado para ellas.
– Mirando hacia atrás, ¿cumpliste los sueños que tenía la Floppy pequeña?
– ¡Sí! La pequeña Floppy tenía un gran sueño, siempre recuerdo jugar que era la princesa de vestido rosa en un castillo rosa. Y siento que lo cumplí, tengo mi castillo rosa y vivo como una princesa llena de sueños. ¿Cumplí mi sueño? Si, pero ahora tengo muchos más.
Dónde conseguir Distinta, en un mundo de fotocopias
El libro puede adquirirse a través de floppyrivero.com a un valor de $60.000. También puede conseguirse en la Isla de Floppy Rivero de Villa Allende Shopping, Río de Janeiro 1725. También en la Casona de Floppy Rivero, Corrientes 359, Unquillo.






