Aunque abril dejó una mejora para los salarios privados registrados, la foto interanual sigue mostrando un deterioro del poder de compra. Según un análisis de Nadin Argañaraz, titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), los salarios del sector público nacional fueron los que más perdieron frente a la inflación en el último año: entre abril de 2025 y abril de 2026 cayeron 7% en términos reales. En el mismo período, los salarios privados registrados retrocedieron 2,3%, mientras que los empleados públicos provinciales mostraron una baja mucho más acotada, de 0,2%.
Así, el dato de abril muestra diferencias importantes entre sectores. Los salarios privados registrados crecieron 4% nominal frente a una inflación mensual de 2,6%, lo que implicó una mejora real de 1,4% respecto de marzo. En cambio, el sector público nacional tuvo un incremento nominal de apenas 1,6%, por debajo de la inflación, y eso se tradujo en una caída real mensual de 1%. En el caso de los empleados públicos provinciales, la suba fue de 2,5%, prácticamente en línea con los precios, aunque con una leve baja real de 0,04%. En promedio, el salario público cayó 0,2% real en el mes.
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La comparación anual permite ver con más claridad quiénes vienen más rezagados. Con una inflación interanual de 32,6% entre abril de 2025 y abril de 2026, los salarios públicos nacionales quedaron como el segmento más golpeado. La pérdida de 7% real supera ampliamente la baja de los privados registrados y también la de los estatales provinciales. En otras palabras, aunque el salario formal privado mostró una recuperación puntual en abril, todavía no logró recomponer completamente lo perdido en el año.
En el acumulado de 2026 también se mantiene la misma tendencia. El salario privado registrado acumula una baja real de 3,3% frente al mismo período de 2025. En el sector público nacional, la pérdida llega al 7,4%, mientras que en el sector público provincial alcanza el 0,6%. Así, el ajuste sobre los ingresos formales no fue homogéneo: el deterioro más profundo se concentró en los trabajadores dependientes del Estado nacional.

Según los datos aportados por Argañaraz, la comparación contra noviembre de 2023, el mes previo a la asunción del actual gobierno, profundiza esa brecha. Desde entonces, los salarios privados registrados se ubican 3,5% por debajo en términos reales, mientras que los del sector público están 17,2% abajo. Dentro de ese universo, la mayor caída se observa nuevamente en los empleados públicos nacionales, con una pérdida real de 36,4%. Los provinciales, en cambio, se encuentran 9,2% por debajo.
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Para wl titular del IARAF, la dinámica muestra que, luego de una caída real similar en los primeros meses de 2024, los caminos se separaron. Los salarios públicos nacionales continuaron perdiendo frente a la inflación, mientras que los provinciales lograron recuperar una parte del retroceso inicial.
Finalmente, en el sector privado registrado, la evolución fue menos contractiva que en el empleo público nacional, pero aun así el poder adquisitivo sigue sin volver a los niveles previos.
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Los salarios subieron 3,5% en abril frente a una inflación de 2,6%, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Los haberes recuperaron así algo de terreno, al tener una mejora de 0,85% del poder adquisitivo tras caer ininterrumpidamente desde septiembre de 2025.
La suba real se explica en su totalidad por los salarios de los empleados privados, que aumentaron 4%.
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En cambio, los públicos se incrementaron apenas 2,3% y quedaron nuevamente por debajo del índice de precios al consumidor (IPC).
Santiago Casas, Economista Jefe de EcoAnalytics, señaló a PERFIL que el dato de salarios de abril dejó una señal muy positiva. «La mejora del salario real va de la mano con la desaceleración inflacionaria. Luego de siete meses consecutivos de caída del salario real registrado, abril marcó un punto de inflexión. La sostenibilidad de esta tendencia dependerá de que el proceso de desinflación continúe durante el segundo semestre para que los aumentos salariales puedan recuperar el poder de compra perdido. Todavía queda bastante terreno: el salario real privado registrado se ubica 3,5% por debajo de agosto, previo a la última aceleración inflacionaria».
Finalmente, y con una fuerte dosis de optimismo, Casas argumentó que, «si la desinflación continúa consolidándose, el salario real podría convertirse en uno de los principales motores de la recuperación del consumo durante la segunda mitad del año».
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