Patricia Martín

Hay prendas y accesorios cuyo nombre damos por hecho hasta que alguien hace la pregunta adecuada. ¿Por qué los mocasines penny loafers se llaman así? ¿Qué tiene que ver un penny —la moneda de un centavo estadounidense— con uno de los zapatos más clásicos del armario? La respuesta es bastante literal: durante años, mucha gente llevó monedas dentro del zapato.

Aunque hoy formen parte del uniforme de las estéticas old money o incluso del armario cápsula más minimalista, los penny loafers nacieron mucho antes de convertirse en objeto de deseo. Su historia empieza lejos de de las pasarelas, concretamente en Noruega, donde los pescadores utilizaban un tipo de zapato cómodo, resistente y fácil de poner, sin cordones y pensado para el día a día.

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El origen de los mocasines

Décadas después, aquel diseño llamó la atención en Estados Unidos. Fue entonces cuando la firma estadounidense G.H. Bass lanzó en los años 30 su propia versión bajo el nombre de Weejuns, un juego de palabras inspirado en «Norwegians». El modelo mantenía la silueta sencilla del mocasín, pero incorporaba un detalle que terminaría siendo clave: una pequeña tira de cuero sobre el empeine con una abertura en forma de rombo.


Look con mocasines penny loafers de Miu Miu


GETTY IMAGES

En ese momento no era más que un elemento decorativo. O al menos eso parecía. Porque durante los años cincuenta y sesenta, especialmente entre estudiantes universitarios estadounidenses, empezó a extenderse una costumbre tan peculiar como práctica: meter una moneda de un centavo dentro de esa ranura. Así nacieron, literalmente, los penny loafers.

La explicación más popular tiene bastante sentido si se piensa en el contexto de la época. Antes de los teléfonos móviles, muchos jóvenes llevaban una moneda guardada en el zapato para poder hacer una llamada desde una cabina telefónica en caso de emergencia. Tener unas monedas a mano —o mejor dicho, a pie— podía sacarte de un apuro.

Pero no es la única teoría. Algunos historiadores de la moda sostienen que aquello también tenía un componente estético y social. En plena cultura universitaria de la Ivy League, personalizar los mocasines con monedas se convirtió en un pequeño gesto de identidad entre estudiantes, casi un código informal dentro del estilo que dominaba los campus estadounidenses.

Ya fuese por practicidad o por pura pose universitaria, lo cierto es que el gesto terminó dando nombre al zapato. Y aunque hoy nadie guarde monedas dentro, el diseño apenas ha cambiado: esa pequeña abertura en el empeine sigue ahí como un guiño a una costumbre que sobrevivió mucho más que los propios centavos.

En 2022, Miu Miu recuperó el origen más literal del penny loafer y lo convirtió en objeto de deseo. En su colección primavera/verano 2022, la firma reinterpretó el clásico mocasín incorporando una moneda dorada integrada directamente en la ranura del empeine, justo como hacían décadas antes los estudiantes estadounidenses.

La firma introdujo este gesto en el diseño como un guiño al origen histórico del zapato y demostraba cómo un elemento nacido por pura practicidad podía transformarse, años después, en un símbolo de lujo y tendencia.

Con el tiempo, los penny loafers dejaron de ser exclusivos de las universidades estadounidenses y pasaron a convertirse en un básico del armario. De Gucci a las firmas de estética colegial, el mocasín ha vivido decenas de reinterpretaciones, pero todas mantienen algo en común: ese pequeño hueco donde, hace décadas, alguien decidió esconder una moneda «por si acaso».

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