Elena Romero Vargas

Con la llegada de la primavera, las escapadas rurales en festivos o fines de semana se convierte en la excusa perfecta para desconectar de la rutina y disfrutar del buen tiempo incipiente. Cuando pensamos en este tipo de viajes express, lo primero que se suele venir a la mente son paisajes frondosos teñidos de verde, con árboles en flor y la calma propia de los pueblos tradicionales que salpican la Península Ibérica.

Pero, ¿qué tal si tu destino rural para esta primavera se asemeja más a la Luna que a un entorno propio de cuento de hadas? Basta con viajar a la provincia de Teruel para conocer una de las maravillas geológicas más impresionantes de nuestro país, que no en vano le han dado al pueblo que la acoge la distinción de Pueblo Mágico de España, pues acercarte a él es lo más parecido a visitar entornos recónditos o propios de un escenario de cine de ciencia ficción.

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Ubicado en las faldas de la Sierra de San Just, en el valle del río Guadalope, nos encontramos con Aliaga, el maravilloso pueblo que no te dejará indiferente. Este rincón turolense con poco más de 350 habitantes combina un espectáculo geológico sin parangón con un casco antiguo al que le preceden siglos de historia, de los que dan testimonios algunos de los edificios más emblemáticos de la comarca de las Cuencas Mineras de Teruel y que consiguen hacer único este rincón.

Sin duda, el principal atractivo de este pueblo es el Parque Geológico de Aliaga, que nace en 1993 y que es considerado un auténtico museo al aire libre único en España, pues desde aquí se puede observar la evolución de la Tierra en los últimos 200 millones de años. Sus espectaculares formaciones son el reclamo de científicos y visitantes que acuden a este enclave para deleitarse con las formas imposibles que la naturaleza ha ido moldeando a lo largo de milenios.


Parque Geológico de Aliaga, Teruel


Ayuntamiento de Aliaga


El Parque Geológico de Aliaga cuenta con un itinerario con 11 puntosque te permite adentrarte en las profundidades de este espectáculo natural y que conforman rutas aptas para toda la familia. A lo largo de estas rutas podrás conocer mucho mejor su geodiversidad, ya sea uniéndote a las visitas guiadas que proponen o leyendo los paneles informativos que puedes encontrar a lo largo del sendero. Así, aprenderás a identificar tanto los restos de etapas de sedimentación marina como continentales, dándole un sentido aún mayor a la belleza del paisaje que puedes contemplar desde aquí.

Más allá de las rutas propuestas por el Parque Geológico de Aliaga – de visita obligatoria en tu escapada – los amantes de las actividades al aire libre pueden disfrutar de otras rutas de senderismo dispersas por toda la localidad, aptas para distintos niveles e ideales para disfrutar mucho más del precioso paisaje que rodea Aliaga. Entre las más populares se encuentran las rutas del sendero fluvial, perfecta para alumnos aventajados y salpicada por miradores, la ruta del Barranco del Hocino, que desemboca en una poza con cascada en la pared o la ruta de la Cascada de la Tamborera, un camino de unos 20 minutos que también te llevará a una preciosa poza.


Castillo de la Encomienda, Aliaga


Ayuntamiento de Teruel


Más allá de las rocas: el patrimonio histórico que completa tu visita a Aliaga

La geología es el plato fuerte de esta escapada rural, pero Aliaga tiene mucho más que ofrecer al visitante, y lo hace en forma de edificios históricos que dan buena cuenta de un pasado marcado por una fuerte influencia medieval. Entre las construcciones emblemáticas de esta localidad merece la pena destacar el Castillo de la Encomienda, una fortaleza del siglo XIV que es el mejor recuerdo de los orígenes medievales de este pueblo.

Aliaga es, en esencia, una población de origen musulman, aunque en el siglo XII fue conquistada por el rey Alfonso II y pasó a manos cristianas. Esta fortaleza – hoy icono de Aliaga – es el mejor testimonio de la huella del tiempo, pues aunque solo se conserven restos de la muralla que lo franqueaba y el exterior de la construcción, ha sido testigo y escenario de afrentas y episodios históricos que van desde la Edad Media a las guerras carlistas del siglo XIX.

Otra de las mejores formas de acercarte al pasado medieval de Aliaga es, sencillamente, paseando por su casco antiguo, formado por calles estrechas y pasadizos propios de las villas de esta época. Además, aquí podrás visitar otros edificios emblemáticos como son la iglesia parroquial de San Juan Bautista, la lonja de los siete arcos o el ayuntamiento.


Santuario de la Virgen de Zarza, Aliaga


Ayuntamiento de Aliaga


Dejando atrás este núcleo antiguo y tras cruzar el puente romano-medieval sobre el río Guadalope, encontrarás uno de los tesoros arquitectónicos más bonitos de Aliaga. Hablamos del Santuario de la Virgen de Zarza, una construcción barroca del siglo XVII ubicada a las afueras del pueblo, en un recinto ajardinado donde sus enormes proporciones contrasta a la perfección con la vegetación que le rodea y ayuda a crear un entorno idílico.

Aunque su exterior ya es de por sí llamativo, gracias a su imponente fachada con dos torrecillas en los extremos, lo verdaderamente sorprendente se encuentra en su interior. La máxima expresión del arte barroco propio de la región se hace presente en este templo con serigrafías y pinturas que remiten a la historia de la Virgen de Zarza, titular del templo a la que se le guarda una profunda devoción en toda la región.

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