Diego Rueda

La Mercedes-Benz Fashion Week Madrid continúa sus jornadas en el pabellón 14.1 y, tras varios días recorriendo la capital, es el momento de disfrutar de las últimas jornadas de la Semana de la Moda. No podemos olvidar que, desde el desfile inaugural celebrado en Plaza de España, la ciudad se ha engalanado para la ocasión y para celebrar la moda de autor.

En este nuevo día, no podemos olvidarnos de una de las firmas más relevantes del momento, SIMORRA, la marca barcelonesa, fundada en 1978, apuesta una vez más por el material como elemento más relevante en la moda del siglo XXI, no solo por su efecto visual, sino por su capacidad intrínseca de comunicar mensajes y emociones.

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Con su nueva colección TEXERE, la firma dirige la mirada hacia el acto primigenio de tejer como una de las primeras formas de lenguaje de la humanidad. Antes de que existiera la palabra escrita, los hilos ya organizaban el mundo: unían materias, transmitían conocimiento y construían relatos compartidos. Hilar es contar: contar hilos, contar tiempo, contar historias.

TEXERE explora precisamente ese origen común entre el tejido y el texto, entendiendo la moda como una forma de narración donde cada prenda se convierte en un fragmento de historia. El título de la colección remite al verbo latino «texere», del que derivan términos esenciales de nuestra cultura como texto o textil. Un origen etimológico que revela la relación profunda entre escribir y tejer: ambos gestos consisten en entrelazar elementos —hilos o palabras— para construir significado. Antes del texto, la materia ya transmitía pensamiento, identidad y pertenencia.

La pureza del material como eje central de SIMORRA

«Entendemos la materia como el inicio de todas las cosas, con un sentido mayor que lo puramente material. Queremos ir a la fuente para contar historias universales que nos hablan del origen de la vida. Nos inspiramos en la pureza del material y en su valor simbólico para compartir narrativas capaces de conectar con todas las generaciones, porque nos unen en lo más sencillo», afirman desde la marca de forma rotunda.


Look del desfile de SIMORRA en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.


MBFWM

Desde el diseño, la firma traduce este concepto en una colección que explora el tejido como superficie de escritura. Caligrafías bordadas a mano, a veces visibles y otras ocultas, recorren tejidos que van desde la gasa hasta el paño. Tiras de texto impreso en napa se entrelazan como hilos, recordando que las palabras, como los tejidos, se construyen en relación. Microcaracteres metálicos cosidos uno a uno atraviesan las costuras, componiendo mensajes que se descubren en el detalle. La marca también ha desarrollado un lenguaje propio basado en un sistema binario, generando códigos y grafías que se trasladan al tejido.


Look del desfile de SIMORRA en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.


MBFWM

Una metáfora que conecta el origen de los telares mecanizados con los sistemas de escritura. Las siluetas, de líneas precisas y contemporáneas, se construyen a partir de superposiciones, tramas visibles y juegos de texturas que revelan la arquitectura del propio tejido. La paleta cromática —rojo intenso, marrón oscuro, crudo, marino, rosa indefinido, azul nublado, verde oscuro y negro— acompaña esta narrativa material. El rojo aparece como un gesto editorial: el color de la anotación, de la corrección, como si el tejido hubiera sido intervenido o escrito directamente sobre la prenda.


El bolso tinaja, como accesorio clave del desfile de SIMORRA.


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En cuanto a los accesorios, se introducen piezas que amplían este universo narrativo. El relicario —en forma de collar, broche y pendientes— se presenta como un contenedor simbólico de memoria, un objeto que guarda y protege lo que no siempre se ve. El bolso tinaja recupera la forma de los recipientes donde se preparaba el hilo para la escritura: espacios de decantación y transformación donde la materia se afinaba hasta convertirse en superficie.

SIMORRA reafirma su identidad como marca profundamente vinculada al universo textil y a su capacidad para contar historias. Una colección que reivindica el tejido no solo como técnica, sino como un lenguaje que atraviesa el tiempo y conecta generaciones, donde cada prenda se convierte en un relato tejido.

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