A las puertas del Parque Nacional de Ordesa y Monteperdido se encuentra uno de los pueblos con más encanto que esconde el Pirineo aragonés y donde la belleza del paisaje y la tranquilidad que allí se respiran son sus principales señas de identidad. Para adentrarnos en este lugar mágico tenemos que viajar hasta la provincia de Huesca, concretamente a la comarca del Sobrarbe, donde nos recibe una auténtica joya que muy pocos turistas conocen.
Hablamos de Broto, un precioso pueblo con poco más de 500 habitantes que presume de defender con maestría la belleza arquitectónica y natural propia de la región. Pasear por sus calles empedradas, entre sus edificios con tejado de pizarra, es lo más parecido a adentrarse en un cuento de hadas, especialmente si lo visitas en esta época del año, pues el paisaje pintado por el blanco de la nieve que corona la cumbre de las montañas aumentan ese halo mágico que enriquece aún más la visita.
Pero Broto también presume, y con razón, de la riqueza de su historia que se hace palpable en los edificios más interesantes que dan testimonio de su pasado. Uno de los más relevantes del pueblo es la Casa del Valle o antigua cárcel de Broto. En realidad, se trata de un complejo formado por dos edificios: la propia casa, donde se impartía justicia, y la Torre de la Cárcel, donde se encerraban a los presos.
La construcción del complejo de la cárcel de Broto se ubica entre finales del siglo XV y principios del XVI, y ejerció como prisión hasta el siglo XVIII. Como curiosidad, cabe destacar el detalle de que en sus paredes se conservan aún dibujos y grabados hechos por los propios presos que representan desde caras hasta nombrs propios y que son hoy parte del patrimonio más curioso de Broto.
Torre de la iglesia de San Pedro Apóstol, Broto
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Si hablamos de edificios icónicos de Broto, tenemos que hacen una mención especial a la iglesia de San Pedro Apóstol. Al ubicarse en la zona más alta del pueblo, corona la silueta de la localidad, destacando especialmente por su torre almenada coronada por un campanario. En sus inicios, esta torre desempeñó una función defensiva necesaria debido al punto estratégico que Broto ocupaba en los Pirineos.
La iglesia de San Pedro Apóstol se construyó en el siglo XIV y es un ejemplo único del paso del gótico aragonés al renacimiento. Destaca por su preciosa portada con cinco arquivoltas y figuras de santos decorándolas. En su interior destacan las bóvedad de crucería y el espectacular retablo barroco que decora el altar mayor. En su conjunto, esta iglesia que tanto marca el paisaje de Broto es un ejemplo único de iglesia fortificada del Alto Aragón y otra de las paradas obligatorias en esta escapada.
Vistas desde La Borda de Chelis, Broto
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Casas rurales y rutas de senderismo para enamorarse del paisaje de Broto
En gran medida, lo que hace a Broto tan especial es la calma que se respira por sus calles y que hace de él un destino perfecto para una escapada de desconexión en plena naturaleza, ya sea para un viaje en solitario, en pareja o para disfrutar con amigos. El pueblo cuenta con alojamientos rurales que favorecen la experiencia, algunos desde los que se observan paisajes espectaculares que son toda una atracción en sí y que hacen que te cueste decidir entre salir a conocer la región o quedarte en casa fascinado con lo que se admira desde allí.
Este es el caso de La Borda de Chelis, una casa ubicada en una de las zonas predilectas del pueblo, junto a la iglesia de San Pedro, y con una vista panorámicas privilegiada al Parque Nacional de Ordesa y Monteperdido. Su interior es el refugio perfecto después de un día de turismo y montaña, ideal para disfrutar del paisaje desde el calor y la comodidad del hogar en el que se va a convertir durante esos días.
Pero la comodidad no solo se traduce todas las facilidades que tiene la propia casa: también tiene mucho que ver su ubicación. La localización de esta casa, cerca de la vía principal y junto a los edificios históricos más importantes, es también un punto de partida perfecto para adentrarse en las rutas de senderismo más espectaculares y que sí o sí tienes que hacer en tu escapada a Broto, pues son un auténtico espectáculo visual y una excusa maravillosa para gozar de un descanso activo durante estos días.
Cascada de Sorrosal, Broto
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Entre los senderos más especiales de los que puedes disfrutar en Broto destaca el de la cascada de Sorrosal, un paseo fácil de hacer y apto para toda la familia cuya recompensa final no puede ser más reconfortante. El deleite comienza cuando enfilas el camino a orillas del río Ara, un paisaje especialmente bonito si visitas Broto en invierno. No te tomará más de diez minutos llegar hasta la imponente cascada, no sin antes pararte a conocer su virtuoso origen geológico que está descrito en los paneles que ilustran el camino.
Los más aventureros pueden animarse a ir un paso más allá y probar a ascender por su Vía Ferrata que inicia justo en la cascada. Es un trayecto de unos 2 kilómetros y dificultad media perfecto para amantes de la escalada, pues cuenta con todo lo necesario para que, si cuentas con algo de experiencia en este deporte, puedas ponerlo en práctica en este enclave único. Eso sí, tendrás que posponer tu visita para primavera, cuando se producirá la apertura de este sendero vertical.







