Raquel Rodríguez

Terminando ya el 2025, podríamos decir que Amalia de Holanda ha sido una de las royals más destacadas del año. La hija de Máxima ha adquirido muchísima presencia en actos institucionales y su papel como heredera al trono la ha convertido en una figura clave en la agenda oficial de la casa real holandesa. Tanto es así que su presencia es ya habitual en galas presididas por sus padres, los reyes Guillermo y Máxima de los Países Bajos.

Este aumento de apariciones públicas ha venido acompañado de un cambio de imagen notable: Amalia luce ahora como una auténtica princesa heredera, con un estilo elegante que incluso ha llegado a eclipsar a su madre. Y sí, aunque parece difícil robar protagonismo a Máxima —acostumbrada a lucir estilismos extravagantes, originales y que nunca pasan desapercibidos—, Amalia se ha consolidado como una de las royals mejor vestidas del año.

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El último ejemplo de ello lo hemos visto en la cena de gala celebrada con motivo de la visita del presidente de Finlandia y su esposa a los Países Bajos. El mandatario Alexander Stubb y su mujer fueron agasajados con un banquete en el Palacio Real de Ámsterdam tras la visita de honor que tuvo lugar por la mañana. Una cita en la que se exigía etiqueta de gala y que todos los asistentes cumplieron a la perfección.

La primera dama de Finlandia se decantó por un precioso vestido largo de escote asimétrico y con un drapeado estratégico, protagonizado por un color verde pistacho que no podía sentarle mejor. Máxima de Holanda deslumbró y acertó como la auténtica reina que es gracias a un vestido rojo de escote bardot y mangas abullonadas XL.


La cena de gala ofrecida en honor al presidente de Finlandia y su esposa.


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Un diseño repetido que rescató de su armario y que firma el diseñador de origen danés Klaes Iversen. Lo combinó con la tiara Guttenberg y con la banda azul marino de la Orden de la Rosa Blanca de Finlandia.

Y sí, ni el collar de perlas ni la diadema joya lograron eclipsar la elección de Amalia. Sencilla, elegante y vestida como una princesa, la heredera se convirtió en la invitada mejor vestida de una cita en la que los vestidos largos eran los absolutos protagonistas.


Amalia de Holanda llevó un vestido de Jenny Packham.


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Amalia eligió un diseño de Jenny Packham, una firma muy habitual en el armario de Kate Middleton y perfecta para acertar en este tipo de ocasiones. Optó por un vestido en color amarillo mantequilla, con una falda de tul con muchísimo movimiento y un cuerpo de escote en pico con bordados brillantes. Completó el look con la banda azul, al igual que su madre, y añadió un chal a tono para cubrirse los hombros.

Tiara y collar de su madre

Y aunque el vestido era precioso, fueron las joyas las que también acapararon gran parte del protagonismo. Escogió como tiara la bandeau de diamantes, una diadema sencilla pero muy elegante que utilizaba por primera vez y que hemos visto en varias ocasiones a Máxima de Holanda. De hecho, la reina la lució hace tan solo una semana durante su viaje de Estado a Surinam.


Amalia con un collar de diamantes.


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Pero la cosa no queda ahí. Amalia la combinó con un espectacular y vistoso collar de diamantes que también llevó Máxima en la cena de coronación de 2013. Se trata de una pieza creada a partir de un broche de la reina Emma y que aportaba luz y sofisticación a un estilismo que, sin lugar a dudas, ya es uno de los mejores que la heredera ha lucido este año.

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