Hay dos tipos de personas, los que desayunan dulce y los que desayunan salado. El resto de clasificaciones son secundarias. Si perteneces al primer grupo, las tentaciones se multiplican y es más fácil caer en la tentación con el croissant de la panadería de debajo de tu casa o con los churros del bar. Pero tranquila, porque también existen opciones saludables para desayunar sin renunciar al dulce. Para empezar, comienza a buscar un buen sustitutivo para el azúcar, y luego dale una oportunidad a otros alimentos como la granola, que no sólo está buenísima, sino que te aporta toda la
energía y fibra que necesitas para empezar el día.

La granola es una mezcla de
semillas, cereal, grano y en ocasiones, fruta deshidratada, seca e incluso delicioso chocolate negro. Fue creada por James Caleb Jackson, un médico estadounidense que le puso como nombre inicial «granula», a mediados de 1800. La granola es ideal para combinarla con
café o yogurt y, aunque también aporte azúcar y grasa, se trata de un desayuno muy saludable.

Los beneficios de la granola

Es una gran fuente de fibra (una taza de granola puede aportar hasta 4 gramos), por lo que mejora la función intestinal, combate el colesterol y ayuda a controlar el azúcar en sangre. Además, las grasas saludables de su composición nos aportan muchísima energía, lo que lo convierten en un alimento muy saciante, por lo que la tentación de picar entre horas disminuirá.

Pero esto no es todo, ya que ayuda a reforzar el sistema inmunológico y es un buen aporte de vitaminas, minerales y proteínas como la vitamina E, el ácido fólico, tiamina, magnesio, fósforo, cobre, zinc y selenio. Además, gracias a los frutos secos, consigues el aporte necesario de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, lo que mejora la función cerebral y ayuda a controlar la presión arterial y la diabetes.

¿Eres deportista? La granola también puede ayudarte. Los expertos la recomiendan en una dieta de musculación por su altísimo aporte energético, por lo que puedes consumirla tanto en el desayuno como en forma de snacks antes o después de tu entrenamiento.

Atrévete a hacerla en casa

Siempre puedes comprarla hecha, pero la gran mayoría incluyen más azúcar del necesario, por lo que nosotras animamos a
hacerla en casa. ¿Cómo? Es muy fácil:

Ingredientes:

– 100 g copos de avena

– 50 g quinoa sin cocer

– 25 g avellanas

– 25 g almendras

– 15 g semillas de calabaza

– 15 g semillas de chía

– 15 g semillas de girasol

– 65 g aceite de coco o aceite de oliva virgen extra

– 40 g pasta de dátiles, miel, sirope de arce o mantequilla de cacahuete

– 15 g pepitas chocolate negro

Preparación:

– Precalienta el horno a 180ºC.

– Lava la quinoa con abundante agua y escúrrela.

– Mezcla todos los ingredientes sólidos menos el chocolate.

Calienta el aceite (de coco o de oliva) y el endulzante (dátiles, sirope, miel o mantequilla de cacahuete) unos 20 segundos en el microondas e intégralo con el resto de ingredientes mezclándolo todo bien.

– Estiende la mezcla todo lo posible sobre la bandeja del horno con papel vegetal y hornéalo durante 15 o 20 minutos hasta que esté tostado pero con cuidado de que no se queme.

– Sácalo del horno, mézclalo con el
chocolate negro, déjalo enfriar y guárdalo en un bote de cristal hermético. Ya está listo para mezclarlo con tu yogur y hacer un desayuno dulce sin remordimientos.

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