Slow Food o “Comida Lenta” en castellano es un movimiento que nace cerca de Turín, Italia , bajo la inspiración de el gastrónomo, Carlo Petrini, y otro grupo de activistas que viendo el gran avance de la comida rápida en las grandes ciudades de Italia decide movilizarse al respecto.

En 1980, cuando el avance de la globalización avistaba un panorama caótico y “rápido” hacia el futuro, Petrini decide que es momento de detenerse y actuar. Slow Food surge como una sátira al Fast Food (comida rápida) y todo lo que esta representa. Actualmente está presente en más de 170 países alrededor del mundo. Cada 2 años la comunidad del alimento se encuentra en Turín en un evento llamado Terra Madre que se festeja para dotar de voz e imagen a los agricultores, pastores y pescadores artesanales que pueblan nuestro mundo, y para aumentar la conciencia del valor de su labor en las comunidades de productores y en la opinión pública.

Slow Fashion: una invitación a tomar conciencia de lo contaminante que es nuestra ropa

“Bueno, Limpio y Justo”  la filosofía de Slow representa en pocas palabras la fórmula del movimiento.

  • Bueno: Alimentación sabrosa y fresca de temporada que satisfaga los sentidos y forme parte de la cultura local.
  • Limpio: Producción que no perjudique el medio ambiente, el bienestar animal o la salud humana.
  • Justo: Justas retribuciones para los productores, y también para los consumidores a los que Slow llama “co-productores»

¿Qué defiende Slow Food?

El movimiento promueve alimentos de temporada, sin agrotóxicos, el derecho a una alimentación saludable, de calidad y accesible, valorizado técnicas de producción tradicionales, conocimientos ancestrales y la lucha contra el desperdicio.

La soberanía alimentaria como respuesta al sistema industrializado que nos enferma

¿Cómo podemos llevar una vida más “Slow”?

En Buenos Aires la moda de los bolsones agroecológicos llegó para quedarse, y hay que aprovecharlos. Los bolsones traen verdura de estación que es cosechada por pequeños productores de la agricultura familiar que no utilizan agrotóxicos. Elegir consumir menos cantidad de plástico también es una manera de cuidar mejor el planeta y de cierta manera nuestra salud. Y consumir local, a pequeñas economías familiares, también reduce la huella de carbono y nos saca de una rueda de consumo infinita que nos mantiene en un ritmo rápido y desconcentrado.

Y vos, ¿Qué estás haciendo para ser más Slow?