El fenómeno de La bola negra, la película de Javier Calvo y Javier Ambrossi, ha vuelto a despertar el interés por Federico García Lorca. Su vida, sus relaciones y todo lo que durante décadas se intentó ocultar alrededor de su figura siguen despertando interés casi un siglo después de su asesinato. Para quienes se hayan quedado con ganas de conocer más sobre el poeta granadino, La voz quebrada es una de las películas que merece la pena descubrir. El documental de Manuel Menchón se adentra en una parte de su historia que permaneció en secreto durante décadas: su relación con Juan Ramírez de Lucas, considerado su último amor.
Estrenada en cines el 16 de octubre, la película parte de los documentos y recuerdos que Ramírez de Lucas conservó durante toda su vida y que solo salieron a la luz después de su muerte, en 2010. Cartas, diarios, fotografías y otros materiales permiten reconstruir una relación que estuvo marcada por las circunstancias de la España de 1936. Lorca y Juan querían marcharse juntos a México para empezar una nueva vida lejos de una sociedad en la que su relación no podía vivirse con libertad. Ese viaje nunca llegó a producirse: semanas después, el poeta fue asesinado en Granada.
El último amor de Federico Garcia Lorca
La relación entre Lorca y Ramírez de Lucas es uno de los puntos centrales del documental, pero Menchón no se limita a reconstruir un romance. La película también muestra el peso que tuvo el silencio en la vida de Juan, que mantuvo su historia con el poeta en secreto durante más de siete décadas. El miedo al rechazo y las circunstancias políticas y sociales de la época ayudan a entender por qué una parte tan importante de la vida de ambos quedó fuera del relato público durante tanto tiempo.
La película también permite acercarse a Lorca desde un lugar distinto al del escritor que estudiamos en el colegio. Aquí aparece el hombre que escribía cartas de amor, hacía planes de futuro y tenía una vida personal que no siempre encajaba con la imagen pública que se construyó de él. Es precisamente esa mirada la que conecta con el interés que ha despertado La bola negra: ambas obras recuperan las relaciones y los deseos que tuvieron que permanecer ocultos en una sociedad que no aceptaba la homosexualidad.
Imágenes inéditas y documentos reales
Uno de los mayores atractivos de La voz quebrada está en los materiales que utiliza para contar la historia. Además de las cartas y los diarios, el documental recupera imágenes inéditas de Federico García Lorca en movimiento, entre ellas grabaciones relacionadas con La Barraca, la compañía de teatro universitario con la que recorrió España. Son documentos que permiten verlo más allá de sus fotografías más conocidas y acercarse a una faceta menos habitual de su vida.
Manuel Menchón combina estos materiales con las voces de varios actores que interpretan los textos y recuerdos de los protagonistas. Álvaro Morte pone voz a Lorca, mientras que Francesco Carril participa en la recreación de la historia de Juan. La película alterna así la investigación histórica con una narración más cinematográfica, apoyada en las imágenes de archivo, las lecturas y la música. El resultado no es un documental convencional basado únicamente en entrevistas, sino una reconstrucción que utiliza los propios documentos para dar forma al relato.
La voz quebrada tiene un interés especial porque no se centra únicamente en la muerte de Lorca, sino también en la vida que pudo haber tenido. El plan de marcharse a México con Juan permite imaginar otro desenlace para una historia que quedó interrumpida por el golpe de Estado y el asesinato del poeta. La película no puede cambiar lo que ocurrió, pero sí recupera una parte de su vida que durante mucho tiempo quedó relegada.
El documental puede resultar especialmente interesante para quienes hayan disfrutado de La bola negra y quieran profundizar en la dimensión personal de Lorca, aunque también funciona como una obra independiente. Su principal valor está en rescatar documentos que ayudan a conocer mejor al escritor y a entender el precio que tuvieron que pagar quienes no podían vivir su identidad con libertad. Noventa años después, la historia de Federico García Lorca sigue teniendo mucho que contar, y este documental demuestra que todavía quedan aspectos de su vida por descubrir.







