En un momento en el que el consumismo desmedido, las tendencias menos duraderas de la historia y el fast fashion marcan la industria de la moda, surgen propuestas en contraposición a este contexto. Cada vez son más las marcas que apuestan por una producción sostenible, que recuperan la artesanía de toda la vida y que priman materiales de calidad por encima de colecciones numerosas.
Una tendencia que pretende dar un giro a una coyuntura que ha hecho que la moda sea la industria más contaminante y de la que se está contagiando el consumidor. Prueba de ello es el llamado frugal chic, el estilo tendencia del momento que pretende reinar en otoño.
El término frugal chic combina dos conceptos que, a primera vista, podrían parecer opuestos. Por un lado, la frugalidad implica moderación y una actitud consciente hacia el consumo. Por otro, la palabra chic remite a elegancia, estilo y sensibilidad estética. Cuando ambos conceptos se unen, el resultado es un estilo que busca equilibrio: vestir bien sin depender de un armario excesivo.
Es por ello, que consumir menos y apostar por una compra moderada y coherente no significa renunciar al estilo. De hecho, no tiene que ver con renunciar al diseño ni con vestir de forma austera. Al contrario: propone una relación más consciente con la ropa, donde cada prenda cumple una función clara dentro del conjunto del armario.
La clave está en priorizar la calidad sobre cantidad, apostar por piezas versátiles y crear combinaciones que puedan adaptarse a distintos momentos del día. Una manera de entender el estilo basada en elegir mejor, comprar menos y construir un armario coherente con el paso del tiempo.
Para unirte a esta forma de entender la moda, tienes que tener claro que es importante elegir menos prendas, pero mejor diseñadas; apostar por piezas que puedan usarse durante años; y construir un armario donde todo tenga sentido entre sí. Para ello, necesitas las siguientes prendas.
Los pantalones de COS (129 euros).
Unos pantalones bien estructurados. Reimaginando los códigos de la sastrería clásica, este pantalón de COS se caracteriza por pliegues laterales que se despliegan para crear volumen en la silueta de pierna recta. Está confeccionado con toques de lana para lograr mayor tactilidad y cuenta con lengüetas ajustables en la cintura.
El vestido de Beatriz Furest (279 euros).
Vestidos versátiles. Este modelo de Beatriz Furest es perfecto. De raya diplomática y confeccionado en tejido seersucker, es un diseño de inspiración gabardina, con cuello camisero, manga larga con puños abotonados y cierre frontal mediante botones cubiertos por una solapa. Tiene un fit regular y una cintura con cuatro pinzas en la parte delantera y frunces en la trasera, dos trabillas y cinturón.
Blusa de Maksu (120 euros).
Camisas o blusas de corte limpio. En Maksu hemos encontrado esta blusa de manga corta confeccionada en un tejido fluido en un intenso tono marrón. Presenta un cuello alto con detalle en V y delicados frunces en la parte delantera, que aportan volumen y movimiento a la silueta. Su corte fluido y las mangas cortas de hombro caído completan un diseño depurado y con carácter.
Cárdigan de Sézane (145 euros).
Prendas de punto de calidad. Pásate por Sézane y ficha sus sección de punto. En ella encontrarás este jersey corto de kid mohair y lana merino de manga larga, con acabado de ganchillo en el escote y en el bajo y escote en forma de pico.
Abrigo de Antik Batik (525 euros).
Y abrigos o chaquetas atemporales. ¿Cómo es este modelo tipo capa de Antik Batik? Es un modelo confeccionado en mezcla de lana, con corte suelto y fluido y clásico cuello de camisa. Va cerrado con brandebourgs de lana, tiene aberturas laterales para el movimiento de los brazos y un bordado floral tonal en la parte delantera y los lados.
Todo ello, debe estar confeccionado con tejidos naturales o de alta calidad, con detalles de confección buenos y con siluetas equilibradas y colores sobrios. Además, cada prenda debe ser elegida pensando en su capacidad para integrarse con el resto del armario.





