Si hay algo que convierte el rodaje de un largometraje en una experiencia única y tremendamente satisfactoria es que, más allá de todos los componentes artísticos que lo envuelven, las dinámicas de trabajo no dejan de centrarse en la simple y llana resolución de problemas. Por supuesto, la escala de las soluciones siempre será directamente proporcional a la de la producción que se esté filmando, y en ‘La Odisea’ de Christopher Nolan, estas fueron dignas de los mismísimos dioses del Olimpo. 

Uno de los grandes quebraderos de cabeza para los técnicos del largometraje apareció en la primera escena que se rodó: el espectacular asalto a Troya. La set piece nocturna se localizó en la población marroquí de Aït Benhaddou, cuya extension de una hectárea se lleno con recreaciones del Templo de Atenea y con cientos de extras. Por supuesto, como en toda producción nocturna que se precie, encontrar un modo óptimo para iluminarla de forma eficiente y convincente no fue en absoluto sencillo. 

Pirámides de fuego

La escena de acción requería de una iluminación de 360 grados con todas las características del fuego. El director de fotografía Hoyte van Hoytema, Nolan y el equipo de producción llegaron a la conclusión de que los focos tradicionales no serían suficiente y que el fuego real quedaba totalmente descartado por cuestiones de seguridad al tratarse de un set de semejantes dimensiones. Por suerte, cuando se llegó a esta especie de callejón sin salida, el DP se sacó de la manaza el ‘Pyrahedron’.

En una entrevista con American Cinematographer, van Hoytema explicó así el punto de partida de la creación:

No podíamos iluminar todo eso con fuego, pero me pregunte si podríamos crear una fuente de fuego impresionista que se comportase exactamente como el fuego, que tuviese más o menos la misma forma, que se pudiese mover con facilidad y que estuviese alimentada con baterías.

Captura De Pantalla 2026 09 06 A Las 15 36 30

Con todos esos requisitos sobre la mesa, el holandés y el programador de panel Noah Shain desarrollaron el mencionado ‘Pyrahedron’, compuesto por tres triángulos equiláteros de algo menos de un metro de lado, cada uno con seis circuitos hexagonales con seis LEDS COB por cabeza —36 píxeles en cada cara—, y ensamblados con la forma de una pirámide. Elementos más que suficientes para iluminar en tres dimensiones, como una especie de hoguera y no como un panel LED plano, con mediciones estimadas en T4 a unos 3 metros e ISO 500.

Además, estos dispositivos podían reproducir patrones de fuego programados con anterioridad o, en su lugar, vídeos de llamas reales a baja resolución. Así explico Shain los dos modelos diferentes con los que pudieron trabajar.

Con las ‘Dumb Pyra’ podías dar energía —nosotros usamos baterías Instagrid— y obtenías “fuego”. Luego teníamos las ‘Smart Pyra’, que podían utilizarse sin más o podían reproducir 36 looks diferentes, y podía accionarlos todos desde la consola de luces.

Las ‘Pyrahedron’ se fabricaron en Beijing por la compañía Yuji, y una vez en el set de Marruecos, se adherían a paredes, se atornillaban a estructuras o se colocaban directamente en el suelo aprovechando su geometría y su ligereza. De hecho, según afirma van Hoytema, su éxito fue tal que lo que en principio solo iba a utilizarse en el asedio de Troya terminó convirtiéndose en la luz de cabecera de la producción para los pasajes nocturnos.

Las unidades eran creíbles, se podían producir en masa y eran fáciles de transportar y de manejar. Se convirtieron en nuestra luz de preferencia para todas las escenas nocturnas.

Como suele decirse, a grandes males, grandes remedios.

Si quieres una ración semanal de información y otras cosas relacionadas con el mundo del cine, date una vuelta por nuestra Newsletter, Espinofrenia.

En Espinof | Las mejores películas de 2026

En Espinof | Las mejores series de 2026

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here