
La política vuelve a reacomodarse tras el paréntesis del Mundial, y La Libertad Avanza ya tiene la cabeza puesta en 2027. En ese contexto hubo un dato llamativo que pasó casi inadvertido: el silencio ante las declaraciones de Patricia Bullrich, quien deslizó que se tiene «mucha fe» para competir en territorio porteño, dejando abierta así la puerta a una candidatura a jefa de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
«Es Patricia», resumió, entre la resignación y el fastidio, una voz libertaria consultada por este medio, al advertir que la senadora había dicho algo muy similar a lo que Karina Milei viene sosteniendo para ese mismo distrito.
Desde el entorno de Bullrich prefieren matizar: aseguran que la titular del bloque en el Senado nunca descartó «del todo» jugar en la Ciudad. La aclaración resulta al menos curiosa, considerando que Bullrich siempre apuntó al premio mayor de la política argentina: la Presidencia.
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Guiño al PRO, la UCR y los partidos provinciales
Las palabras de la jefa de bloque no fueron solo sobre su propia candidatura. También funcionaron como una señal política de mayor peso: la voluntad de acordar con el PRO, la UCR y partidos provinciales, en lo que se lee como una renovada presión para ampliar el frente electoral libertario de cara a 2027.
No es un dato menor. En el plano porteño, el karinismo está lejos de querer confluir en un armado conjunto con el PRO, mientras el jefe de Gobierno Jorge Macri busca capitalizar la mejor sintonía que construyó en las últimas semanas con Javier Milei. En cambio Karina continúa mirando de reojo tanco al actual Alcalde, como a su primo, Mauricio Macri.
Cerca de Bullrich remarcan, además, que la senadora no pedirá permiso si decide avanzar con una candidatura porteña. Ni a Karina Milei ni a nadie. Y recuerdan, no sin cierta ironía, que tampoco lo pidió en 2023 cuando compitió en la interna de Juntos por el Cambio contra Horacio Rodríguez Larreta.
La pulseada por la agenda del Senado
Aunque la tensión entre Bullrich y Karina Milei bajó de intensidad en los últimos días, la senadora sigue disputando el manejo de la agenda en la Cámara alta. Ahí sufrió un traspié reciente: el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada volvió a quedar trunco en el recinto, dejando expuesto al funcionamiento de la Mesa Política, reformateada por Karina Milei tras la salida de Manuel Adorni. Bullrich vendió «expectativas» sin tener asegurado los votos. No es la primera vez que sucede.
Por ahora, en el Gobierno nacional eligieron no hacer olas ante lo dichos de Bullrich, quien además deberá encargarse de conseguir los votos para la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, uno de los próximos grandes desafíos legislativos del oficialismo.
En la Ciudad tampoco recogieron el guante. En el equipo porteño entienden que Bullrich no quiere ser candidata porteña. Creen que en la realidad busca una alianza con el PRO y hasta con la UCR, pero no la ven como potencial candidata.
Otras voces también en las filas del PRO se limitaron a señalar que «bienvenida sea la competencia», y que todo aquel que se sienta en condiciones de competir, que lo haga. Mientras tanto, Jorge Macri prefiere concentrarse en la gestión.
En paralelo, en el radicalismo porteño que conduce Daniel Angelici reconocen que la posibilidad de confluir en un armado conjunto con los libertarios circula como tema de conversación habitual con sus socios del PRO, aunque todavía está lejos de definirse.
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