Hace exactamente 45 años de la que fue, sin lugar a dudas, la boda royal del siglo. El príncipe Carlos daba el «sí, quiero» a Diana de Gales, que desde entonces pasaría a ser la princesa más icónica de la monarquía británica. De hecho, décadas después de su fallecimiento, Lady Di sigue siendo una de las mujeres más recordadas, no solo por su función y papel dentro de la institución, sino también por su estilo.
Una manera de vestir, de combinar las prendas y de crear fórmulas que marcaron un antes y un después, que sirvieron y siguen siendo referencia para muchas. Y el mejor ejemplo de ello fue un vestido de novia espectacular, confeccionado por David y Elizabeth Emanuel, que acaparó todas las miradas y que, aunque no con ese sentido, no fue su únic look nupcial.
El diseño elegido para la ocasión estaba caracterizado por un color marfil, 25 metros de seda y tafetán, 90 metros de tul, 100.000 lentejuelas de nácar y unas mangas abullonadas típicas de los años 80, y que se decía estaba inspirado en María Antonieta.
Por aquel entonces, fue un diseño de lo más comentado que pasó a la historia como uno de los vestidos más icónicos y que completó con la tiara Spencer de diamantes, una joya familiar que le había prestado su padre y con la que reivindicó su personalidad e independencia.
Y sí, aunque este look escogido por Diana fue uno de los elementos protagonistas de aquel enlace, que celebra ahora su 45 aniversario, Diana se vistió otras muchas veces de blanco. Y lo hizo con propuestas más minimalistas, sencillas y delicadas que podrían servir de inspiración para las futuras novias.
Lady Di con un vestido de Murray Arbeid en Wahsintong.
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Y es que, para gustos, los colores. El vestido de novia de Diana de Gales tuvo tantos admiradores como detractores. Lo que estaba claro es que no era un estilismo apto para todos los gustos y estilos. Y es por ello que hemos rescatado el que podría haber sido el otro vestido de novia que llevó la princesa y que, sin lugar a dudas, podría encajar a la perfección a día de hoy.
Hablamos de un diseño de Murray Arbeid, el diseñador británico que tantísimo le gustaba a Lady Di y que llevó durante una cena en Washington, con el embajador Oliver Wright como anfitrión. Era un vestido de manga larga y cuello redondo que estaba confeccionado con un cuerpo ajustado de encaje, con un escote acabado en ondas.
Su tiara favorita, un regalo de Isabel II
Diana completó el look con la tiara Lovers Knot.
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Esta parte superior tenía un corte a la cadera, muy en tendencia en la actualidad, del que salía una falda de tafetán con algo de volumen. Una prenda que le sentaba de maravilla y que combinó con complementos de auténtica princesa. Añadió unos pendientes de perlas y la tiara que Isabel II le regaló en 1981 por su boda con el príncipe Carlos.
Y, aunque decidió no utilizarla en su gran día, la llamada Lovers Knot fue una de sus favoritas. Con 19 arcos abiertos con diamantes talla brillante y 38 perlas con forma de gota, fue la que Diana de Gales utilizó más veces, y la tuvo a su disposición hasta que tuvo que se separó del príncipe Carlos.
Una pieza espectacular que rescató Kate Middleton, quien se la pidió a Isabel II en 2019. La princesa la combinó con un vestido de Alexander McQueen. Desde entonces, se la ha puesto en todas las recepciones del cuerpo diplomático, y en varias cenas de gala, como el banquete en honor al presidente Donald Trump, en junio de 2019.







