
Boca está de luto. En las últimas horas falleció Antonio Ubaldo Rattín, uno de los máximos ídolos de la historia xeneize, símbolo de una época dorada y referente absoluto de la camiseta azul y oro. Tenía 89 años y dejó un legado que trascendió generaciones, tanto por lo que hizo dentro de la cancha como por la huella que dejó en la identidad del club.
Hablar del Rata es hablar de uno de los grandes caudillos de Boca. Surgido de las Inferiores, debutó en Primera en 1956 (nada menos que en un 2-1 contra River, día que le tocó marcar a Labruna) y jamás vistió otra camiseta. Durante 14 temporadas defendió únicamente los colores azul y oro, una rareza para cualquier época.
Disputó 382 partidos oficiales, convirtió 28 goles y conquistó cuatro títulos. Su presencia en la mitad de la cancha, su voz de mando y su personalidad hicieron que los hinchas lo adopatara como uno de los máximos ídolos de la historia.
El paso de Rattín por la Selección Argentina
Su historia también quedó grabada para siempre en la Selección Argentina. Fue internacional durante una década, disputó los Mundiales de 1962 y 1966 y llevó la cinta de capitán en Inglaterra. Justamente allí protagonizó uno de los episodios más recordados de la historia de las Copas del Mundo: su polémica expulsión frente al seleccionado inglés.
El árbitro alemán Rudolf Kreitlein lo echó pese a no compartir idioma con el volante, quien reclamó un traductor antes de abandonar el campo y tardo como 10′ en irse. Aquella escena, con Rattín negándose a salir y demorando el encuentro, marcó un antes y un después…
Y no sólo porque retorció un banderín con la bandera británica y, según la leyenda popular, se sentó en la alfombra roja real, sino también porque este incidente fue clave para que la FIFA creara las tarjetas amarilla y roja, implementadas en 1970.
Siguió ligado a Boca después de su retiro
Tras retirarse en 1970 a los 33 años y tras un partido homenaje en la Bombonera entre Boca y Resto de América, continuó ligado al fútbol como entrenador e incluso dirigió a Boca en 1980. En 2015, Boca le rindió uno de los homenajes más importantes que puede recibir un ídolo: inauguró una estatua suya en el Museo de la Pasión Boquense, inmortalizando a quien fue uno de los grandes emblemas de la institución.
Se fue Antonio Rattín. El capitán eterno de Boca, el caudillo de una generación y uno de los grandes símbolos de la historia del club. «Jugué con dos camisetas solamente en toda mi vida, la de Boca y la de Argentina», quedará inmortalizada su frase. Dos colores. Toda una vida. Un legado que lo convirtió para siempre en uno de los apellidos más grandes de la historia xeneize.

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