Carla Domínguez

Elegir el look de invitada no termina en el vestido. De hecho, muchas veces es justo al final —cuando toca decidir accesorios— donde realmente se define el resultado. El tocado tiene ese poder silencioso de elevar cualquier estilismo o, si no se elige bien, de descompensarlo por completo.

En un momento en el que las invitadas buscan diferenciarse sin caer en excesos, este accesorio se ha convertido en una pieza clave. Pero no todo vale. Para entender cómo acertar, hemos hablado con Paula Beneytez, fundadora de Marcela & Co, que lo deja claro desde el principio: «Lo primero que hay que tener en cuenta es si la boda es de mañana o de tarde».

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Por qué es importante el tipo de boda a la hora de elegir el tocado

La hora del evento es el punto de partida. «Si la boda es de día, se permiten tocados más grandes, como pamelas o piezas con volumen», explica. A medida que avanza el día, el enfoque cambia: «las bodas de tarde o noche requieren diseños más pequeños, como diademas o adornos para moños o coletas».

A esto se suma el entorno, que influye más de lo que parece. «La hora y el lugar marcan el nivel de sofisticación y el tamaño de la pieza», señala. Por eso, en bodas en el campo, recomienda materiales más ligeros y naturales, como la paja, que encajan mejor con el contexto.

Una vez definido el contexto, entra en juego el equilibrio con el vestido. «Si el vestido es muy llamativo, el tocado debe ser más sutil; si el vestido es sencillo, el tocado puede ser más sofisticado para elevar el conjunto», explica. No se trata de destacar por separado, sino de que todo funcione en conjunto.


Pamela Chloé en color rosa de Marcela & Co.


Marcela & Co.

También el color debe acompañar. «No todo tiene que ser del mismo tono, pero sí debe haber armonía», añade. Es esa coherencia visual la que hace que un look pase de correcto a realmente elegante.

Peinado, errores y tendencias que sí funcionan

El peinado es otro de los elementos clave, aunque muchas veces se decide en último momento. «En general queda mejor el pelo recogido en un moño bajo, una coleta o una trenza», explica Paula, ya que este tipo de estilos ayudan a integrar el tocado y aportan un acabado más pulido.

Aun así, no todo está limitado a los recogidos. «Las diademas quedan fenomenal con el pelo suelto, pero siempre bien peinado», matiza. La diferencia está en el acabado: un cabello trabajado cambia completamente la percepción del look.

Entre los errores más habituales, hay uno que se repite más de lo esperado. «No llevar tocado en una boda de mañana», afirma. Aunque hoy las normas son más flexibles, este tipo de eventos siguen siendo el escenario ideal para apostar por este accesorio.


Casquete en marrón con detalle de flor de Marcela & Co.


Marcela & Co.

En cuanto a tendencias, los casquetes se han consolidado como una de las opciones más interesantes. «En general no suelen resultar excesivos», explica, aunque recomienda llevarlos con cierta moderación: «me parecen más adecuados en eventos de mañana, con el pelo bien peinado y sin muchos adornos como flores o plumas».

Más allá de la estética, la comodidad también importa. «La mayoría de los nuestros llevan diadema, goma o presillas para sujetarlos con horquillas», explica, lo que permite que el tocado se mantenga en su sitio durante toda la boda sin preocupaciones.

También hay factores que tienen que ver con la forma del rostro. «Favorecen especialmente a rostros ovalados y alargados, ya que equilibran las proporciones», señala sobre los casquetes, que funcionan especialmente bien con melenas sueltas pulidas o semirrecogidos.


Tocado tipo casquete de Mimoki,


Mimoki

La conclusión, en cualquier caso, es sencilla: el tocado no debe imponerse al look, sino acompañarlo. Cuando está bien elegido, no destaca por separado, sino que hace que todo funcione mejor. Porque en el universo invitada, muchas veces no gana el look más llamativo, sino el más coherente. Y en ese equilibrio, el tocado marca la diferencia.

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