{"id":82109,"date":"2024-08-24T10:00:00","date_gmt":"2024-08-24T10:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/2024\/08\/24\/de-quien-hablaba-borges-realmente-cuando-escribio-no-nos-une-el-amor-sino-el-espanto\/"},"modified":"2024-08-24T10:00:00","modified_gmt":"2024-08-24T10:00:00","slug":"de-quien-hablaba-borges-realmente-cuando-escribio-no-nos-une-el-amor-sino-el-espanto","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/2024\/08\/24\/de-quien-hablaba-borges-realmente-cuando-escribio-no-nos-une-el-amor-sino-el-espanto\/","title":{"rendered":"De qui\u00e9n hablaba Borges realmente cuando escribi\u00f3 \u201cNo nos une el amor sino el espanto\u00bb"},"content":{"rendered":"<div class=\"media_block\"><\/div>\n<p>A menos que pueda exhibirse una credencial rom\u00e1ntica o que James Joyce y William Faulkner oficien de gu\u00edas en el infierno de la p\u00e1gina en blanco, todos los que alguna vez han pasado por el oficio saben que escribir es esencialmente re-escribir. Nadie lo sab\u00eda mejor que <strong>Jorge Luis Borges<\/strong>, que naci\u00f3 hace exactamente <strong>125 a\u00f1os <\/strong>y dedic\u00f3 su vida entera a dejarnos por escrito su peculiar mirada del mundo. Hablemos de <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/columnistas\/borges-y-la-primera-vez-por-silvia-hopenhayn.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\">poes\u00eda<\/a>.<\/p>\n<p>Su primer libro de poemas, <em>Fervor de Buenos Aires<\/em>, originalmente publicado por la Imprenta Serantes, sin editor, sin distribuidor, sin \u00edndice ni correcci\u00f3n de pruebas de imprenta, pero con un grabado de su hermana Norah en la portada, fue re-publicado diez &nbsp;veces m\u00e1s y esas nuevas versiones merecieron varios minuciosos estudios comparativos de especialistas que analizaron hasta el m\u00ednimo detalle los cambios de cada verso.&nbsp;<\/p>\n<p>Inmenso esfuerzo para un compilado de apenas<strong> 64 p\u00e1ginas<\/strong> de las que s\u00f3lo el mismo Borges logr\u00f3 vender <strong>300 ejemplares<\/strong>, si el verbo incluye los ejemplares regalados para difundirlo. Una cincuentena de ellos, los meti\u00f3 a escondidas Alfredo Bianchi, uno de los directores de la revista cultural <em>Nosotros <\/em>(1907-1943), en los bolsillos de los sobretodos de las personas que iban a la redacci\u00f3n y ellos mismos, para sorpresa del propio <strong>Borges<\/strong>, se encargaron de comentarlo, elogiarlo y multiplicrlo de boca en boca.<\/p>\n<div class=\"subscription\" readability=\"6.683257918552\">\n<p>\nEsto no les gusta a los autoritarios\n<\/p>\n<div class=\"subscription__container\" readability=\"6.1467391304348\">\n<div class=\"subscription__text-wrapper\" readability=\"31.20652173913\">\n<p>\nEl ejercicio del periodismo profesional y cr\u00edtico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los due\u00f1os de la verdad.\n<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/div><\/div>\n<div>\n<figure class=\"image\"><img alt=\"Fervor de Buenos Aires de Jorge Luis Borges\" src=\"http:\/\/hoycordobaweb.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/de-quien-hablaba-borges-realmente-cuando-escribio-no-nos-une-el-amor-sino-el-espanto-1.jpg\" loading=\"lazy\"><figcaption><strong>Borges. <\/strong><em>Fervor de Buenos Aires<\/em> (1923) lo hizo conocido en el mundo literario.<\/figcaption><\/figure>\n<\/p><\/div>\n<p>Publicar un primer libro era -y es- una aventura, pero para <strong>Borges<\/strong> fue fundacional, porque le daba chapa de autor con propia producci\u00f3n, en una \u00e9poca en la que s\u00f3lo se lo conoc\u00eda como <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/cultura\/quien-fue-raul-gonzalez-tunon-la-oveja-negra-de-florida.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\">difusor del canon <strong>ultra\u00edsta<\/strong> de la poes\u00eda espa\u00f1ola de vanguardia<\/a>.<\/p>\n<p>Y pese a sus limitaciones coyunturales, la aventura tuvo un premonitorio final feliz y fue el preludio de un fluir de sonetos, octos\u00edlabos, endecas\u00edlabos, alejandrinos y versos libres que sobreviven en sus lectores y, como a \u00e9l tal vez dir\u00eda, en el arcano secreto de un universo que es puro porvenir.<\/p>\n<h2>Borges, el amor y el espanto<\/h2>\n<p>Sin necesidad de sumergirnos en el copioso laberinto de las pruebas de imprenta a mano alzada del propio autor, deteng\u00e1monos simplemente en el pr\u00f3logo que despert\u00f3 algunas palabras de Borges en la edici\u00f3n de la Editorial Emec\u00e9 (1969), la primera reimpresi\u00f3n individual de su primer libro.<\/p>\n<p>\u201cNo he reescrito el libro. He mitigado sus excesos barrocos, he limado asperezas, he tachado sensibler\u00edas y vaguedades y, en el decurso de esta labor a veces grata y otras veces inc\u00f3moda, he sentido que aquel muchacho que en 1923 lo escribi\u00f3 ya era esencialmente \u2014 \u00bfqu\u00e9 significa esencialmente?\u2014 el se\u00f1or que ahora se resigna o corrige. Somos el mismo; los dos descreemos del fracaso del \u00e9xito, de las escuelas literarias y de sus dogmas; los dos somos devotos de <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/sociedad\/20-frases-de-arthur-schopenhauer-el-filosofo-que-muchos-consideran-pesimista.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\">Schopenhauer<\/a>, de Stevenson y de <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/sociedad\/eeuu-walt-whitman-inauguro-el-american-way-of-life.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\">Whitman<\/a>. Para m\u00ed, <em>Fervor de Buenos Aires<\/em> prefigura todo lo que har\u00eda despu\u00e9s\u201d.<\/p>\n<p class=\"destacadoNota\"><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/cultura\/jesucristo-poeta-la-particular-vision-de-jorge-luis-borges-sobre-el-mesias-del-cristianismo.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\">Jesucristo poeta: la particular visi\u00f3n de Jorge Luis Borges sobre el mes\u00edas del cristianismo<\/a><\/p>\n<p>Y luego confiesa que ya entonces ten\u00eda ambiciosos objetivos: sonar como un escritor espa\u00f1ol del siglo XVII, ser Macedonio Fern\u00e1ndez (su compa\u00f1ero del grupo que nucleaba la publicaci\u00f3n<em> Mart\u00edn Fierro<\/em>, descubrir con la alegr\u00eda ingenua de un ni\u00f1o las met\u00e1foras que <strong>Leopoldo Lugones<\/strong>, como un adelantado literario, ya hab\u00eda descubierto. Por entonces, \u201cbuscaba los atardeceres, los arrabales y la desdicha\u201d; en los albores de la d\u00e9cada del 70, iba hacia \u201clas ma\u00f1anas, el centro y la serenidad\u201d.<\/p>\n<p class=\"destacadoNota\"><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/columnistas\/la-suerte-de-un-poeta-malo.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\">La suerte de un poeta malo<\/a><\/p>\n<p>A sabiendas de que los otros Borges sucesivos ser\u00e1n tambi\u00e9n Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo, tal vez una de las mejores -o tan solo posible- formas de recordar al gran maestro de las palabras precisas, es callarse y escucharlo a trav\u00e9s de 125 de sus versos, rociados en los 15 vol\u00famenes de poes\u00eda que escribi\u00f3 (prosa y ensayos, al margen):<\/p>\n<p><em>Fervor de Buenos Aires<\/em> (1923), <em>Luna de enfrente<\/em> (1925),&nbsp;<em>Cuaderno San Mart\u00edn<\/em> (1929), <em>Poemas<\/em> (1943), <em>El hacedor <\/em>(1960), <em>Para las seis cuerdas <\/em>(1967), <em>El otro, el mismo<\/em> (1969), <em>Elogio de la sombra<\/em> (1969), <em>El oro de los tigres<\/em> (1972), <em>La rosa profunda<\/em> (1975), <em>Obra po\u00e9tica<\/em> (1976), <em>La moneda de hierro <\/em>(1976), <em>Historia de la noche<\/em> (1976),&nbsp;<em>La cifra<\/em> (1981), <em>Los conjurados<\/em> (1985).<\/p>\n<p>Con todos ellos, hizo tal vez realidad la utop\u00eda de Chesterton, que cre\u00eda que los sonidos humanos, en infinitas combinaciones, pod\u00edan expresar \u201ctodos los misterios de la memoria y todas las agon\u00edas del anhelo\u201d. Es decir, crear lenguaje, una arbitrariedad m\u00e1s para intentar explicar lo que siempre nos resultar\u00e1 inexplicable: qu\u00e9 cosa es el universo.<\/p>\n<p>M\u00e1s indescifrable que inevitable fue su partida, el 14 de junio de 1986, desde Ginebra, donde todav\u00eda se encuentra; dicho esto con suma imprecisi\u00f3n, ya que millones de lectores del mundo saben con certeza que no es Suiza su \u00faltima patria.&nbsp;<\/p>\n<blockquote readability=\"10\">\n<p>Con sus poemas, Borges&nbsp;hizo tal vez realidad la utop\u00eda de <strong>Chesterton<\/strong>, que cre\u00eda que los sonidos humanos, en infinitas combinaciones, pod\u00edan expresar \u201ctodos los misterios de la memoria\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Aunque su yo l\u00edrico implor\u00f3 \u2013o lament\u00f3- tantas veces el olvido, antes de sumergirnos en su universo po\u00e9tico, nada mejor que s\u00ed mismo para lamentar su lejan\u00eda. Y as\u00ed la imagin\u00f3, desde Bogot\u00e1, en 1963, cuando escribi\u00f3, prematuramente, su epitafio po\u00e9tico, en <em>Eleg\u00eda<\/em>:<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Oh destino el de <strong>Borges<\/strong>,&nbsp;<br \/>haber navegado por los diversos mares del mundo<br \/>o por el \u00fanico y solitario mar de nombres diversos,&nbsp;<br \/>haber sido una parte de Edimburgo, de Z\u00fcrich, de las dos C\u00f3rdobas,<br \/>de Colombia y de Texas,<br \/>haber regresado, al cabo de cambiantes generaciones,&nbsp;<br \/>a las antiguas tierras de su estirpe,<br \/>a Andaluc\u00eda, a Portugal &nbsp;y a aquellos condados<br \/>donde el saj\u00f3n guerre\u00f3 con el dan\u00e9s y mezclaron sus sangres,<br \/>haber errado por el rojo y tranquilo laberinto de <strong>Londres<\/strong>,<br \/>haber envejecido en tantos espejos,&nbsp;<br \/>haber buscado en vano la mirada de m\u00e1rmol de las estatuas,<br \/>haber examinado litograf\u00edas, enciclopedias, atlas,<br \/>haber visto las cosas que ven los hombres,<br \/>la muerte, el torpe amanecer, la llanura<br \/>y las delicadas estrellas,&nbsp;<br \/>y no haber visto nada o casi nada<br \/>sino el rostro de una muchacha de Buenos Aires, un rostro que no quiere que lo recuerde.<br \/><strong>Oh destino de Borges<\/strong>, tal vez no m\u00e1s extra\u00f1o que el tuyo\u201d.<\/p>\n<div>\n<figure class=\"image\"><img alt=\"Jorge Luis Borges 20240823\" src=\"http:\/\/hoycordobaweb.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/de-quien-hablaba-borges-realmente-cuando-escribio-no-nos-une-el-amor-sino-el-espanto-2.jpg\" loading=\"lazy\"><figcaption><strong>Jorge Luis Borges<\/strong>, su bast\u00f3n y <em>Las cosas<\/em>.&nbsp;<\/figcaption><\/figure>\n<\/p><\/div>\n<h2>De qui\u00e9n hablaba Borges&nbsp;<\/h2>\n<p>1. \u201cLas calles de Buenos Aires \/ ya son mi entra\u00f1a. \/No las \u00e1vidas calles, in c\u00f3modas de turba y ajetreo, sino las calles dsganadas del barrio\u201d (<em>Las calles<\/em>)<\/p>\n<p>2. \u201cSombra benigna de los \u00e1rboles, \/ viento con p\u00e1jaros que sobre las ramas ondea, \/ alma que se dispersa en otras almas, \/ fuera un milagro que alguna vez dejaran de ser, \/ milagro incomprensible, &nbsp;aunque su imaginaria repetici\u00f3n \/infame con horror nuestros d\u00edas. \/ Estas cosas pens\u00e9 en la Recoleta, \/ en el lugar de mi ceniza.\u201d (<em>La Recoleta<\/em>)<\/p>\n<p>3. \u201cAdentro hay un extra\u00f1o pa\u00eds: \/ las aventuras del envido y del quiero, \/ la autoridad del as de espadas, \/ como<strong> don Juan Manuel<\/strong>, omnipresente, \/ y el siete de oros tintineando esperanza\u201d. &nbsp;(<em>El truco<\/em>)<\/p>\n<p class=\"destacadoNota\"><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/cultura\/jorge-luis-borges-los-5-importantes-escritores-internacionales-a-los-que-inspiro.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\">Jorge Luis Borges: Los 5 importantes escritores internacionales a los que m\u00e1s inspir\u00f3<\/a><\/p>\n<p>4. \u201cCon la tarde \/ se cansaron los dos o tres colores del patio\u201d (<em>Un patio<\/em>)<\/p>\n<p>5. \u201cAhora el mar es una larga separaci\u00f3n \/ entre la ceniza y la patria\u201d (<em>Rosas<\/em>)<\/p>\n<p>6. \u201cY nos obligan a esperar \/ las doce irreparables campanadas. \/ La causa verdadera \/ es la sospecha general y borrosa \/del enigma Tiempo; \/ es el asombro ante el milagro \/de que a despecho de infinitos azares, \/ de que a despecho de que somos \/ las gotas del r\u00edo de Her\u00e1clito, \/ perdure algo en nosotros: \/ inm\u00f3vil\u201d. (<em>Final de a\u00f1o<\/em>)<\/p>\n<blockquote readability=\"10\">\n<p>\u00abSomos el mismo; los dos descreemos del fracaso del \u00e9xito, de las escuelas literarias y de sus dogmas; los dos somos devotos de Schopenhauer, de Stevenson y de Whitman. Para m\u00ed, <strong><em>Fervor de Buenos Aires<\/em><\/strong> prefigura todo lo que har\u00eda despu\u00e9s&#8217; \u00ab<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>7. \u201cEsta ciudad que yo cre\u00ed mi pasado \/es mi porvenir, mi presente; los a\u00f1os que he vivido en Europa son ilusorios. \/ yo estaba siempre (y estar\u00e9) en Buenos Aires\u201d. (<em>Arrabal<\/em>)<\/p>\n<p>8. \u201cTanto abalorio bien adjudicado est\u00e1 a la tiniebla \/ y el m\u00e1rmol no hable lo que callan los hombres\u201d. (Inscripci\u00f3n en cualquier sepulcro)<br \/>9. \u201cSi est\u00e1n ajenas de sustancia las cosas \/ y si esta numerosa <strong>Buenos Aires<\/strong> \/no es m\u00e1s que un sue\u00f1o \/ que erigen en compartida magia las almas, \/ hay un instante \/ en que peligra desaforadamente su ser \/ y el instante estremecido del alba\u201d. (<em>Amanecer<\/em>)<\/p>\n<p>10. \u201cEn qu\u00e9 hondonada esconder\u00e9 mi alma \/ pera que no vea tu ausencia \/ que como un sol terrible, sin ocaso, brilla definitiva y despiadada?\u201d (<em>Ausencia<\/em>)<\/p>\n<p>11. \u201cEn vano la furtiva noche felina \/ inquieta los balcones cerrados \/ que en la tarde mostraron \/ la notoria esperanza de las ni\u00f1as\u201d. (<em>Caminata<\/em>)<\/p>\n<p>12. \u201cEn nuestro amor hay una pena que se parece al alma\u201d. (<em>S\u00e1bados<\/em>)<\/p>\n<div>\n<figure class=\"image\"><img alt=\"Jorge Luis Borges\" src=\"http:\/\/hoycordobaweb.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/de-quien-hablaba-borges-realmente-cuando-escribio-no-nos-une-el-amor-sino-el-espanto-3.jpg\" loading=\"lazy\"><figcaption><strong>Borges<\/strong>.&nbsp;Entre&nbsp;1956 y 1968 dict\u00f3 <strong>literatura inglesa<\/strong> en la c\u00e1tedra de Literatura Inglesa y Norteamericana de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Buenos Aires.<\/figcaption><\/figure>\n<\/p><\/div>\n<p>13. \u201cEl poniente que no cicatriza \/ a\u00fan le duele a la tarde.\u201d (<em>Campos atardecidos<\/em>)<\/p>\n<p>14. \u201cDefinitiva como un m\u00e1rmol \/ entristecer\u00e1 tu ausencia otras tardes\u201d. (<em>Despedida<\/em>)<\/p>\n<p>15. \u201cNi la intimidad de tu frente clara como una fiesta \/ ni la costumbre de tu cuerpo a\u00fan misterioso, y t\u00e1cito y de ni\u00f1a, \/ ni la sucesi\u00f3n de tu vida sumiendo palabras o silencios \/ ser\u00e1n favor tan misterioso \/ como mirar tu sue\u00f1o implicado \/en la vigilia de mis brazos. \/ Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sue\u00f1o, \/ quieta y resplandeciente como una dicha que la memoria elige, \/ me dar\u00e1s esa orilla de tu vida que t\u00fa misma no tienes\u201d. (<em>Amorosa anticipaci\u00f3n<\/em>)<\/p>\n<p>16. \u201cNos rechaz\u00f3 la luz; la noche hab\u00eda llegado con urgencia\u201d. (<em>Una despedida<\/em>)<\/p>\n<p>17. \u201cEl general Quiroga quiso entrar en la sombra \/ llevando seis o siete degollados de escolta\u201d: (<em>El General Quiroga va en coche al muere<\/em>).<\/p>\n<p>18: \u201cResbalo por tu tarde como el cansandio por la piedad de un declive\u201d. (<em>Montevideo<\/em>)<\/p>\n<p>19. \u201cTu ausencia me rodea \/ como la cuerda a la garganta, \/ el mar al que se hunde\u201d. (<em>Ausencia<\/em>)<\/p>\n<p>20. \u201cEn las tr\u00e9mulas tierras que exhalan el verano, \/ el d\u00eda es invisible de puro blanco. El d\u00eda \/ es una estr\u00eda cruel en una celos\u00eda, un fulgor en las costas y una fiebre en el llano\u201d. (<em>Manuscrito hallado en un libro de Joseph Conrad<\/em>)<\/p>\n<div>\n<figure class=\"image\"><img alt=\"Mar\u00eda Kodama\" src=\"http:\/\/hoycordobaweb.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/de-quien-hablaba-borges-realmente-cuando-escribio-no-nos-une-el-amor-sino-el-espanto-4.jpg\" loading=\"lazy\"><figcaption><strong>Mar\u00eda Kodama<\/strong>. Se caso con Borges, el 26 de abril de 1986 en Asunci\u00f3n de Paraguay. El escritor estaba a\u00fan legalmente casado con Elsa Astete y a\u00fan no exist\u00eda el divorcio en Argentina. Fue su heredera universal y ese legado lo tendr\u00e1n sus sobrinos hasta 2056.&nbsp;<\/figcaption><\/figure>\n<\/p><\/div>\n<p>21. \u201cLa luna nueva se ha enredado a un m\u00e1stil\u201d (<em>Singladura<\/em>)<\/p>\n<p>22. \u201cAfrica tiene en la ternidad su destino, donde hayhaza\u00f1as, \u00eddolos, reinos, arduos bosques y espadas\u201d. (<em>Dakar<\/em>)<\/p>\n<p>23. \u201cNo he recobrado tu cercan\u00eda, mi patria, pero ya tengo tus estrellas\u201d. (<em>La promisi\u00f3n en alta mar<\/em>)<\/p>\n<p>24. \u201cAltos eran sus d\u00edas, hechos de cielo y llano\u201d (<em>Dulcia linquimus arva<\/em>)<\/p>\n<p>25. \u201cLa noche es una fiesta larga y sola \u201c (<em>Casi juicio final<\/em>)<\/p>\n<p>26. \u201cHe persistido en la aproximaci\u00f3n de la dicha y en la intimidad de la pena \u201c (<em>Mi vida entera<\/em>)<\/p>\n<p>27. \u201cLa tarde es una herida abierta en el cielo\u201d. (<em>Ultimo sol en Villa Ort\u00fazar<\/em>)<\/p>\n<p>28. \u201cMe dar\u00e1s una ajena inmortalidad, calle sola. \/ Eras ya sombra de mi vida\u201d: (<em>Para una calle del Oeste<\/em>)<\/p>\n<p>29. \u201cA mi ciudad de patios c\u00f3ncavos como c\u00e1ntaros \/ y de calles que surcan las leguas como un vuelo, \/ a mi ciudad de esquinas con aureola de ocaso \/ y arrabales azules, hechos de firmamento\u201d. (<em>Versos de catorce<\/em>)<\/p>\n<p>30: \u201cLa tarde se hab\u00eda abandonado en ayeres, \/ los hombres compartieron un pasado ilusorio. \/ S\u00f3lo falt\u00f3 una cosa: la vereda de enfrente\u201d (<em>Fundaci\u00f3n m\u00edtica de Buenos Aires<\/em>).<\/p>\n<p>31.\u201cHe visto un arrabal infinito donde se cumple una insaciada inmortalidad de ponientes\u201d (<em>Mi vida entera<\/em>)<\/p>\n<p>32. \u201cA m\u00ed se me hace cuento que empez\u00f3 Buenos Aires: la juzgo tan eterna como el agua y el aire.\u201d (<em>Fundaci\u00f3n m\u00edtica de Buenos Aires<\/em>).<\/p>\n<p>33. \u201cPalermo del principio, vos ten\u00edas \/unas cuantas milongas para hacerte valiente \/ y una baraja criolla para tapar la vida \/ y unas albas eternas para saber la muerte\u201d. (<em>Eleg\u00eda de los portones<\/em>)<\/p>\n<p>34. \u201cSe bati\u00f3 cuando Buenos Aires lo quiso \/ en Cepeda, en Pav\u00f3n y en la playa de los Corrales. \/ Pero mi voz no debe asumir sus batallas, \/ porque \u00e9l se las llev\u00f3 en un sue\u00f1o esencial. \/ Porque lo mismo que otros hombres escriben versos, \/ hizo mi abuelo un sue\u00f1o\u201d. (<em>Isidoro Acevedo<\/em>)<\/p>\n<p class=\"destacadoNota\"><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/textum\/borges-babilonico-un-diccionario-de-las-cosas-de-jorge-luis.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\">Borges Babil\u00f3nico: un diccionario de las cosas de Jorge Luis<\/a><\/p>\n<p>35. \u201cMe conmueven las menudas sabidur\u00edas \/ &nbsp;que en todo fallecimiento se pierden \/ -h\u00e1bito de unos libros, de una llave, de un cuerpo entre los otros\u201d. (<em>La noche que en el sur lo velaron<\/em>)<\/p>\n<p>36. \u201cChacarita: \/ desaguadero de esta patria de Buenos Aires, cuesta final, \/ barrio que sobrevives a los otros, que sobremueres, \/ &nbsp;lazareto que est\u00e1s en esta muerte no en la otra vida, \/ he o\u00eddo tu palabra de caducidad y no creo en ella, \/ porque tu misma convicci\u00f3n de angustia es acto de vida \/ y porque la plenitud de una sola rosa es m\u00e1s que tus m\u00e1rmoles\u201d. (<em>Muertes de Buenos Aires<\/em>)<\/p>\n<p>37. \u201cAl horizonte un alambrado le duele\u201d (<em>Ultimo sol en Villa Ort\u00fazar<\/em>)<\/p>\n<p>38. \u201c Crece en la disoluci\u00f3n bajo los sufragios de m\u00e1rmol \/ la naci\u00f3n irrepresentable de muertos \/ que se deshumanizaron en tu tiniebla\u201d. (<em>Muertes de Buenos Aires, La Recoleta<\/em>)<\/p>\n<p>39. \u201cSi te cubriste, por deliberada mano, de muerte, \/ si tu voluntad fue rehusar todas las ma\u00f1anas del mundo, \/ es in\u00fatil que palabras rechazadas te soliciten, \/ predestinadas a imposibilidad y a derrota\u201d. (<em>A Francisco L\u00f3pez Merino<\/em>)<\/p>\n<p>40. \u201cEse disperso amor es nuestro desanimado secreto\u201d (<em>Barrio Norte<\/em>)<\/p>\n<blockquote readability=\"3.4469696969697\">\n<p><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/columnistas\/borges-mujeres-y-esposas-20130324-0030.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\"><strong>Virgen <\/strong>milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sue\u00f1o<\/a>, \/ quieta y resplandeciente como una dicha que la memoria elige\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>41: \u201cDetr\u00e1s de los paredones de mi suburbio, los duros carros \/ rezar\u00e1n con varas en alto a su imposible dios de hierro y de polvo, \/pero \u00bfqu\u00e9 dios, qu\u00e9 \u00eddolo, qu\u00e9 veneraci\u00f3n la tuya, Paseo de Julio? \/ Tu vida pacta con la muerte; toda felicidad, con solo existir, te es adversa\u201d. (<em>El Paseo de Julio<\/em>)<\/p>\n<p>42. \u201cEn un caj\u00f3n de escritorio, entre borradores y cartas, interminablemente sue\u00f1a el pu\u00f1al su sencillo sue\u00f1o de tigre, y la mano se anima cuando lo rige porque el metal se anima, el metal que presiente en cada contacto al homicida para quien lo crearon los hombres\u201d (<em>El pu\u00f1al<\/em>)<\/p>\n<p>43. \u201cNadie rebaje a l\u00e1grima o reproche \/ esta declaraci\u00f3n de la maestr\u00eda \/ de <strong>Dios<\/strong>, que con magn\u00edfica iron\u00eda \/ me dio a la vez los libros y la noche\u201d. (<em>Poema de los dones<\/em>)<\/p>\n<div>\n<figure class=\"image\"><img alt=\"Borges 20240823\" src=\"http:\/\/hoycordobaweb.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/de-quien-hablaba-borges-realmente-cuando-escribio-no-nos-une-el-amor-sino-el-espanto-5.jpg\" loading=\"lazy\"><figcaption><strong>Jorge Luis Borges<\/strong> en la mirada art\u00edstica de <strong>Pablo Temes<\/strong>.<\/figcaption><\/figure>\n<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;44. \u201cPor el \u00e1pice abierto el cono inverso \/ deja caer la cautelosa arena, \/ oro gradual que se desprende y llena \/ el c\u00f3ncavo cristal de su universo\u201d. (<em>El reloj de arena<\/em>)<\/p>\n<p>45. &nbsp;\u201cEn el Oriente se encendi\u00f3 esta guerra \/ cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra. \/ Como<strong> el otro<\/strong>, este juego es infinito\u201d. (<em>Ajedrez<\/em>)<\/p>\n<p>46. \u201cYo que sent\u00ed el horror de los espejos \/ no s\u00f3lo ante el cristal impenetrable \/ donde acaba y empieza, inhabitable, \/ un imposible espacio de reflejos\u201d. (<em>Los espejos<\/em>)<\/p>\n<p>47. \u201cGracias iba a rendir a la fortuna \/ cuando al azar los ojos \/vio un bru\u00f1ido \/ disco en el aire y comprendi\u00f3, aturdido, \/ que se hab\u00eda olvidado de <strong>la luna<\/strong>\u201d. (<em>La luna<\/em>)<\/p>\n<p>48. \u201cQuien la oye caer ha recobrado \/ el tiempo en que la suerte venturosa &nbsp;\/ le revel\u00f3 una flor llamada rosa \/ y el curioso color del colorado\u201d. (<em>La lluvia<\/em>)<\/p>\n<blockquote readability=\"5\">\n<p>Alabada sea la <strong>infinita <\/strong>\/ urdimbre de los efectos y de las causas\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>49. \u201cTodo ha concluido hace ya muchos a\u00f1os. \/ El hierro que ha de herirte se ha herrumbrado; \/ est\u00e1s (como nosotros) condenado\u201d. (<em>A la efigie de un capit\u00e1n de los ej\u00e9rcitos de Cromwell<\/em>)<\/p>\n<p>50. \u201cCunde la tarde en mi alma y reflexiono \/ que el tigre vocativo de mi verso \/ es un tigre de s\u00edmbolos y sombras, \/ una serie de tropos literarios \/ y de memorias de enciclopedia \/ y no <strong>el tigre fatal<\/strong>, la aciaga joya \/ que, bajo el sol o la diversa luna, va cumpliendo en Sumatra o en Bengala \/ su rutina de amor, de ocio y de muerte\u201d. (<em>El otro tigre<\/em>)<\/p>\n<p>51. \u201cDe aquel mercenario cuyo austero \/ oficio era el <strong>coraje<\/strong>, no ha quedado \/ m\u00e1s que una sombra y un fulgor de acero\u201d. (<em>Alusi\u00f3n a una sombra de mil ochocientesos noventa y tantos<\/em>)<\/p>\n<p>52. \u201cTristemente\/ Francisco Borges va por la llanura. \/ Esto que lo cercaba, la metralla, \/ esto que ve, la pampa desmedida, es lo que vio y oy\u00f3 toda la vida\u201d. (<em>Alusi\u00f3n a la muerte del coronel Francisco Borges 1833-74<\/em>).<\/p>\n<div>\n<figure class=\"image\"><img alt=\"Borges\" src=\"http:\/\/hoycordobaweb.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/de-quien-hablaba-borges-realmente-cuando-escribio-no-nos-une-el-amor-sino-el-espanto-6.jpg\" loading=\"lazy\"><figcaption><strong>Borges<\/strong>. En sus versos barri\u00f3 Oriente y Occidente y hoy ellos recorren el mundo.<\/figcaption><\/figure>\n<\/p><\/div>\n<p>53. \u201cNada o muy poco s\u00e9 de mis mayores \/ portugeses, los Borges: vaga gente \/ que prosigue en mi carne, oscuramente,\u201d (<em>Los Borges<\/em>)<\/p>\n<p>54. \u201cNada nos dijo que la historia argentina echar\u00eda a andar por las calles, \/ la historia, la indignaci\u00f3n, el <strong>amor<\/strong>, \/ las muchedumbres como el mar, el nombre de <strong>C\u00f3rdoba<\/strong>, \/ el sabor de lo real y de lo incre\u00edble, el horror y la gloria\u201d (<em>Mil novecientos veintitantos<\/em>)<\/p>\n<p>55. \u201cPatria, yo te he sentido en los ruinosos \/ ocasos de los vastos arrabales \/ y en esa flor de cardo que <strong>el pampero<\/strong> \/ trae al zagu\u00e1n &nbsp;y en la paciente lluvia y en las lentas costumbres de los <strong>astros<\/strong>\u201d. (<em>Oda compuesta en 1960<\/em>)<\/p>\n<p>56. \u201cNadie puede escribir un libro. Para \/ que un libro sea verdaderamente, \/ se requieren la aurora y el poniente, \/ siglos, armas y el mar que une y separa\u201d. (<em>Ariosto y los \u00e1rabes<\/em>)<\/p>\n<p>57. \u201cAlabada sea la infinita \/ urdimbre de los efectos y de las causas \/ que antes de mostrarme <strong>el espejo<\/strong> \/ en que no ver\u00e9 a nadie o ver\u00e9 a otro \/me concede esta pura contemplaci\u00f3n \/ de un lenguaje del alba\u201d. (<em>Al iniciar el estudio de la gram\u00e1tica anglosajona<\/em>)<\/p>\n<p>58. \u201cGentil o hebreo o simplemente un hombre \/ cuya cara en el tiempo se ha perdido; \/ ya no rescataremos del olvido \/las silenciosas letras de su nombre\u201d. &nbsp;(<em>Lucas, XXIII<\/em>)<\/p>\n<p>59. \u201cSu olor medicinal dan a la sombra \/ los eucaliptos: ese olor antiguo \/ que, m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y del ambiguo \/ <strong>lenguaje<\/strong>, el tiempo de las quintas nombra \u201c (<em>Adrogu\u00e9<\/em>)<\/p>\n<p>60. \u201cCuentan que Ulises, harto de prodigios, \/ <strong>llor\u00f3 de amor <\/strong>al divisar su Itaca \/ verde y humilde. El arte es esa Itaca \/ de verde eternidad, no de prodigios\u201d (<em>Arte po\u00e9tica<\/em>).<\/p>\n<p class=\"destacadoNota\"><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/sociedad\/piedra-libre-para-torre-nilsson-el-director-de-cine-mas-taquillero-de-los-a%C3%B1os-70.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\">Con <em>D\u00edas de odio<\/em> (1954), de Leopoldo Torre Nilsson, una obra de Borges &#8211;<em>Emna Zunz<\/em>&#8211;&nbsp;lleg\u00f3 al cine por primera vez<\/a><\/p>\n<p>61. \u201cDe fierro, \/ de encorvados tirantes de enorme fierro tiene que ser la noche, \/ para que no la revienten y la desfonden \/ las muchas cosas que mis ojos han visto, \/ las duras cosas que insoportablemente la pueblan\u201d (<em>Insomnio<\/em>)<\/p>\n<p>62. \u201cVuelve la noche c\u00f3ncava que descifr\u00f3 Anaz\u00e1goras; vuelve a mi carne humana la eternidad constante \/ y el recuerdo \u00bfel proyecto? De un poema incesante: \/ \u201cLo supieron los arduos alumnos de <strong>Pit\u00e1goras<\/strong>\u2026\u201d (<em>La noche c\u00edclica<\/em>).<\/p>\n<p>63. \u201cEn el cristal de un sue\u00f1o he vislumbrado \/ el Cielo y el Infierno prometidos\u201d (<em>Del infierno y del cielo<\/em>)<\/p>\n<p>64. \u201cYo que anhel\u00e9 ser otro (\u2026) al fin me encuentro \/con mi<strong> destino sudamericano<\/strong>. \/ A esta ruinosa tarde me llevaba \/ el laberinto m\u00faltiple de pasos \/ que mis d\u00edas tejieron desde un d\u00eda\/ de la ni\u00f1ez. Al fin he descubierto \/ la rec\u00f3ndita clave de mis a\u00f1os, la suerte de Francisco de Laprida, la letra que faltaba, la perfecta \/ forma que supo Dios desde el principio\u201d. (<em>Poema conjetural<\/em>)<\/p>\n<p>65. \u201cHas aplacado el ansia de las generaciones, \/ has lavado la carne de mi padre y de Cristo. \/ Agua, te lo suplico. Por este so\u00f1oliento \/ enlace de num\u00e9ricas palabras de lo digo, acu\u00e9rdate de Borges, tu narrador, tu amigo. No faltes a mis labios en el postrer momento\u201d. (<em>Poema del cuarto elemento<\/em>)<\/p>\n<p>66. \u201cD\u00f3nde est\u00e1 la <strong>memoria <\/strong>de los d\u00edas \/ que fueron tuyos en la tierra, y tejieron \/ dicha y dolor y fueron para ti el universo? \u201d (<em>A un poeta menor de la antolog\u00eda<\/em>)<\/p>\n<p>67. \u201cQu\u00e9 importa el tiempo sucesivo si en \u00e9l \/ hubo una plenitud, un \u00e9xtasis, una tarde. (<em>P\u00e1gina para recordar al Coronel Su\u00e1rez, vencedor de Jun\u00edn<\/em>)<\/p>\n<p>68. \u201cHas gastado los a\u00f1os y te han gastado. Y todav\u00eda no hays escrito el poema\u201d (<em>Mateo, XXV, 30<\/em>)<\/p>\n<div>\n<figure class=\"image\"><img alt=\"Borges y el cine \" src=\"http:\/\/hoycordobaweb.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/de-quien-hablaba-borges-realmente-cuando-escribio-no-nos-une-el-amor-sino-el-espanto-7.jpg\" loading=\"lazy\"><figcaption><strong>Jorge Luis Borges<\/strong> durante el rodaje de una de sus obras.<\/figcaption><\/figure>\n<\/p><\/div>\n<p>69. \u201cTodas las cosas son palabras del \/ idioma en que Alguien o Algo, noche y d\u00eda \/ escribe esa infinita algarab\u00eda \/ que es la historia del mundo. En su tropel \/ pasan <strong>Cartago y Roma<\/strong>, yo, t\u00fa, \u00e9l, mi vida que no entiendo, esta agon\u00eda de ser enigma, azar, criptograf\u00eda y toda la discordia de Babel\u201d (<em>Una br\u00fajula<\/em>)<\/p>\n<p>70. \u201cAbarbanel, Far\u00edas o Pinedo, \/ arrojados de Espa\u00f1a por imp\u00eda \/ persecuci\u00f3n, conservan todav\u00eda \/ la llave de una casa de Toledo\u201d. (<em>Una llave en Sal\u00f3nica<\/em>)<\/p>\n<p>71. \u201cVuelve a mirar los arduos borradores \/ de aquel primer soneto innominado, la p\u00e1gina arbitraria en que ha mezclado \/ tercetos y cuartetos pecadores\u201d (<em>Un poeta del siglo XIII<\/em>)<\/p>\n<p>72. \u201cSospech\u00e1ndose indigno de otra haza\u00f1a \/ como aquella en<strong> el mar<\/strong>, este soldado, \/ a s\u00f3rdidos oficios resignado, erraba oscuro por su dura Espa\u00f1a\u201d. (<em>Un soldado de Urbina<\/em>)<\/p>\n<p>73. \u201cSi para todo hay t\u00e9rmino y hay tasa \/ y \u00faltima vez y nunca m\u00e1s y olvido \/ \u00bfqui\u00e9n nos dir\u00e1 de qui\u00e9n, en esta casa, sin saberlo, nos hemos despedido? (<em>L\u00edmites<\/em>)<\/p>\n<p>74. \u201cLaberintos, retru\u00e9canos, emblemas, \/ helada y laboriosa nader\u00eda, \/ fue para este jesuita la poes\u00eda, \/ reducida por \u00e9l a estratagemas\u201d. (<em>Baltasar Graci\u00e1n<\/em>)<\/p>\n<p class=\"destacadoNota\"><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/noticias.perfil.com\/noticias\/cultura\/la-pasion-de-borges-por-el-cine.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\">\u201cA veces me pregunto qu\u00e9 razones \/ me mueven a estudiar sin esperanza\u00bb<\/a><\/p>\n<p>75. \u201cYa se hab\u00eda hundido la encorvada luna; \/ lento en<strong> el alba <\/strong>el hombre rubio y rudo \/ pis\u00f3 con receloso pie desnudo \/ la arena minuciosa de la duna\u201d. (<em>Un saj\u00f3n 449 A.D<\/em>.)<\/p>\n<p>76. \u201c Si (como el griego afirma en el Cratilo) \/el nombre es arquetipo de la cosa, \/ en las letras de rosa est\u00e1 la <em>rosa <\/em>\/ y todo el Nilo en la palabra <em>Nilo<\/em>\u201d. &nbsp;(<em>El golem<\/em>)<\/p>\n<p>77. \u201cTorne en mi voz la m\u00e9trica del persa \/a recordar que <strong>el tiempo<\/strong> es la diversa \/ trama de sue\u00f1os \u00e1vidos que somos \/ y que el secreto So\u00f1ador dispersa\u201d. (<em>Rubaiyat<\/em>)<\/p>\n<p>78. \u201cDe esta ciudad de libros hizo due\u00f1os \/ a unos ojos sin luz, que s\u00f3lo pueden \/ leer en las bibliotecas de los sue\u00f1os \/ los insensatos p\u00e1rrafos que ceden \/ las albas a su af\u00e1n\u201d. (<em>Poema de los dones<\/em>)<\/p>\n<p>79. \u201cCreo en el alba o\u00edr un atareado \/ rumor de multitudes que se alejan; \/ son lo que me ha querido y olvidado; espacio y tiempo y Borges ya me dejan\u201d (<em>L\u00edmites<\/em>)<\/p>\n<p>80. \u201cDe las generaciones de las rosas \/ que en fondo del tiempo se han perdido \/ quiero que una se salve del olvido, \/ una sin marxca o signo entre las cosas \/ que fueron\u201d. (<em>Una rosa y Milton<\/em>)<\/p>\n<blockquote readability=\"2.9054054054054\">\n<p>En las letras de rosa est\u00e1 la <em><strong>rosa<\/strong> <\/em>\/ y <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/opinion\/cleopatra-su-nariz-y-su-muerte.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\">todo el Nilo en la palabra <strong><em>Nilo<\/em><\/strong><\/a>\u201d<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>81. \u201cS\u00e9 que hay algo \/ inmortal y esencial que he sepultado \/ en esa biblioteca del pasado \/ en que le\u00ed la historia del hidalgo. \/ Las lentas hojas vuelve un ni\u00f1o y grave \/ sue\u00f1a con vagas cosas que no sabe\u201d. (<em>Lectores<\/em>)<\/p>\n<p>82. \u201cNo hubo m\u00fasica en su alma; s\u00f3lo un vano \/ herbario de met\u00e1foras y argucias \/ y la veneraci\u00f3n de las astucias \/ y el desd\u00e9n de lo humano y sobrehumano\u201d. (<em>Baltasar Graci\u00e1n<\/em>)<\/p>\n<p>83. \u201cD\u00f3nde estar\u00e1 (repito) el malevaje \/ que fund\u00f3 en polvorientos callejones \/ de tierra o en perdidas poblaciones \/ la secta del cuchillo y del <strong>coraje<\/strong>?\u201d (<em>El tango<\/em>)<\/p>\n<p>84. \u201cDios quiere andar entre los hombres \/ y nace de una madre, como nacen \/ los linajes que en polvo se deshacen, \/ y le ser\u00e1 entregado el orbe entero, \/ aire, agua, pan, ma\u00f1anas, piedra y <strong>lirio<\/strong>, \/ pero despu\u00e9s la sangre del martirio, \/ el escarnio, los clavos y el madero\u201d. (<em>Juan, I, 14<\/em>)<\/p>\n<p>85. \u201cPisan mis pies la sombra de las lanzas \/ que me buscan\u201d (<em>Poema conjetural<\/em>)<\/p>\n<p>86. \u201cHay un agrado en observar la arcana \/ arena que resbala y que declina \/ y, a punto de caer, se arremolina \/ con una prisa que es del todo humana\u201d. (<em>El reloj de arena<\/em>)<\/p>\n<p>87. \u201cDios mueve al jugador, y \u00e9ste, la pieza. \/ \u00bfQu\u00e9 dios detr\u00e1s de Dios la trama empieza \/ de polvo y tiempo y suelo y agon\u00edas?\u201d (<em>Ajedrez<\/em>)<\/p>\n<p class=\"destacadoNota\"><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/sociedad\/por-que-nos-gusta-tanto-el-olor-a-lluvia-existe.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\">\u201cLa lluvia es una cosa \/ que sin duda sucede en <strong>el pasado<\/strong>\u201d<\/a><\/p>\n<p>95. \u201cTodo acontece y nada se recuerda \/ en esos gabinetes cristalinos \/&nbsp;Donde, como fant\u00e1sticos rabinos, leemos los libros de derecha a izquierda\u201d. (<em>Los espejos<\/em>)<\/p>\n<p>96. \u201cPensaba que <strong>el poeta <\/strong>es aquel hombre \/ que, como el rojo Ad\u00e1n del Para\u00edso, \/ impone a cada cosa su preciso \/ y verdadero y no sabido nombre\u201d. (<em>La luna<\/em>)<\/p>\n<p>97. \u201cLa lluvia es una cosa \/ que sin duda sucede en <strong>el pasado<\/strong>\u201d. (<em>La lluvia<\/em>)<\/p>\n<p>98. \u201cMirar el r\u00edo hecho de tiempo y agua \/ y recordar que el tiempo es otro r\u00edo, \/ saber que nos perdemos como el r\u00edo \/ y que los rostros pasan como el agua\u201d. (<em>Arte po\u00e9tica<\/em>).<\/p>\n<p>99. \u201cCreo esta noche en la terrible inmortalidad; \/ ning\u00fan hombre ha muerto en el tiempo, ninguna mujer, ning\u00fan muerto, \/ porque esta inevitable realidad de fierro y de barro \/ tiene que atravesar la indiferencia de cuantos est\u00e9n dormidos o muertos\u201d. (<em>Insomnio<\/em>)<\/p>\n<p>100. \u201cTra\u00eda las palabras esenciales \/ de una lengua que el tiempo exaltar\u00eda \/ a m\u00fasica de <strong>Shakespeare<\/strong>: noche, d\u00eda, \/ agua, fuego, colores y metales\u201d. (<em>Un saj\u00f3n 449 A.D<\/em>.)<\/p>\n<p>101. \u201c\u00a1Ah, si aquel otro despertar, la muerte, \/ me deparara un <strong>tiempo sin memoria<\/strong> \/ de mi nombre y de todo lo que he sido! \/ \u00a1Ah, si en esa ma\u00f1ana hubiera olvido! (<em>El despertar<\/em>)<\/p>\n<p>102. \u201cYa la espada de hierro ha ejecutado \/ la debida labor de la venganza\u201d. (<em>Odisea, libro vig\u00e9simo tercero<\/em>)<\/p>\n<p>103. \u201c<strong>Sarmiento <\/strong>el so\u00f1ador sigue so\u00f1\u00e1ndonos\u201d (<em>Sarmiento<\/em>)<\/p>\n<p>104. \u201cA veces me pregunto qu\u00e9 razones \/ me mueven a estudiar sin esperanza \/ de precisi\u00f3n, mientras mi noche avanza, la lengua de los \u00e1speros sajones\u201d. (<em>Composici\u00f3n escrita en un ejemplar de la gesta de Beowulf<\/em>)<\/p>\n<p class=\"destacadoNota\"><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/radio.perfil.com\/noticias\/politica\/ushuaia-un-destino-blanco-que-nunca-decepciona.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\">\u201cNada es la patria, pero todos lo somos\u00bb<\/a><\/p>\n<p>105. \u201cUna mitolog\u00eda de <strong>pu\u00f1ales <\/strong>\/ lentamente se anula en el olvido; \/ una canci\u00f3n de gesta se ha perdido \/ en s\u00f3rdidas noticias policiales\u201d (<em>El tango<\/em>)<\/p>\n<p>106. \u201cEn la noche de <strong>Islandia<\/strong>, la salobre \/ borrasca mueve el mar\u201d (<em>Snorri Sturluson 1179-1241<\/em>)<\/p>\n<p>107. \u201cSupiste que vencer o ser vencido \/ son caras de un <strong>Azar<\/strong> indiferente, \/ que no hay otra virtud que ser valiente \/ y que el m\u00e1rmol, al fin, ser\u00e1 el olvido\u201d. (<em>A Carlos XII<\/em>)<\/p>\n<p>108. \u201cS\u00f3lo una cosa no hay. Es el olvido. \/ Dios, que salva el metal, salva la escoria \/ y cifra en Su prof\u00e9tica memoria \/ las lunas que ser\u00e1n y las que han sido. \/ Ya todo est\u00e1. Los miles de reflejos \/ que entre los dos crep\u00fasculos del d\u00eda \/ tu rostro fue dejando en los espejos \/ y los que ir\u00e1 dejando todav\u00eda\u201d. (<em>Everness<\/em>)<\/p>\n<p>109. \u201cNada es <strong>la patria<\/strong>, pero todos lo somos. \/ Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante, ese l\u00edmpido fuego misterioso\u201d (<em>Oda escrita en 1966<\/em>)<\/p>\n<p>110. &nbsp;\u201cVenga una historia de ayer \/ que apreciar\u00e1n los m\u00e1s lerdos; \/ el destino no hace acuerdos \/ y nadie se lo reproche -\/ ya estoy viendo que esta noche \/ vienen del <strong>Sur <\/strong>los recuerdos\u201d. (<em>Milonga de dos hermanos<\/em>)<\/p>\n<div>\n<figure class=\"image\"><img alt=\"30_06_2024_borges_cedoc_g\" src=\"http:\/\/hoycordobaweb.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/de-quien-hablaba-borges-realmente-cuando-escribio-no-nos-une-el-amor-sino-el-espanto-8.jpg\" loading=\"lazy\"><figcaption>Jorge Luis Borges.&nbsp;<\/figcaption><\/figure>\n<\/p><\/div>\n<p>111. \u201cEl ruin ser\u00e1 generoso \/ y el flojo ser\u00e1 valiente: no hay cosa como la muerte \/ para mejorar a la gente\u201d. (<em>\u00bfD\u00f3nde se habr\u00e1n ido?<\/em>)<\/p>\n<p>112. \u201cMe acuerdo. Fue en <strong>Balvanera<\/strong>, \/ en una noche lejana \/ que alguien dej\u00f3 caer el nombre \/ de un tal Jacinto Chiclana\u201d (<em>Milonga de Jacinto Chiclana<\/em>)<\/p>\n<p>113. \u201cVenga un rasgueo y ahora, \/ con el permiso de ustedes, \/ le estoy cantando, se\u00f1ores, \/ a don Nicanor Paredes. \/ No lo vi r\u00edgido y muerto ni siquiera lo vi enfermo; \/ lo veo con paso firme \/ pisar su feudo, <strong>Palermo<\/strong>\u201d. (<em>Milonga de don Nicanor Paredes<\/em>)<\/p>\n<p>114. \u201cA un compadrito le canto \/ que era el patr\u00f3n y ornato \/ de las casas menos santas \/ del barrio de Triunvirato. \/ (\u2026) A las pardas zanguaneras \/no les resultaba ingrato \/ el amor de ese valiente, que les dio tan buenos ratos\u201d. (<em>El t\u00edtere<\/em>)<\/p>\n<p>115. \u201c<strong>Milonga <\/strong>para que el tiempo \/vaya borrando fronteras; \/ por algo tienen los mismos \/ colores las dos banderas\u201d. (<em>Milonga para los orientales<\/em>)<\/p>\n<p class=\"destacadoNota\"><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/cultura\/el-virus-borges.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\">El virus Borges<\/a><\/p>\n<p>116. \u201cManuel Flores va a morir. \/ Eso es moneda corriente; <strong>morir <\/strong>es una costumbre \/ que suele tener la gente\u201d. (<em>Milonga de Manuel Flores<\/em>)<\/p>\n<p>117. \u201cSe cuenta que una mujer \/ fue y lo entreg\u00f3 a la partida; a todos, tarde o temprano, nos va entregando la vida\u201d. (<em>Milonga de Calandria<\/em>)<\/p>\n<p>118. \u201cNo habr\u00e1 nunca una puerta. Est\u00e1s adentro \/ y el alc\u00e1zar abarca el universo \/ y no tiene ni anverso ni reverso \/ ni externo muro ni secreto centro. \/ No esperes que el rigor de tu camino \/ que tercamente se bifurca en otro, \/que tercamente se bifurca en otro \/ tendr\u00e1 fin. Es de hierro tu destino \/ como tu juez\u201d. (<em>Laberinto<\/em>)<\/p>\n<p>119. \u201cQue no profanen tu sagrado suelo, <strong>Inglaterra<\/strong>, \/ <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/reperfilar\/se-cumplen-81-anos-de-la-alianza-entre-benito-mussolini-y-adolf-hitler.phtml\" rel=\"noopener noreferrer\">el jabal\u00ed alem\u00e1n y la hiena italiana<\/a>. Isla de Shakespeare, que tus hijos te salven \/ y tambi\u00e9n tus sombras gloriosas\u201d. (<em>A cierta sombra, 1940<\/em>)<\/p>\n<p>120. \u201cEl simulacro alz\u00f3 los so\u00f1olientos \/ p\u00e1rpados y vio formas y colores \/ que no entendi\u00f3, perdidos en rumores \/ y ensay\u00f3 temerosos movimientos. \/ Gradualmente se vio (como nosotros) \/ aprisionado en esta red sonora \/ de Antes, Despu\u00e9s, Ayer, Mientras, Ahoa, Derecha, Izquierda, Yo, T\u00fa, Aquellos, Otros\u201d. (<em>El golem<\/em>)<\/p>\n<p>121. \u201cLento en mi sombra, la penumbra hueca \/ exploro con el b\u00e1culo indeciso, \/ yo, que me figuraba el <strong>Para\u00edso <\/strong>(bajo la especie de una biblioteca\u201d. (<em>Poema de los dones<\/em>)<\/p>\n<p>122. \u201c\u00a1Cu\u00e1ntas cosas, \/ limas, umbrales, atlas, copas, clavos, \/nos sirven como t\u00e1citos esclavos, \/ <strong>ciegas<\/strong> y extra\u00f1amente sigilosas! Durar\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de nuestro olvido; no sabr\u00e1n nunca que nos hemos ido\u201d. (<em>Las cosas<\/em>)<\/p>\n<p>123. \u201cEl ruin ser\u00e1 generoso \/ y el flojo ser\u00e1 valiente: no hay cosa como la muerte \/ para mejorar a la gente\u201d. (<em>\u00bfD\u00f3nde se habr\u00e1n ido?<\/em>)<\/p>\n<p>124. \u201cAqu\u00ed la tarde cenicienta espera \/ el fruto que le debe la ma\u00f1ana; \/ aqu\u00ed mi sombra en la no menos vana \/ sombra final se perder\u00e1, ligera. \/ No nos une el amor sino el espanto; \/ ser\u00e1 por eso que la quiero tanto\u201d. (<strong><em>Buenos Aires<\/em><\/strong>)<\/p>\n<p>125. \u201cSi las p\u00e1ginas de este libro consienten <strong>alg\u00fan verso feliz<\/strong>, perd\u00f3neme el lector la descortes\u00eda de haberlo usurpado yo, previamente. Nuestras nada poco difieran; es trivial y fortuita la circunstancia de que seas t\u00fa el lector de estos ejercicios, y yo su redactor\u201d (<em>Fervor de Buenos Aires, \u201cA qui\u00e9n leyere\u201d, 1969<\/em>).<\/p>\n<div class=\"article__tags\">\n<p>En esta Nota<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A menos que pueda exhibirse una credencial rom\u00e1ntica o que James Joyce y William Faulkner oficien de gu\u00edas en el infierno de la p\u00e1gina en blanco, todos los que alguna vez han pasado por el oficio saben que escribir es esencialmente re-escribir. Nadie lo sab\u00eda mejor que Jorge Luis Borges, que naci\u00f3 hace exactamente 125 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":82110,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[19],"tags":[407,405,403,404,406],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82109"}],"collection":[{"href":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=82109"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82109\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/82110"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=82109"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=82109"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=82109"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}