{"id":39348,"date":"2022-04-02T01:32:00","date_gmt":"2022-04-02T01:32:00","guid":{"rendered":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/2022\/04\/02\/el-cura-perez-un-hampon-que-fue-corresponsal-desde-la-carcel-de-devoto\/"},"modified":"2022-04-02T01:32:00","modified_gmt":"2022-04-02T01:32:00","slug":"el-cura-perez-un-hampon-que-fue-corresponsal-desde-la-carcel-de-devoto","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/2022\/04\/02\/el-cura-perez-un-hampon-que-fue-corresponsal-desde-la-carcel-de-devoto\/","title":{"rendered":"El Cura P\u00e9rez, un hamp\u00f3n que fue corresponsal desde la c\u00e1rcel de Devoto"},"content":{"rendered":"<p><img src=\"http:\/\/hoycordobaweb.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-cura-perez-un-hampon-que-fue-corresponsal-desde-la-carcel-de-devoto.jpg\"><\/p>\n<figure class=\"mb-3\"><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/hoycordobaweb.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-cura-perez-un-hampon-que-fue-corresponsal-desde-la-carcel-de-devoto-2.jpg\" width=\"100%\" height=\"100%\" alt=\"El Cura Prez ilustracin de Osvaldo Rvora\"><figcaption> El Cura P\u00e9rez, ilustraci\u00f3n de Osvaldo R\u00e9vora. <\/figcaption><\/figure>\n<p>Por alg\u00fan extra\u00f1o designio del turismo penitenciario, \u00e9l hab\u00eda recalado en la c\u00e1rcel de Rawson. Desde all\u00ed, el 12 de septiembre de 1989 envi\u00f3 una carta a la redacci\u00f3n del diario Nuevo Sur. <strong>Lo primero que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue su excelente prosa.<\/strong><\/p>\n<p>El tipo aseguraba que otro preso le hab\u00eda revelado el sitio en el que estar\u00edan <strong>los restos de Rodolfo Clutterbuck<\/strong>, un directivo de Alpargatas secuestrado el 16 de octubre de 1988.<\/p>\n<p>Cacho Novoa \u2013mi jefe en la secci\u00f3n de Policiales\u2013 esboz\u00f3 una sonrisa, porque sab\u00eda que las presuntas coordenadas de aquella inhumaci\u00f3n clandestina se hab\u00edan convertido en<strong> una excusa para todo convicto recluido en una prisi\u00f3n lejana <\/strong>que deseaba ser trasladado a un lugar de detenci\u00f3n m\u00e1s cosmopolita.<\/p>\n<p>Sin embargo, no dud\u00f3 en hacerle llegar al juez Nelson Varazo \u2013que tramitaba esa causa\u2013 el dato en cuesti\u00f3n. Y \u00e9ste se apur\u00f3 en disponer la comparecencia del recluso en su despacho, no sin antes alojarlo en un penal capitalino.<\/p>\n<p>La noticia de dicha mudanza nos lleg\u00f3 en una segunda misiva, esta vez entregada en mano por su pareja, una mujer menuda y todav\u00eda joven que respond\u00eda al nombre de Celia. <strong>Al leerla, nuevamente me sent\u00ed algo sorprendido por su manejo de la escritura. <\/strong>Y Novoa tambi\u00e9n. Lo cierto es que ello bast\u00f3 para que tom\u00e1ramos una decisi\u00f3n: convertir a ese hombre en <strong>nuestro corresponsal en la c\u00e1rcel de Villa Devoto.<\/strong><\/p>\n<p>Aunque \u2013como era de suponer\u2013 las excavaciones emprendidas a ra\u00edz de su testimonio arrojaron resultados negativos, \u00e9l <strong>no fue devuelto a Rawson. <\/strong>Por lo tanto, comenz\u00f3 a desarrollar su nuevo oficio ya definitivamente instalado en el presidio de la calle Berm\u00fadez.<\/p>\n<p>Y con un arranque promisorio, dado que <strong>por su intermedio pudimos fogonear algunas primicias<\/strong>; entre ellas, la existencia de una red compuesta por oficiales del Servicio Penitenciario dedicada a la venta de armas robadas en el arsenal de Devoto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n<strong> logramos tener acceso a la palabra de los presos m\u00e1s codiciados por la prensa<\/strong>, adem\u00e1s de conseguir datos de casos sobre los que otros medios \u00fanicamente pose\u00edan la versi\u00f3n policial. En paralelo, todos los martes public\u00e1bamos <strong>su propia<\/strong> <strong>columna, intitulada \u201cDesde mi celda\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p>Al respecto, recuerdo una en particular. Trataba de un convicto que sol\u00eda quejarse amargamente de no ser visitado por sus parientes; esa nota, que abordaba de un modo conmovedor el tema del desamparo carcelario, conten\u00eda una detalle final: <strong>el tipo estaba preso por haber asesinado a toda su familia.<\/strong><\/p>\n<p>Al principio, la comunicaci\u00f3n con el autor de aquellas historias fue solo epistolar. Hasta que, durante una lluviosa ma\u00f1ana de octubre, acud\u00ed a su lugar de residencia. <strong>Los guardias revisaron con celo los cigarrillos que tra\u00eda para \u00e9l.<\/strong> Luego, mientras avanzaba por el pasillo que conduce al locutorio, tem\u00ed por un instante no reconocerlo. Sin embargo, una silueta emergi\u00f3 del fondo para ir a&nbsp; mi encuentro. <strong>Era Juan Carlos P\u00e9rez, a quien todos llamaban \u00abEl Cura\u201d.<\/strong> Luego supe que arrastraba ese mote desde que asalt\u00f3 una agencia burs\u00e1til disfrazado con una sotana.<\/p>\n<figure class=\"mb-3\"><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/hoycordobaweb.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-cura-perez-un-hampon-que-fue-corresponsal-desde-la-carcel-de-devoto-3.jpg\" width=\"100%\" height=\"100%\" alt=\"Una de las tantas notas que escribi El Cura desde su celda\"><figcaption> Una de las tantas notas que escribi\u00f3 El Cura desde su celda. <\/figcaption><\/figure>\n<h2 class>El laberinto de la soledad<\/h2>\n<p><\/p>\n<figure class=\"mb-3\"><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/hoycordobaweb.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-cura-perez-un-hampon-que-fue-corresponsal-desde-la-carcel-de-devoto-4.jpg\" width=\"100%\" height=\"100%\" alt=\"La crcel de Villa Devoto donde El Cura inici su carrera periodstica\"><figcaption> La c\u00e1rcel de Villa Devoto, donde El Cura inici\u00f3 su carrera period\u00edstica. <\/figcaption><\/figure>\n<p> &nbsp;Mucho antes de que P\u00e9rez se convirtiera en El Cura, exactamente durante<strong> la madrugada del 30 de julio de 1964<\/strong>, tres muchachos ingresaron al <strong>Pusycat, un cabaret ubicado en la zona del Bajo.<\/strong> Uno de ellos era \u00e9l.<\/p>\n<p>Su Smith &amp; Wesson le pesaba en la cintura. Pero vacil\u00f3 en desenfundarla. El m\u00e1s vehemente de los reci\u00e9n llegados \u2013al que le dec\u00edan \u00abEl P\u00e1jaro\u00bb\u2013 ya lo ten\u00eda enca\u00f1onado al cajero; el otro \u2013un tal Tito\u2013 lo cubr\u00eda desde una peque\u00f1a tarima. Y Juan Carlos estaba como inm\u00f3vil.<strong> Era su bautismo de fuego en el delito.<\/strong><\/p>\n<p>Lo cierto es que el tr\u00edo hab\u00eda planificado ese golpe con esmero; ello incluy\u00f3 un minucioso trabajo de inteligencia previa y el robo de un Chevrolet 400 para evacuar el lugar. Ahora todo parec\u00eda ir sobre rieles. Pero, de pronto, el adicionista intent\u00f3 resistir. Fue el puntapi\u00e9 inicial de un tr\u00e1gico fracaso: El P\u00e1jaro le prodig\u00f3 un culatazo en la cabeza con tan mala fortuna que se le escap\u00f3 un tiro; <strong>el proyectil dio de lleno en la frente de Tito<\/strong>, que muri\u00f3 antes de caer sobre una mesita. Entonces hubo gritos, m\u00e1s disparos y un desaforado repliegue. En la esquina se toparon con un patrullero. El P\u00e1jaro termin\u00f3 acribillado y P\u00e9rez, en la vieja penitenciar\u00eda de Caseros. <strong>Fue su viaje inici\u00e1tico al pa\u00eds de las rejas.<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Aquella vez estuve preso seis a\u00f1os, un mes y tres d\u00edas.<\/p>\n<p>Pronunci\u00f3 aquella frase enarcando sus tupidas cejas, antes de quedar en silencio. <strong>Est\u00e1bamos sentados en el rinc\u00f3n de una sala llena de presos y visitas. <\/strong>Mi anfitri\u00f3n ahora parec\u00eda concentrado en el agua que vert\u00eda sobre la yerba; en realidad calibraba sus pr\u00f3ximas palabras. Entonces, solt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013Estar por primera vez en una c\u00e1rcel fue para m\u00ed como haber ingresado en el reino del rev\u00e9s. Porque cuando estaba en libertad pensaba que ser ladr\u00f3n era algo que se dec\u00eda muy bajito, en un c\u00edrculo \u00edntimo. Pero lo que en la calle se confiesa por lo bajo, en la c\u00e1rcel se dice abiertamente. Y hasta con orgullo.<strong> En mi caso, mitigaba las horas muertas del encierro escuchando a los presos m\u00e1s veteranos<\/strong>; ellos, claro, no hablaban de otra cosa que de delitos. Y poco a poco fui aprendiendo. Entr\u00e9 a la tumba siendo apenas un ladroncito y obtuve la libertad hecho ya un ladronazo. Sal\u00ed el 5 de septiembre de 1970.<\/p>\n<p>Tras evocar la fecha, el Cura qued\u00f3 otra vez en silencio. Luego, a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013Aquella vez estuve afuera trece meses y seis d\u00edas.<\/p>\n<p>Y \u2013seg\u00fan su relato\u2013 tal lapso habr\u00eda sido intenso. En resumidas cuentas, <strong>el ex convicto no tard\u00f3 en volcar a la pr\u00e1ctica las ense\u00f1anzas adquiridas detr\u00e1s de los muros.<\/strong> Tanto es as\u00ed que, despu\u00e9s de asociarse con dos viejos conocidos de la c\u00e1rcel, emprendi\u00f3 una mete\u00f3rica carrera contra la propiedad privada. Sus blancos preferenciales fueron inmobiliarias, f\u00e1bricas y empresas. <strong>Fue en esos d\u00edas cuando ocurri\u00f3 el episodio de la sotana. <\/strong>Por entonces, cuando la ocasi\u00f3n le era propicia, El Cura tambi\u00e9n sol\u00eda perpetrar asaltos unipersonales.<\/p>\n<p>\u2013Una vez me dieron el dato de que hab\u00eda un despachante de aduana con tres kilos de oro en la casa. El tipo viv\u00eda en Palermo. Yo lo vigil\u00e9 durante d\u00edas. Y una tarde me mand\u00e9. Pero, en medio de una distracci\u00f3n m\u00eda, ese tipo se me rechifl\u00f3; se me vino encima con una cuchilla. Era mi vida a la de \u00e9l.<\/p>\n<p>Por ese hecho, P\u00e9rez fue nuevamente preso y <strong>condenado por \u201chomicidio en ocasi\u00f3n de robo\u201d<\/strong>. Era la pena que a\u00fan estaba purgando.<\/p>\n<p>Ahora, en esa ma\u00f1ana de octubre, serv\u00eda el \u00faltimo mate justo cuando un guardia anunci\u00f3 la finalizaci\u00f3n de la visita.&nbsp;Afuera segu\u00eda lloviendo.<\/p>\n<div class=\"video_repositive\"> <a class=\"video_sticky\" href=\"javascript:void();\" onclick=\"removeStuckVideo(true);\"><i class=\"far fa-window-close\"><\/i><\/a> <\/p>\n<div id=\"jcrg9mHZeFM\" class=\"video_telam\" readability=\"6.5\">\n<div class=\"feature_article_inner\" readability=\"33\">\n<p><h2 class=\"text-center\">En \u00abEl otro lado\u00bb, aparece El Cura P\u00e9rez con barba postiza<\/h2>\n<\/p><\/div>\n<p>VER VIDEO <i class=\"fas fa-play\"><\/i><\/p>\n<\/p><\/div><\/div>\n<h2 class>El fantasma de la libertad<\/h2>\n<p>Nuestro hombre en Devoto continu\u00f3 escribiendo sus columnas hasta fines de 1990, cuando el diario dej\u00f3 de ser editado. A partir de entonces \u2013gracias a una gesti\u00f3n de Novoa\u2013, comenz\u00f3 a publicar en \u00abEsto\u00bb, la legendaria revista policial dirigida por Pancho Lo\u00edacono.<\/p>\n<figure class=\"left mb-3\"><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/hoycordobaweb.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-cura-perez-un-hampon-que-fue-corresponsal-desde-la-carcel-de-devoto-5.jpg\" width=\"100%\" height=\"100%\" alt=\"Prez en la foto de sus columnas\"><figcaption> P\u00e9rez, en la foto de sus columnas <\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Yo lo segu\u00eda visitando cada tanto. <\/strong>Despu\u00e9s fue trasladado a la Colonia Penitenciaria de Ezeiza.<strong> En febrero de 1993 recobr\u00f3 la libertad. <\/strong>Mi reencuentro con \u00e9l ocurri\u00f3 en un departamento de la calle Piedras que un amigo suyo le hab\u00eda prestado. El Cura viv\u00eda all\u00ed con Celia. <strong>Su actitud no parec\u00eda ser la de alguien que hab\u00eda pasado 23 a\u00f1os seguidos en la sombra.<\/strong> En aquella ocasi\u00f3n comimos un asado que se prolong\u00f3 hasta la madrugada.&nbsp;<\/p>\n<p>Algunos meses despu\u00e9s fui convocado por Fabi\u00e1n Polosecky \u2013a quien todos llam\u00e1bamos \u201cPolito\u201d\u2013 como investigador de su programa \u00abEl otro lado\u00bb. Y El Cura fue uno los entrevistados.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo entre Polito y \u00e9l se desarroll\u00f3 en una mesa del bar Brit\u00e1nico.<\/p>\n<p>\u2013Estoy libre desde hace tres meses y una semana. Antes contaba los d\u00edas que me faltaban para salir; ahora cuento los d\u00edas que me sobran \u2013dijo, a modo de de presentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Polito, entonces, pregunt\u00f3:<\/p>\n<p><strong>\u2013\u00bfNo pens\u00e1s que en alg\u00fan momento vas a dejar de contar?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Ojal\u00e1. Pero la libertad no es la fantas\u00eda que uno ten\u00eda estando en cana. All\u00ed uno piensa: \u00abCuando est\u00e9 afuera se acabar\u00e1n los problemas\u00bb. En realidad se acabaran todos los problemas de la reja. Y empiezan otros; porque a fin de mes hay que pagar el tel\u00e9fono, la luz y las expensas. Tengo que mantener a mi familia, y las tentaciones son muy grandes. A veces me siento como los tipos esos que van a Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos: ellos se prometen a s\u00ed mismos no beber durante las pr\u00f3ximas 24 horas. Yo hago lo mismo: <strong>trato de aguantar 24 horas sin salir de ca\u00f1o.<\/strong><\/p>\n<p>Por alg\u00fan motivo, <strong>El Cura no quiso salir por TV a cara descubierta. <\/strong>En consecuencia, le pusimos una barba postiza. A pesar de que nos hab\u00eda costado unos 100 d\u00f3lares, era muy bizarra; con ella, El Cura <strong>parec\u00eda el villano de las pel\u00edculas de Chaplin.<\/strong> Al concluir la entrevista, luego de saludar a todos con un apret\u00f3n de manos, detuvo un taxi y parti\u00f3\u2026 con la barba.<\/p>\n<p><strong>Fue la \u00faltima vez que lo tuve ante mis ojos.<\/strong><\/p>\n<p>Durante la ma\u00f1ana del 4 de diciembre de 1995, despu\u00e9s el asalto a una ferreter\u00eda de Almagro, los dos autores del hecho emprendieron una vertiginosa huida a bordo de una moto. El due\u00f1o del local \u2013un polic\u00eda retirado\u2013 trat\u00f3 de frenarlos a balazos. <strong>Uno de los pistoleros fue alcanzado en la espalda. <\/strong>Y se desangr\u00f3 poco despu\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>El Cura P\u00e9rez hab\u00eda dejado, para siempre, de contar los d\u00edas.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Cura P\u00e9rez, ilustraci\u00f3n de Osvaldo R\u00e9vora. 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