{"id":29006,"date":"2021-09-11T03:08:00","date_gmt":"2021-09-11T03:08:00","guid":{"rendered":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/2021\/09\/11\/la-ultima-y-sangrienta-noche-del-gato-bonica-el-asesino-mas-buscado\/"},"modified":"2021-09-11T03:08:00","modified_gmt":"2021-09-11T03:08:00","slug":"la-ultima-y-sangrienta-noche-del-gato-bonica-el-asesino-mas-buscado","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/hoycordobaweb.com\/index.php\/2021\/09\/11\/la-ultima-y-sangrienta-noche-del-gato-bonica-el-asesino-mas-buscado\/","title":{"rendered":"La \u00faltima y sangrienta noche del \u00abGato\u00bb Bonica, el asesino m\u00e1s buscado"},"content":{"rendered":"<p><img src=\"http:\/\/hoycordobaweb.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/la-ultima-y-sangrienta-noche-del-gato-bonica-el-asesino-mas-buscado.gif\"><\/p>\n<div class=\"image\" id=\"image\" readability=\"10\"> <img src=\"http:\/\/hoycordobaweb.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/la-ultima-y-sangrienta-noche-del-gato-bonica-el-asesino-mas-buscado.jpg\" alt=\"El &quot;Gato&quot; Bonica ten\u00eda como mano derecha -y pareja- a Miriam Herrera, una joven de 23 a\u00f1os que antes de su carrera delictiva hab\u00eda sido novicia en el Convento de Santo Domingo y bailarina en un cabaret de mala muerte.\" title=\"El &quot;Gato&quot; Bonica ten\u00eda como mano derecha -y pareja- a Miriam Herrera, una joven de 23 a\u00f1os que antes de su carrera delictiva hab\u00eda sido novicia en el Convento de Santo Domingo y bailarina en un cabaret de mala muerte.\"><\/p>\n<p>El \u00abGato\u00bb Bonica ten\u00eda como mano derecha -y pareja- a Miriam Herrera, una joven de 23 a\u00f1os que antes de su carrera delictiva hab\u00eda sido novicia en el Convento de Santo Domingo y bailarina en un cabaret de mala muerte.<\/p>\n<\/div>\n<p>El Ford Falcon gris permanec\u00eda estacionado all\u00ed desde la tarde anterior, sin disimular su condici\u00f3n de veh\u00edculo policial no identificable. Sus ocupantes persist\u00edan en escrutar el edificio ubicado sobre la calle Hip\u00f3lito Irigoyen 1310.<\/p>\n<p><strong>Horas despu\u00e9s irrumpi\u00f3 una caravana compuesta por otros dos Falcon y tres patrulleros. <\/strong>Algunos uniformados tomaron posiciones en la vereda; el resto se perdi\u00f3 a trav\u00e9s del port\u00f3n. Llevaba la voz cantante un subcomisario. Ya en el d\u00e9cimo piso,<strong> sus hombres amartillaron las armas. Y \u00e9l se plant\u00f3 en el extremo del pasillo<\/strong>, a unos doce pasos del departamento H, como un futbolista a punto de ejecutar un penal. Luego tom\u00f3 carrera. El estr\u00e9pito fue ensordecedor. Pero la puerta no cedi\u00f3.<strong> Era la madrugada del 24 de octubre de 1984.<\/strong><\/p>\n<p>El primer signo visible de esta trama ocurri\u00f3 el 27 del mes anterior, con la aparici\u00f3n de <strong>unas bolsas tipo consorcio, en los barrios de Caballito, Parque Patricios, Boedo y Flores, que conten\u00edan partes de un cuerpo desmembrado.<\/strong><\/p>\n<p>El inspector Enrique Saladino, sobre quien recay\u00f3 el caso, no dud\u00f3 de su car\u00e1cter \u2013como se dec\u00eda entonces\u2013 \u201cpasional\u201d, dadas las m\u00faltiples heridas punzantes que la v\u00edctima mostraba en la zona genital. Era \u2013<strong>seg\u00fan el informe forense<\/strong>\u2013<strong>, un \u201cmasculino\u201d de unos 30 a\u00f1os\u201d<\/strong>. Y fue identificado por un peque\u00f1o tatuaje. Aquella etapa de la pesquisa le llev\u00f3 al inspector casi una semana. De modo que, en la ma\u00f1ana del&nbsp; 4 de octubre, ten\u00eda la mirada clavada sobre una foto de prontuario.<\/p>\n<p>Frente a \u00e9l, un subcomisario le susurr\u00f3:&nbsp;<em>\u201cMantequilla\u201d era un muchacho de cuidado&#8230;<br \/>&nbsp;<\/em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/>En este punto, explic\u00f3 que aquel apodo se deb\u00eda a la piel blanquecina de<strong> Jorge Colazo, un ex convicto dedicado al robo de automotores.<\/strong><\/p>\n<blockquote readability=\"11\">\n<p>En&nbsp; bolsas tipo consorcio, por los barrios de Caballito, Parque Patricios, Boedo y Flores, aparecieron partes de un cuerpo desmembrado. Era Jorge \u00abMantequilla\u00bb Colazo, compinche del Gato Bonica<span class=\"comilla\">\u201d<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>La \u201cpista pasional\u201d acababa as\u00ed de girar hacia un ajuste de cuentas.&nbsp;Saladino, que pertenec\u00eda a Homicidios, no tard\u00f3 en comprender que por ello la investigaci\u00f3n pasar\u00eda a la \u00f3rbita de Robos y Hurtos. Su interlocutor era uno de los jerarcas de esa divisi\u00f3n; su nombre: Carlos Salguero. Y lo cierto es que sab\u00eda por donde empezar. Poco antes, <strong>un sopl\u00f3n hab\u00eda proporcionado un dato revelador: el finado caminaba con Jorge Alberto Bonica.<\/strong><\/p>\n<p>Los duelistas<\/p>\n<p>Salguero era un cazador avezado. Y Bonica, una suerte de azote social.<\/p>\n<p>El primero hab\u00eda desarrollado sus aptitudes persecutorias en la temible Superintendencia de Seguridad Federal,<strong> el brazo pol\u00edtico de la dictadura<\/strong>. En aquellos d\u00edas, sus presas preferenciales sol\u00edan ser ciudadanos sospechados de \u201cactividades subversivas\u201d. Ya bajo la democracia supo volcar su experiencia a la lucha contra el delito com\u00fan.<\/p>\n<p>El otro, por su parte, <strong>se hab\u00eda iniciado en el delito antes de cumplir los 15 a\u00f1os<\/strong>, reventando vidrieras de comercios para saquear la mercader\u00eda. Y no tard\u00f3 en pasar de esa modalidad a los asaltos a mano armada. <strong>Ahora, a los 29 a\u00f1os, deb\u00eda unas ocho muertes<\/strong>; entre ellas, la de una anciana a la que oblig\u00f3 a tragar su dentadura postiza.&nbsp;<\/p>\n<p>Salguero no evit\u00f3 sonre\u00edr al recordar semejante detalle de su historial. Pero no pudo espantar de su memoria otro episodio, ocurrido en la primavera de 1983.<\/p>\n<p>Bonica hab\u00eda asaltado un domicilio de Villa Crespo. La llamada de un vecino al Comando Radioel\u00e9ctrico le malogr\u00f3 la situaci\u00f3n. Para su asombro, de golpe se vio rodeado por un inexpugnable cerrojo policial. Y Salguero fue quien encabezaba el operativo, no sin disfrutar por anticipado de su \u00e9xito, al punto de permitirse una vanidad: <strong>la convocatoria de un periodista amigo de Nuevediario<\/strong>, ante quien, con un dejo solemne, dijo: \u201cEl malviviente no tiene escapatoria posible\u201d.<\/p>\n<p>La frase fue dicha justo cuando la c\u00e1mara \u2013sin que \u00e9l lo supiera\u2013 registraba una sombra casi felina que ascend\u00eda por un pared\u00f3n para desaparecer por los techos de la manzana. <strong>A partir de entonces, Bonica pas\u00f3 a ser llamado \u201cEl Gato\u201d<\/strong>. Salguero se jur\u00f3 que volver\u00eda a cruzarse con \u00e9l.<\/p>\n<blockquote readability=\"9\">\n<p>Cada semana,&nbsp;Bonica le dejaba a su madre un casete en uno de los bancos de la iglesia. Ella lo retiraba y, luego de escucharlo, dejaba otro con la respuesta para su hijo&nbsp; en ese mismo lugar<span class=\"comilla\">\u201d<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>En el contexto de la investigaci\u00f3n por la muerte de Mantequilla, el jefe policial no escatim\u00f3 recursos para dar con su archienemigo. Pero sin ning\u00fan resultado. La b\u00fasqueda qued\u00f3 empantanada. Hasta que el sargento Horacio Lopardo \u2013su hombre de confianza\u2013 le vino con un dato promisorio: <strong>el pr\u00f3fugo manten\u00eda una fluida comunicaci\u00f3n con su mam\u00e1.<\/strong><\/p>\n<p><em>\u2013La vieja va a misa todos los domingos<\/em> \u2013fueron sus palabras.<\/p>\n<p>Salguero asimil\u00f3 el anuncio con cierto escepticismo.<\/p>\n<p>En resumidas cuentas, el suboficial asegur\u00f3 que, cada semana, <strong>Bonica le dejaba un casete en uno de los bancos de la iglesia. Ella lo retiraba y, luego de escucharlo, dejaba otro con la respuesta <\/strong>en ese mismo lugar.<\/p>\n<p>Los ojos de Salguero adquirieron un extra\u00f1o brillo.&nbsp;Entonces <strong>dispuso una discreta vigilancia sobre la anciana<\/strong> y tambi\u00e9n en los alrededores de la iglesia. El subcomisario estaba convencido de que, tarde o temprano, ello producir\u00eda una novedad. En cierto modo, no se equivoc\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Dos d\u00edas despu\u00e9s, Salguero regresaba a su casa de Ituzaing\u00f3, cuando vio que un veh\u00edculo le hac\u00eda luces<\/strong>. No le dio importancia al asunto.<\/p>\n<p>Al otro d\u00eda, recibi\u00f3 un llamado telef\u00f3nico en su despacho. Desde el otro lado de la l\u00ednea, una voz aguardentosa declam\u00f3 las siguientes palabras:<\/p>\n<p>\u2013<em>Que tal, jefe. Soy Bonica. Ayer le hicieron luces, \u00bfno? Era yo. \u00bfVio que pude matarlo y no lo mat\u00e9? S\u00e1queme los perros de encima, que hago un afano m\u00e1s y me borro para siempre.<\/em>&nbsp;<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, <strong>se escuch\u00f3 el clik que dio por concluida la llamada.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p>Por toda reacci\u00f3n, Salguero estrell\u00f3 su pu\u00f1o contra el escritorio. Finalmente, por los dichos de una copera que trabajaba en un cabaret de la avenida San Juan, <strong>se pudo saber El Gato se escond\u00eda junto a su pareja<\/strong> en un departamento a s\u00f3lo cuatro cuadras del Departamento Central.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Tanto es as\u00ed que, al clarear el 24 de octubre, Salguero insisti\u00f3 con otra patada sobre la puerta del departamento H. Pero con el mismo resultado que la primera vez. Entonces, vocifer\u00f3:<\/p>\n<p><em>\u2013 \u00a1Entreg\u00e1te,&nbsp; hijo de puta! \u00a1Est\u00e1s rodeado!<\/em><\/p>\n<p>Con lentitud, la puerta se fue entornando.&nbsp;Y tras arrojar con delicadeza un rev\u00f3lver Bagual calibre&nbsp; 22,<strong> la silueta de Bonica se asom\u00f3 con los brazos en alto.<\/strong><\/p>\n<p>Salguero amag\u00f3 con levantar el arma.&nbsp;En instante estallaron dos fogonazos con sus respectivos estampidos.<\/p>\n<p>La figura de una mujer en corpi\u00f1o, parada frente a todos con una pesada Ballester Molina entre sus manos,<strong> fue lo \u00faltimo que vio Salguero en esta vida. Un par de chorros rojos brotaron de su pecho.<\/strong><\/p>\n<p>La respuesta no se hizo esperar.<strong> La pareja de Bonica \u2013identificada luego como Miriam Herrera, de 23 a\u00f1os\u2013 fue acribillada de inmediato.<\/strong><\/p>\n<p>Los polic\u00edas hab\u00edan disparado al un\u00edsono. Y lo segu\u00edan haciendo.&nbsp;El Gato, en tanto, lograba atrincherarse en el dormitorio. All\u00ed comenz\u00f3 a gatillar a dos manos.&nbsp;<\/p>\n<p>La novicia rebelde<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;<br \/>Ella, como mujer, hab\u00eda atravesado las dos escalas m\u00e1s extremas del infierno terrenal:<strong> el Convento de Santo Domingo, situado en la calle Defensa, en donde estuvo a punto de convertirse en monja, y el Pussycat, un cabaret del Bajo, a donde recal\u00f3 tras dejar los h\u00e1bitos<\/strong>. De all\u00ed, susurr\u00e1ndole palabras de amor al o\u00eddo, la rescat\u00f3 el tal Jorge Colazo, quien poco despu\u00e9s entabl\u00f3 una sociedad delictiva con Bonica.<\/p>\n<p>As\u00ed conoci\u00f3 \u00e9l a Miriam. El flechazo entre ellos fue instant\u00e1neo, por lo que<strong> ella no tard\u00f3 en irse con El Gato.<\/strong><\/p>\n<p>Tal circunstancia no pareci\u00f3 importarle a Mantequilla. Sin embargo, se trataba s\u00f3lo de una impostura. Porque el despecho se le hab\u00eda entroncado con la ambici\u00f3n. En otras palabras, cuando robaba con Bonica, se quedaba con la mejor parte del bot\u00edn. Su socio se dio cuenta de ello despu\u00e9s de un atraco en el estudio de un arquitecto. El escarmiento fue impiadoso: <strong>una tarde aprovech\u00f3 la siesta de Colazo para atarlo. Ya se sabe que el pobre&nbsp; termin\u00f3 en diferentes bolsas de basura.<\/strong><\/p>\n<blockquote readability=\"8\">\n<p>Bonica estaba perdidamente enamorado de Miriam, su compa\u00f1era de correr\u00edas. Ella estuvo a punto de convertirse en monja en un convento de San Telmo aunque despu\u00e9s termin\u00f3 bailando en un cabaret del Bajo porte\u00f1o<span class=\"comilla\">\u201d<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Cuatro semanas despu\u00e9s, al Gato el destino no le dio tiempo como para asimilar la muerte de su amada. Ella, atravesada por los impactos, yac\u00eda junto a la puerta del ascensor. Y Bonica segu\u00eda disparando a dos manos.<\/p>\n<p>Un oficial corri\u00f3 para tomar el living por asalto. Un balazo lo derrib\u00f3.&nbsp;Otros dos uniformados acudieron en su auxilio.&nbsp;Uno cay\u00f3 en el intento. En agon\u00eda, quiz\u00e1s alcanzara a ver que&nbsp; nevaba a su alrededor; en realidad, era del revoque de las paredes que saltaba al comp\u00e1s de los balazos.<\/p>\n<p><strong>Una vecina que asom\u00f3 la cabeza cay\u00f3 con un plomo en la frente.<\/strong>&nbsp;El edificio estaba rodeado de patrulleros.<\/p>\n<p>Un helic\u00f3ptero iluminaba el d\u00e9cimo piso con reflector. El cono de luz le confer\u00eda a la escena un aire fantasmal. Y las h\u00e9lices hac\u00edan bailotear las copas de los \u00e1rboles. Hasta que, de pronto, todo qued\u00f3 a oscuras: los tiros de Bonica hab\u00edan hecho trizas al reflector.&nbsp;<strong>Otros dos uniformados eran heridos de muerte.<\/strong><\/p>\n<p>Afuera del departamento ya <strong>hab\u00eda ya m\u00e1s de 100 polic\u00edas.<\/strong> Sin embargo, no pod\u00edan acceder al d\u00e9cimo piso porque&nbsp; el pistolero controlaba el \u00e1ngulo de la escalera.&nbsp; Al final, qued\u00f3 sin municiones.<\/p>\n<p><strong>Entonces, cay\u00f3 fulminado por la metralla policial.<\/strong>&nbsp;Un cabo le dispens\u00f3 el tiro de gracia. A esa altura, un simbolismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u00abGato\u00bb Bonica ten\u00eda como mano derecha -y pareja- a Miriam Herrera, una joven de 23 a\u00f1os que antes de su carrera delictiva hab\u00eda sido novicia en el Convento de Santo Domingo y bailarina en un cabaret de mala muerte. 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