En la parte occidental de la provincia de Badajoz se encuentra uno de los lugares más curiosos de la Península Ibérica. Olivenza, que hoy es una de las joyas españolas más singulares – forma parte de la lista de los Pueblos Más Bonitos de España desde 2019 – no siempre ha sido parte de nuestro país. Y es que durante más de 500 años este rincón extremeño era, en realidad, portugués. Su historia y su ubicación fronteriza explican las fuertes influencias del país luso en su estética y cultura, dando como resultado uno de los destinos más especiales para visitar con la llegada de la primavera.
Para disfrutar en plenitud de Olivenza merece la pena detenerse a conocer su historia, que se remonta al Paleolítico Inferior gracias a las condiciones óptimas que procuraba la cercanía al río Guadiana para establecer allí asentamietnos. Aunque se han encontrado restos de la época romana, visigoda o musulmana (a quienes algunos le atribuyen los orígenes de este pueblo), el verdadero esplendor de Olivenza llega en el siglo XIII, ya adentrados en plena Edad Media, y los templarios juegan un papel fundamental.
La Orden del Temple llegó a Olivenza para encargarse de la seguridad y la organización de esta zona fronteriza recién conquistada. Pero su función iba mucho más allá de las funciones defensivas o estratégicas, y es que acabaron por ser esenciales en la gestión de la vida local y, finalmente, en los inicios de la construcción de su identidad propia. Los templarios estuvieron en Olivenza hasta los inicios del siglo XIV, y aunque no quedan restos materiales de su paso por aquí, sí que fueron cruciales en el arranque oficial de su historia.
En cuanto a la historia portuguesa de Olivenza, tenemos que remontarnos también al siglo XIII, concretamente al año 1297, cuando Olivenza pasa a formar parte de Portugal por el Tratado de Alcañices. Durante más de cinco siglos, fue un pueblo portugués de pleno derecho, como así lo demuestran multitud de elementos arquitectónicos y artísticos que aún hoy es posible visitar en sus calles.
Olivenza, Badajoz, Extremadura
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Su nacionalidad vuelve a cambiar en 1801, cuando España se hace con su control tras la Guerra de las Naranjas, un conflicto que sucedió en el marco de las guerras napoleónicas y que duró apenas unas semanas. Culminó con la victoria española y la cesión de Olivenza, que se materializó en el Tratado de Badajoz. Como curiosidad, el conflicto recibe este curioso nombre porque, al finalizar la contienda, Manuel Godoy envió a la reina María Luisa de Parma naranjas portuguesas como símbolo de su victoria.
Todos estos vaivenes históricos han dado como resultado una identidad híbrida única, fruto de este pasado marcado por la doble nacionalidad que ha dejado su impronta bien marcada. Olivenza está llena de rincones preciosos donde aún resuena el acento portugués, pero con la esencia española también presente. Ahora que empieza la primavera, este pueblo extremeño lo tiene todo para convertirse en el destino que escojas para vivir una escapada única donde disfrutar de arte, historia y el buen tiempo que empieza a asomar.
Todo lo que no te puedes perder si visitas Olivenza
Uno de los mayores atractivos de Olivenza y la mejor forma de entender el peso de la historia en su propia identidad es la visita a su casco histórico amurallado. Su construcción se remonta a la época portuguesa, concretamente, entre los siglos XIV y XVI, cuando se levantó un sistema defensivo compuesto por murallas, torres y puertas de acceso. En la actualidad, es posible encontrar restos de esta muralla y algunas de las torres que formaron parte de la construcción inicial y que dan testimonio de la función que desempeñaron en un pasado.
Su trazado urbano conserva ese carácter defensivo, ajustando sus calles al perímetro de la muralla, pensadas para asegurar la seguridad del pueblo. Pero si hablamos de sus calles, merece la pena resaltar un dato de lo más curioso, y es que en Olivenza todos los letreros de los nombres de las vías están en español y portugués a modo de homenaje a su pasado que ayuda a preservar su rica cultura. La herencia portuguesa se aprecia también en los detalles portugueses que decoran las fachadas blancas de las casas, como los balcones o los característicos azulejo que remiten inmediatamente al país vecino.
Olivenza, Badajoz, Extremadura
Ayuntamiento de Olivenza
Dentro del casco histórico se ubica la que posiblemente sea el conjunto arquitectónico más emblemático de Olivenza: su Alcázar y Torre del Homenaje. Fue construida en el siglo XIV y materializa a la perfección esa función defensiva desde la que fue concebida toda esta localidad bajo el mandato portugués. Lo más impresionante del conjunto es la torre de 37 metros que domina el paisaje y desde la que se obtiene una panorámica exquisita de los alrededores del pueblo y del río Guadiana.
En la actualidad, el alcázar es la sede del Museo Etnográfico González Santana. Su visita es obligatoria para conocer en profundidad las tradiciones, costumbres y hasta vestimentas tradicionales de Olivenza y hacer tu visitar aún más completa. Este museo, además, presume de ser de los más completos de Extremadura en su categoría, lo que aumenta la lista de motivos para acercarte a conocerlo en profundidad.
Interior de la iglesia de Santa María Magdalena, Olivenza
Ayuntamiento de Olivenza
Si hablamos de edificios emblemáticos de Olivenza, tenemos que hacer una mención especial a la iglesia de Santa María Magdalena, que fue construida entre los siglos XV y XVI y que es uno de los mejores ejemplos del estilo manuelino típico portugués que conservamos en España. La sobriedad sofisticada de su exterior constrasta con el interior profundamente ornamentado con elementos como columnas helicoidales o la verticalidad de sus naves.
Nada es casualidad en la decoración de este templo dedicado a María Magdalena, y es que lo simbólico es casi tan impactante y sorprendente como lo artístico. Todo en ello habla del poder de Portugal en la época, a través de elementos que remiten al mar, la navegación o el poder real, algo que se hace especialmente presente en el sentido ascendente de la construcción que remite a la importancia que Portugal tuvo en aquellos momentos.
Puente de Ajuda, Olivenza
Ayuntamiento de Olivenza
Otra de las construcciones religiosas más importantes de Olivenza es la iglesia de Santa María del Castillo, ubicada dentro del recinto del antiguo castillo. De ella destaca, especialmente, el retablo mayor con una estructura poco convencional, y es que representa un árbol de grandes dimensiones como símbolo de unión entre lo terrenal y lo celestial.
Por último, merece la pena acercarse a visitar los restos del Puente de Ajuda, que aunque hoy se encuentre prácticamente en ruinas, gozó de gran importancia y popularidad en el siglo XVI. Fue mandado a construir por el rey portugués Manuel I para conectar ambos lados del Guadiana, y resultó impresionante por el gran trabajo de ingeniería que había detrás de su construcción y que era poco conocido hasta la fecha. Los conflictos militares del siglo XVIII derribaron buena parte de esta infraestructura, quedando tan solo unos tramos a la vista, pero que han conseguido integrarse tan bien con el paisaje natural que les rodea que logran una imagen digna de presenciar.





