Las tendencias son claras: la decoración se inspira en las estéticas del pasado y lo vintage está más de moda que nunca. Pero eso no significa que tengamos «carta blanca» y que todo valga. Hay detalles que arrasaron en el pasado pero que, con el pasar de los años, lo único que consiguen es que tu casa no es que tenga «estilo retro», es que parece viejuna y desfasada.
Eso sí, todo error tiene su solución, y buceando también por el desván de los recuerdos, ahora que los muebles de abuela vuelven a ser tendencia, te proponemos cinco detalles deco que deberías recuperar en tu casa esta temporada para que sí sea fiel a la tendencia y que ese ‘efecto kitsch’ se convierta en toda una declaración de intenciones con sentido… y muy buen gusto.
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1. NO al gotelé y SÍ a las paredes enteladas
Durante décadas, el gotelé fue el gran salvador de las paredes de las casas de nuestras madres y abuelas. Y es cierto que disimula los acabados irregulares y mal rematados, pero en 2026 lo único que consigue es devaluar la estética de nuestra casa y darle una pátina viejuna, que no vintage.
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Es cierto que hay un sinfín de soluciones para quitarlo, pero eso implica meterse en obras, aunque sean moderadas. ¿La tendencia que vuelve del pasado y elevará las estancias de tu hogar? Las paredes enteladas con diseños maximalistas. Un detalle lujoso que acaparará todas las miradas.
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2. NO a los colores flúor en las paredes y SÍ a las molduras
Hubo un tiempo, allá por los años 90, en los que pintar cada habitación de nuestra casa de un color distinto, a cada cual más chillón, era lo más de lo más. Amarillo limón, rosa chicle, verde lima, azul turquesa, naranja, morado… Aún se siguen viendo pisos así en algunas plataformas de alquiler y os prometo que cada vez que me topo con uno, me recuerda a una caja de subrayadores.
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Si quieres borrar para siempre este sinsentido crómatico que arruina la decoración de tu casa, pero no quieres renunciar al color, te proponemos que apuestes por tonalidades empolvadas, que aportarán sofisticación y calidez. Para elevar aún más el resultado, apuesta por añadir molduras en el mismo tono que, además, aportarán profundidad y ampliarán visualmente las estancias.
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3. NO a los acabados brillantes y SÍ a los muebles de colores mate
Si las paredes de colores triunfaron en la década de los 90, estos años también vieron como nuestras cocinas se vestían con muebles brillantes en rojo, verde, morado, naranja o azul. Un despropósito estilístico que, además, se agravaba cuando entraban en escena las encimeras de formica que intentaban imitar, con pésimo resultado, las de mármol o granito.
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¿Nuestra solución? Que sigas sin renunciar al color, pero lo introduzcas en cualquier estancia de forma elegante y orgánica. Los azules petróleo, los verdes musgo o salvia, los granates o los mostaza serán grandes aliados, siempre con acabados mate y efecto ligeramente envejecido.
Suelo con baldosa delf pintada a mano de efecto retro.
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4. NO a las moquetas y sí a los suelos hidráulicos y los azulejos delf
Ni en la oficina, ni en los hoteles ni, mucho menos, en casa. Las moquetas siempre serán mi no más rotundo. Aunque parezcan confortables, son un nido de suciedad que no se va por muchas veces que se pase la aspiradora. ¿Una solución perfecta y preciosa? Sustituirlas por azulejos delf pintados a mano o baldosas hidráulicas efecto mosaico. Un viaje al pasado maravilloso y lleno de estilo retro.
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5. NO a las tiras de luces led y SÍ a los cojines de la abuela
Otro error deco imperdonable de la década de los 90 y principios de los 2000 fue el incorporar tiras de luces led a modo de iluminación incrustada en techos y paredes. Su luz fría, brillante y artificial creaba un efecto hospital antiestético… y poco favorable para el descanso.
Si quieres echar la vista atrás en la decoración de tu casa, es mejor que recuperes tejidos tradicionales en los textiles, como los tapetes de ganchillo de tu abuela, las colchas de punto de cruz o los manteles bordados. Todos ellos vuelven a estar a la última.




