Hay pueblo cuyo patrimonio trasciende lo material. Más allá de edificios históricos o calles que parecen sacadas de otra época, algunos pueblos de nuestra geografía destacan, precisamente, por lo que no se ve. O sí, pero de forma menos evidente. Este es el caso de Huerta de Rey, el pequeño pueblo de Burgos que ha conseguido colarse en el Libro Guiness de récords mundiales gracias a los curiosos nombres de sus habitantes.
Todo esto se remonta a finales del siglo XIX. Por aquel entonces, muchos habitantes de Huerta de Rey compartían nombres y apellidos, lo que dificultaba ciertos trámites, algunos tan cotidianos como repartir el correo. Para evitar la confusión de carteros desesperados por los habituales malentendidos, el secretario del ayuntamiento propuso empezar a bautizar a los niños con el nombre del santo del día, según el martirologio romano.
A partir de ese momento, cada nuevo nacimiento en Huerta de Rey recibía un nombre a cada cual más curioso, hasta el punto de situar el pueblo en el mapa por esta insólita tradición que le llena de entidad. En 2008 tuvo lugar el Encuentro Internacional de Nombres Raros, un evento que, junto a su entrada en el Libro Guiness, pone en valor la particularidad que marca la diferencia en Huerta de Rey. Si bien es cierto que con los años los nombres raros han ido despareciendo poco a poco, aún se conservan algunos que dan testimonio de ello junto con la fama inmortal que ha conseguido alcanzar este rincón burgalés.
Este rasgo de la personalidad de Huerta de Rey es su principal seña de identidad, pero no es lo único por lo que destaca este pueblo. Con una clara influencia medieval, sus calles esconden rincones y edificios históricos con mucho que aportar al valor patrimonial de este pueblo. Uno de los más emblemáticos es la iglesia parroquial dedicada a San Pelayo, un niño martirizado en la época de la Córdoba Califal. Este templo del gótico tardío es un recuerdo de la Edad Media en Huerta del Rey y se emplaza en pleno centro del pueblo.
Ruinas Romanas de Clunia
Huerta de Rey
Pero la Edad Media no fue la única época que dejó mella en las inmediaciones de esta localidad. Cerca de Huerta de Rey se encuentran también las ruinas romanas de Clunia, restos del paso de esta civilización por la zona que permiten al turista imaginarse cómo era la vida en aquella época. En estas ruinas pueden observarse restos de edificios como el foro, las termas imperiales o un teatro tallado en roca, además de mosaicos que pertenecieron a las viviendas que allí se ubicaban.
Volviendo a la cuestión de los nombres, merece la pena hablar de los orígenes de Huerta de Rey. En realidad, es fácil de adivinar su procedencia: este terreno ha destacado históricamente por su fertilidad gracias a su proximidad con el río Arandilla y a la presencia de numerosas fuentes y manantiales por toda la región. Una de las fuentes más famosas de Huerta de Rey es la Fuente de la Salud, a la que se le atribuyen propiedades curativas, una afirmación a medio camino entre la realidad y la leyenda.
Huerta de Rey, Burgos
Huerta de Rey
Qué une a Huerta de Rey con el Cid
Los aspectos reseñables de Huerta de Rey son muchos, pero hay un capítulo de su historia en el que merece la pena detenerse. Este episodio tiene que ver con la figura del Cid Campeador, una de las figuras históricas y literarias más importantes de la historia de España. Sus hazañas se popularizaron por medio del Cantar del Mío Cid, donde se mezcla ficción y realidad tanto en los relatos que se cuentan como en las localizaciones por las que, se supone, pasó este héroe.
Precisamente de este poema se extrae lo que se conoce como el Camino del Cid, una ruta que recorre diversas provincias españolas por las que se supone que pasó el mismo Rodrigo Díaz de Vivar. Y, como podrás imaginar, Huerta de Rey forma parte de ella. Cabe mencionar que esta ruta es puramente literaria y que no hay ningún rigor histórico que la ampare, aunque puedan llegar a trazarse similitudes entre ellos.
El Camino del Cid pasa también por ubicaciones de gran valor histórico, artístico y patrimonial. La Catedral de Burgos, la Lonja de Valencia o el Palmeral de Elche, así como pueblos tan extraordinarios como Sigüenza o Albarracín, forman parte de esta ruta diseñada no solo para adentrarte en una obra cumbre de la literatura española, sino para dejarte una propuesta original de hacer turismo y conocer rincones de la historia y el arte de nuestro país de forma completamente inmersiva.







