Elena Romero Vargas

A orillas del mar Cantábrico se esconden los pueblos de tradición pesqueras más especiales de la geografia nacional. En esta ocasión, viajamos hasta el Principado de Asturias, concretamente al concejo de El Franco, donde se esconde una de esas joyas que resuenan entre los amantes de los destinos con encanto por sintetizar en sus límites toda la esencia de las villas marineras más especiales.

Viavélez, también conocido como El Porto, ha logrado colarse entre los puntos turísticos más populares de la costa asturiana con una población de apenas 22 habitantes. ¿El motivo? La autenticidad que define sus calles, marcadas por una tradición pesquera centenaria, y la gran labor de una de las escritoras más famosas del siglo XX por dejar bien señalizado su lugar en el mapa.

TAMBIÉN TE INTERESA

Para entender mejor por qué este lugares tan especial, merece la pena conocer su historia de cerca. Durante siglos la pesca de ballenas ha sido la actividad que ha marcado el ritmo de vida en Viavélez. Su momento de esplendor tuvo lugar a comienzos del siglo XVII, y aunque la actividad se mantuvo hasta casi finales del siglo XVIII, las guerras, las expediciones balleneras del Ártico y la desaparición paulatina de la especie en la zona empezó a anunciar el declive a partir de 1660.

El fin de la pesca ballenera dio paso a la época del astillero en Viavélez, que tuvo fama de construir los bergantines más rápidos de toda la costa asturiana, algo que tuvo especial relevancia durante la Guerra de la Independencia. El astillero de Viavélez destacó por la calidad y cantidad de navieros construidos entre los siglos XVIII y XIX, aunque mantuvo la producción cada vez en menor volúmen hasta principios del siglo XX.


Viavélez, Asturias


Turismo Asturias


Este bagaje histórico justifica con creces por qué el puerto de Viavélez es su centro neurálgico y el lugar más especial de la región. Pero su historia no acaba aquí, y es que a partir del siglo XX la pesca y el turismo se convirtieron en el motor de la villa y ayudaron a seguir profundizando en esta esencia de pueblo pesquero mientras cada vez más personas se acercan a conocer este rincón idílico.

Pero si hubo alguien responsable de poner en valor a Viavélez, esa fue Corín Tellado. Natural de este pueblo asturiano, Corín Tellado, cuyo nombre de pila era María del Socorro, fue una importante escritora de novelas románticas durante el siglo XX y su fama fue fundamental para que se popularizara esta pequeña joya de El Franco. Su extensa producción la llevó al Libro Guinness de los récords en el año 1994 como la autora con más obras vendidas en español, y años antes, en 1962, la UNESCO la reconoció como la escritora española más leída después de Miguel de Cervantes.

Al igual que Corín Tellado dio mucho por su lugar de nacimiento, Viavélez honra la memoria de la escritora con una calle que lleva su nombre y que se ubica cerca del antiguo muello y es una de las más bonitas de este pueblo. Además, en tu visita a Viavélez podrás conocer también su casa natal ubicada en la misma calle que recuerda a locales y turistas el cariño que aún hoy se le profesa a esta hija predilecta del concejo.


Viavélez, Asturias


Turismo Asturias


Todo lo que puedes ver si visitas Viavélez

Más allá del puerto o del patrimonio vinculado a Corín Tellado, Viavélez también cuenta con ciertos puntos de interés que merece la pena visitar. Uno de ellos es el Mirador de la Atalaya, desde donde antiguamente se oteaban las ballenas y que hoy ofrece una vista panorámica preciosa del entorno que rodea la villa. Está ubicado en la parte alta y en su paisaje destaca el antiguo faro que, junto a los colores y el rumor del mar, consiguen el entorno idílico para disfrutar en plenitud de la naturaleza del Cantábrico.

Otro mirador no menos especial es el de El Porto, al que se accede por una rampa empinada ubicada en un lateral del puerto. Allí no solo te vuelven a esperar unas vistas de infarto, también alberga una obra de arte única que embellece más si cabe la estampa de Viavélez. En lo alto de este mirador se encuentra Litoral, una escultura de Ernesto Knorr que refleja en su juego de contrastes la esencia más pura de este secreto asturiano.

La experiencia se completa paseando por las calles de Viavélez, donde podrás disfrutar de la arquitectura tradicional de los pueblos pesqueros. Calles empedradas, embarcaciones que salpican el paisaje y fachadas blancos con toques de color tan típicas de este tipo de lugares ponen el broche de oro estético a una escapada que combina el descanso que supone hayarse junto al mar con la belleza que naturaleza, arte y tradición llevan siglos construyendo.

NO TE PIERDAS