
Chacho va. Y viene. Eduardo Coudetserá el sucesor de Marcelo Gallardo, una noticia que ya era noticia cuando ni siquiera había una oferta formal sobre la mesa para que el ex volante derecho y actual entrenador del Alavésasuma el desafío de su vida en esta etapa de su carrera. Y es que a través de satélites EC sabía que era el elegido para agarrar al CARP y desde las oficinas del Monumental, del mismo modo, tenían claro que Coudet iba a aceptar una eventual propuesta para regresar al club en el que tuvo dos etapas como jugador con cinco títulos.
Esa propuesta le llegó a su agente Christian Bragarnik mientras dirigía este viernes en la visita al Levante y se materializó cara a cara, o pantalla a pantalla, en una videollamada durante el mediodía de ayer que duró un par de horas y de la que participaron Stefano Di Carlo, el propio Chacho con su representante y, desde una salita del River Camp, Enzo Francescoli y Leonardo Ponzio. A partir de allí, se llegó a un principio de acuerdo para que Coudet asuma la semana que viene, después del partido que mañana dirigirá Marcelo Escudero en Mendoza contra Independiente Rivadavia: la idea es que entre miércoles y jueves el deté viaje desde el País Vasco y llegue al país para firmar un contrato por dos temporadas, hasta diciembre de 2027.
Hoy, en una segunda reunión, se terminarán de pulir los últimos detalles de un acuerdo que ya tiene el trazo grueso cerrado: Coudet llegará con Patricio Graff y Carlos Fernández como ayudantes de campo y Octavio Manera y Guido Cretari como ayudantes de campo, su cuerpo técnico actual en un Alavés que ya está en tratativas para que Quique Sánchez Flores lo reemplace con el objetivo de evitar el descenso en LaLiga (hoy está 15°, a tres puntos del límite de la zona roja que ocupa Mallorca y con Elche y Valencia por debajo, que pueden pasarlo hoy).
En las últimas horas del sábado el entorno del deté ya buscaba arreglar con el club de Vitoria una salida en buenos términos: aunque Coudet no tiene cláusula de salida es factible que deje un resarcimiento económico por una renuncia abrupta que desde la salida de Gallardo se veía venir a lo lejos.
¿Qué queda por definir? Detalles contractuales y también procedimentales: aunque la premisa del CARP es no usar los cupos disponibles por la cesión de Matías Galarza Fonda y la rotura de ligamentos de Juan Carlos Portillo, desde el círculo de EC dejaron saber que al técnico idealmente le gustaría incorporar a algún jugador para lo que resta del semestre.
Por lo demás, la llegada de un motivador nato como el Chacho está pensada como un cambio de aire para un plantel golpeado, pero no es el único cambio que traerá aparejada la decisión: ya sin la figura de CEO-entrenador que encarnaba el Muñeco, habrá modificaciones en toda la estructura de fútbol. Una ya está en vigencia y tiene que ver con el rol de un Ponzio que salió del universo de juveniles para volver a la secretaría técnica como ladero de Francescoli y a estar más cerca del plantel de Primera. Aunque la principal tendrá que ver con la eventual llegada de un nuevo gerente de fútbol que estará entre el área que comanda Enzo y el cuerpo técnico y que tendrá a su cargo un departamento de scouting bastante más robusto que en los tiempos de un autogestivo MG, que recién en el último mercado de pases usó un poco más a los scouters pero que siempre hizo una búsqueda mucho más artesanal y basada en su propio ojo. Aunque en las últimas horas aparecieron rumores sobre un supuesto sondeo a Santiago Solari para que ocupe en River la función que hoy tiene en el Real Madrid, desde Núñez aseguran que no es el perfil que buscan y avisan que el nuevo manager seguramente ni siquiera sea un ex jugador de fútbol o un ex River reconocido sino un experto en la materia desde un punto de vista más técnico.
Sí, son tiempos de cambio en el CARP, que llegarán de la mano de Coudet. “El tren de River pasa una vez”, solía decirles a sus amigos cuando le preguntaban qué haría si recibía un llamado de su ex club. Ese llamado llegó, es ahora, y el Chacho ya sabía lo que tenía que hacer, porque es “como que te quiera el Real Madrid o el Barcelona”.
La semana que viene, cuando se pruebe el saco con el escudo que defendió hace más de dos décadas, tendrá la responsabilidad de iniciar un ciclo nuevo, de levantar a un plantel caído y de sobrellevar una herencia pesada.








