Desde que se estrenó en 1992, ‘Mi primo Vinny’ fue una comedia de juicios tan divertida como improbable, pero con el paso de los años se ha convertido en algo más que un clásico de los noventa: para sorpresa de muchos, abogados, jueces y profesores de Derecho en los Estados Unidos fue considerada una de las películas más útiles para enseñar aspectos reales del proceso penal y del litigio en el tribunal.
Y es que esta comedia con Joe Pesci y Ralph Macchio no es sólo estaba hecha para hacer reír con el choque entre la cultura urbana de Nueva York y el sur profundo de Alabama, sino que, según juristas y docentes, lo que se ve en pantalla podría ocurrir de verdad en un juicio.
La película gira en torno a Vinny Gambini, un abogado torpe e inexperto interpretado por Pesci, que defiende a dos jóvenes acusados injustamente de asesinato. Lo que hace especial a esta película es que, para quienes estudian Derecho, aborda con sorprendente fidelidad procedimientos como la selección del jurado (voir dire), el contrainterrogatorio y la presentación de pruebas, algo que rara vez se ve con precisión en otros filmes de tribunales.
Jonathan Lynn y la clave jurídica detrás de la cámara
Un factor que muchos olvidan pero que ayuda a explicar esta precisión es que su director, Jonathan Lynn, no es un cineasta cualquiera cuando hablamos de leyes. Lynn tiene una maestría en Derecho por la Universidad de Cambridge y, aunque nunca ejerció como abogado, esa formación no se le escapó a la hora de rodar las escenas de juicio.
Él mismo ha comentado que quiso que todo lo que se viese en la sala fuera lo más fiel posible a la práctica legal real, y esa exigencia técnica se nota en cada diálogo y movimiento de sala. Esa combinación de conocimiento jurídico y talento para la comedia explica por qué la película no sólo funciona como entretenimiento, sino también como un recurso didáctico valorado entre los estudiantes y profesionales del Derecho.
Incluso, profesores de Derecho utilizan escenas concretas para mostrar cómo se pregunta a los posibles miembros del jurado, cómo se cuestiona a testigos y cómo se pueden desmontar testimonios poco fiables, lo que ayuda a los estudiantes a visualizar conceptos que de otro modo sólo leerían en textos densos.
Además, muchos profesionales del mundo jurídico destacan que la película no sólo es entretenida, sino que está cargada de situaciones que reflejan la práctica real: desde la importancia de preparar a los testigos hasta la manera de manejar un perito experto inusual, ‘Mi primo Vinny’ se ha convertido en una herramienta pedagógica habitual en clases de procedimiento criminal y de técnica de juicio.
Incluso juristas respetados han señalado que, pese a su tono cómico, la cinta ofrece una introducción eficaz a la estrategia de contrainterrogatorio y a las reglas de evidencia, y que muchos abogados jóvenes han aprendido lecciones prácticas viendo cómo Vinny desmonta el testimonio de los testigos uno por uno.
No es de extrañar, entonces, que esta película haya trascendido su estatus de simple comedia para convertirse en un recurso valioso en el ámbito académico legal. Al fin y al cabo, combina humor, personajes memorables y, sobre todo, una representación bastante fiel de lo que puede ocurrir en un tribunal de justicia real.
Fotos de Screen Rant



