La amistad es una de las relaciones más potentes que tenemos como seres humanos. Tanto, que hay investigaciones que aseguran que sin ellas, es imposible tener bienestar, porque suponen el 60% de nuestra felicidad. Sin embargo, vivimos en una “modernidad líquida” como explicaba el sociólogo Zygmunt Bauman en su libro homónimo, que nos impide tener las relaciones profundas que necesitamos para ser felices. Nos cuesta encontrar amistades verdaderas, que son las realmente transformadoras.

El catedrático de filosofía José Antonio Marina, autor de libros como ‘La vacuna contra la insensatez’, aseguraba en una entrevista que “un amigo de verdad es el que te hace mejor. Y si no te hace mejor, no es un amigo, es otra cosa”. Aunque a todos los llamemos “amigos”, solo hay un puñado de personas que realmente lo son y que suponen esa llave para la felicidad de la que habla la ciencia.

Lo que diferencia a los amigos de verdad del resto: el cuidado

Marina reflexiona sobre la diferencia entre una amistad verdadera y otro tipo de relaciones, algo de lo que ya hablaba Aristóteles en su libro ‘Ética a Nicómaco’. Aunque pensemos que tenemos muchas amistades, es necesario preguntarnos qué tipo de amigos tenemos. Para el experto en felicidad de Harvard Arthur C. Brooks, lo que necesitamos son amigos “inútiles”, personas con las que tenemos una relación profunda pero completamente desinteresada. 

Para que este tipo de relaciones de amistad se den, necesitamos entender que “tener muchos amigos es una devaluación del concepto de amistad”, como explicaba Marina. El por qué es más sencillo de lo que parece: nos hace falta tiempo para mantener una amistad viva. Si tenemos muchas amistades, el tiempo para dedicar a cada una de ellas disminuye y el vínculo se debilita. “La amistad es con personas muy concretas, muy pocas personas, con las que se tiene un grado de intimidad, de confianza, de comunicación muy especial”, aseguraba el filósofo. 

Las relaciones a través de una pantalla, no entran dentro del concepto de amistad que comparte Marina porque asegura que “a través de una pantalla no puede haber verdadera amistad ni verdadero cuidado”. El cuidado del que habla Marina es tan vital que afirma que “cuidar es la conducta que debemos tener hacia todo lo valioso. Debemos no solo respetarlo, sino también cuidarlo. Es decir, ayudar a que permanezca, ayudar a que crezca”, afirmaba. Y es tan importante que deberíamos preocuparnos por enseñárselo a los niños y fomentar la cultura del cuidado hasta en los colegios, donde “debemos enseñar a los niños que tienen no solo que cuidar de sus pupitres, no solo cuidar de las plantas, no solo cuidar de los árboles, sino también cuidar de sus compañeros, cuidar de su familia, cuidar de todo lo que tengan alrededor”.

Un amigo no es una persona con la que tomarnos algo. Aunque la amistad tiene momentos compartidos que pueden ser de ocio, si solo compartimos tiempo en un bar, estamos hablando de un conocido, no de un amigo según el experto porque la relación de amistad es una relación diferente. “La amistad es una relación de mutua ayuda, de mutuo cuidado. Un verdadero amigo me hace mejor. Y si no me hace mejor, no es un amigo, es otra cosa”. Ahora piensa en tu entorno y en aquellas personas que consideras amigas y responde, ¿cuántas de ellas te hacen mejor persona? Es en esas relaciones en las que tienes que emplear tiempo y cuidados porque son esas las que te harán verdaderamente felices. 

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Fotos | José Antonio Marina, Ivana Cajina en Unsplash

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