Hay decisiones que no se toman ni por estrategia ni por números, sino por algo que es más difícil de explicar y que está relacionado con la necesidad de volver. Después de 18 años al frente de Baluarte, el restaurante que puso a Soria en el radar gastronómico con una estrella Michelin, el chef Óscar García ha decidido cerrar etapa y regresar a sus orígenes para abrir un nuevo capítulo en El Quintanarejo, una pequeña pedanía de Vinuesa, en plena montaña soriana.

El nuevo restaurante se llamará Baluarte Quintanarejo y ya no pretende competir en la liga de la alta cocina al uso. García lo ha dejado claro: no será un restaurante gastronómico, sino una casa de comidas. Pero ojo, una casa de comidas con la experiencia, el oficio y la obsesión por el detalle de alguien que ha ostentado una estrella Michelin y dos soles Repsol durante años.

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El cambio, no obstante, no ha sido impulsivo. Según ha explicado él mismo, se trata de una decisión “difícil pero muy meditada”, consecuencia de un proceso personal y profesional en el que ha sentido que la etapa en Soria capital estaba cerrada. Paradójicamente, sus nuevas motivaciones vitales las ha encontrado en el lugar donde se crió, en un entorno que define como “paradisiaco” y al que está profundamente ligado por su historia familiar. Tanto su padre, que fue forestal y vivió en el refugio, como su abuela forman parte de ese paisaje que no es solo geográfico sino también emocional.

El cocinero reconoce que le duele dejar una Soria “huérfana de estrella”, después de haber paseado su nombre por los lugares más prestigiosos de la gastronomóa y de haberla situado en el mapa gastronómico nacional. Pero también siente alivio al dar este paso. Hacerlo es renunciar a la presión constante de la alta cocina, a la carrera por las distinciones y a esa exigencia diaria que, como muchos  otros chefs en sus misma situación han contado que exige muchas horas y una responsabilidad permanente que no siempre se refleja en el aspecto monetario.

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Curiosamente, él ha decidido echar el cierre cuando estaba más cerca de una segunda estrella que de perder la primera, para este ched ese nunca fue el objetivo sino que el motor de su trabajo es la idea de hacer las cosas bien, con honestidad y coherencia. De hecho, uno de sus orgullos ha sido mantener precios “razonables” para un restaurante con estrella, con dos menús que oscilaban entre los 81 y los 99 euros, algo poco habitual en ese nivel.

En Baluarte Quintanarejo quiere cambiar el ritmo. Volver a tener tiempo para conversar con los clientes y cocinar más desde la emoción que desde la presión. Habrá carta con guisos, platos de cuchara, cocina de raíz y producto de cercanía, mezclando la esencia de lo aprendido pero aplicada a un formato más libre, más humano y más conectado con el entorno.

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Las obras de este nuevo espacio ya están en marcha y su intención es abrir a principios de 2026. Será un local amplio, en plena naturaleza. Después de treinta años en los fogones, García afronta este giro con ilusión y una metáfora: “Si fuera como un coche, ya me he pasado de horas”. Pero lejos de parar, ha decidido cambiar de carretera. Y no hacia una autopista más rápida, sino hacia un camino sinuoso de montaña. De esas que se recorren más despacio, pero cuyo recorrido se recuerda para siempre.

Foto de portada | @baluartesoria y Ayuntamiento de Vinuesa

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