
A lo largo de la temporada, es común que los deportistas de todo el mundo sufran lesiones, especialmente aquellos que practican deportes de alto rendimiento.
En el fútbol, una de las lesiones que ha ganado protagonismo en los últimos años es la pubalgia, ese dolor insoportable que afecta el pubis del futbolista. Entre los casos más recientes se encuentran los de Lamine Yamal y el argentino Franco Mastantuono.
Existen dos tipos de tracción muscular que pueden causar pubalgia: la alta, cuando la flexión involucra los abdominales o los oblicuos, y la baja, cuando la flexión afecta los aductores.
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Muchos se preguntan por qué esta lesión es tan común hoy en día, pero para entenderlo es necesario retroceder al siglo XX: en aquella época, era poco frecuente ver este tipo de problemas, debido a la distribución de la carga entre los jugadores.
Los futbolistas se enfocaban principalmente en trabajar los músculos de las piernas, por lo que esta lesión rara vez aparecía en el foco. No obstante, con el tiempo, surgieron problemas en la zona media/alta, lo que llevó a que los entrenamientos se adaptaran a un nuevo enfoque, buscando mantener un equilibrio entre ambas zonas.
Al centrarse en trabajar todas las áreas del cuerpo, como lo demuestra la reciente incorporación del entrenamiento de core, la pubalgia volvió a aparecer entre las principales lesiones que sufren los deportistas hoy en día.
Aunque se desarrolló un procedimiento quirúrgico para tratarla, la pubalgia generalmente se aborda con otros métodos, como terapias biológicas o tratamientos no invasivos. Este enfoque tiene una resolución más rápida y, al no requerir cirugía, permite que la fuerza en los tendones no se pierda.



