La periodista gastronómica ( y compañera) Liliana Fuchs, siempre nos chiva los mejores platos caseros de su recetario familiar. Por eso sabemos que la primera receta que cocinó fue la crema de calabaza de su madre, sencilla y reconfortante, de las que se preparan “a ojo”, con pocos ingredientes y mucho cariño. No obstante, aunque este puré pueda parecer una preparación sin ningún tipo de vuelta de hoja, en aquella versión familiar no faltaban nunca la calabaza, la cebolla o el puerro, y alguna patata para darle cuerpo.

Con el tiempo, la receta evolucionó y el tubérculo fue sustituido por el colinabo (también conocido como nabicol, colirrábano o kohlrabi), una hortaliza de la familia de las brásicas (como la coliflor, el brócoli o las coles) que está en su mejor momento durante el otoño. Su textura y sabor suaves combinan especialmente bien con la calabaza y aportan un punto más ligero al plato, además de un plus de vitamina C, fibra y minerales, con menos hidratos de carbono que la patata.

También ha sumado un toque de jengibre fresco, que potencia el aroma y el sabor. No obstante, puede sustituirse o complementarse con otras especias como cilantro, nuez moscada o ajo. Y, como en los detalles que parecen minúsculos reside el éxito de las recetas más sencillas, podemos servir la crema tal cual o enriquecer con un chorrito de nata líquida, yogur natural, queso fresco o incluso un poco de queso de cabra.

Para terminar, nada como un contraste crujiente: picatostes, semillas tostadas o crackers. El resultado es una crema otoñal sencilla pero nutritiva y llena de sabor, gracias a la receta mejora de Liliana Fuchs, que ha sabido actualizarla sin que pierda su esencia.

Foto de portada | Kirill Yermakov 

En Trendencias | 31 recetas reconfortantes y sanas para entrar en calor los días de nieve